Conciertos, Espectáculos

Concierto

Sonidos de ‘Otoño’ en primavera

La formación Hijos de Apolo, integrada por cinco músicos locales de entre 16 y 17 años, presenta su primer disco, un material ecléctico que mixtura rock, blues, soul, funk y jazz. Esta noche desde las 22 en el Teatro Vorterix Rosario.


“¡Podrían ser hijos de…!”, le dijo su papá, y Agustín se metió en internet. Sin pensarlo mucho, puso: “Dioses de la mitología griega y música”. Los motores de búsqueda lanzaron ‘Apolo’, una de las principales divinidades de la mitología greco-romana, Dios de la música. Hijos de Apolo es una formación rosarina con cinco integrantes que tienen entre 16 y 17 años y que, a guitarra, bajo, teclado y batería, tocan un repertorio propio que suena a rock, blues, jazz, soul y pop. Agustín Giorgis es la voz, el compositor y le brillan los ojos y se pone serio cuando habla de jazz; Martín Buszano es más tímido, toca la guitarra y es más del palo del rock y del blues. Ellos arrancaron con la banda que hoy completan Abel Zalazar, Juan Torrens y Vicente Bollini, quienes también tienen 16 años.

La primera vez que se vieron fue tomando clases con Bonzo Morelli. De hecho, es uno de los padres artísticos de la banda pero no el único. También están Caburo, Pupe Barberis y el bajista y sonidista Martín Valci, con quien grabaron su primer disco titulado <Otoño<, que hoy tendrá su debut oficial en el Vorterix Rosario.

Los chicos se ganaron el apoyo de una camada de músicos locales con quienes han compartido escenarios y que hoy estarán con ellos tocando sus temas, pero arrancaron como un dúo acústico que desde aquel primer recital en una fiesta toca temas propios. Es que Agustín escribe desde los 9 años: “El primer tema que compuse fue «Carretera al infierno», era bien cabeza”, dijo con humor, y confesó que en esa época escuchaba AC/DC. “Empecé así, ahora estoy componiendo cosas más poperas”, lanzó sobre lo que se viene que, según adelantan, va a ir más por el lado del pop y el indie rock.

Pero <Otoño< es un disco ecléctico en el que se mezclan el jazz que escuchan Agustín y Juan, con el blues de Martín y el funk que incorporaron Vicente y Abelito, como le dicen a Zalazar. Tiene ocho canciones que abren con la que da nombre al disco. “Muestra lo que siento en el otoño, lo que me pasa cuando caen las hojas y empieza a hacer frío”, contó Agustín, quien confesó escribir siempre en un tono melancólico. “Quedaron varios temas afuera, pusimos las canciones del principio”, agregó.

Una de las particularidades de Hijos de Apolo es la edad de sus integrantes que ensayan cuando no están en el colegio, que no les gusta mucho salir y se pasan las tardes enteras investigando en la música. “Yo voy a una escuela de música, la Nigelia Soria. Pero realmente es poca la gente (jóvenes) que realmente se interesa por la música. Sí escuchan buena música, pero hay pocos que estudien un instrumento, que le dediquen muchas horas a tocar”, dijo Agustín. “Muchos me preguntan si no me aburro”, ironizó. Martín, en cambio, va a la Técnica 3, donde combina su gusto por la música con el que le generan los motores. “A veces van nuestros compañeros a vernos tocar y a veces no”, dijeron.

“Nos gustaría tener un gran público, no ser estrellas ni nada de eso, pero tener un público y poder vivir de esto”, coincidieron, del mismo modo que acordaron acerca del tema de las salidas, porque no van a los boliches. “A lo mejor a bares, a escuchar música”, deslizó Martín, quien también toca en un trío de blues.

Los integrantes de Hijos de Apolo nacieron rondando la crisis argentina de 2001 y descubrieron que querían ser músicos con películas cómicas como Escuela de Rock, estrenada en 2003. “De chico siempre me acordaba que el profesor tenía una SG (guitarra Gibson)”, se acordó Martín. Y Tenacious D: dando la nota, también protagonizada por Jack Black, que se vio en 2006. “Aunque a los 5 años queríamos ser detectives o bomberos, como todos los chicos”, bromeó Agustín.

Los temas hablan el amor, desamor e injusticia social. “Estamos en desacuerdo con las cosas que pasan, con el discurso de felicidad. Intentamos reflejar eso que nos pasa”, concluyeron tímidamente.

 

La presentación de Otoño tendrá lugar esta noche, a partir de las 22, en el Teatro Vorterix Rosario, de Salta 3519