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Sólo se consigue agua bendita

En Rucci, el barrio del padre Ignacio, los vecinos juntaron firmas ante la ausencia del vital elemento.

Vecinos de barrio Rucci realizaron ayer una junta de firmas en protesta por la falta de agua que viene afectando al vecindario desde hace un tiempo. Los distintos testimonios coincidieron en que directamente los terceros pisos de los edificios carecen del servicio y que hay un grave faltante en las segundas plantas. Por su parte, los que viven en planta baja al abrir las canillas se encuentran con un desagradable e insalubre líquido negro, sin chances para el uso humano. Los habitantes de la zona –donde el carismático padre Ignacio brinda sus multitudinarias misas– denuncian que el faltante del vital elemento se debe a que parte del mismo está siendo “derivado” a otros barrios cercanos. Esto hizo que en una oportunidad se reunieran alrededor de una de las cisternas que tiene el complejo de viviendas impidiéndole el acceso a un camión-cuba de Aguas Santafesinas (Assa). Desde esta empresa explicaron que los problemas se deben al alto consumo que se viene registrando en el último tiempo y negaron estar sacando el agua para repartirla en otros lugares.

Uno de los vecinos explicó que “hace aproximadamente unos dos meses” que el barrio está con el problema del faltante. “Yo hace 32 años que estoy acá y jamás hemos tenido problema de suministro de agua. Nosotros queremos una solución y no queremos tener problemas. No vamos a hacer ninguna medida que estorbe a nadie. Lo único que queremos es que se presente algún directivo de Aguas Santafesinas y nos informe el motivo por el cual tenemos este inconveniente”, añadió.

A su lado, una mujer tomó la palabra y no ocultó su indignación por la situación al asegurar que la falta del agua se debe a que parte de la misma está siendo enviada a barrios linderos. “Hay camiones que vienen y se llevan el agua y por el otro lado, después a la tarde o a media mañana, vienen con agua. Pero hay un caño subterráneo donde se llevan el agua a barrio Cristalería. Nosotros queremos que el suministro de agua sea normal como hace tantos años veníamos teniendo y ahora nadie nos puede explicar qué pasa. Estamos en una situación difícil para vivir porque el agua es un recurso natural que no le puede faltar a nadie y aparte acá la pagamos bien carita  al agua. Nosotros pagamos los impuestos como barrio residencial y esto no es un barrio residencial. También tenemos problemas con las cloacas que se rebalsan”, comentó.

La respuesta dada por Aguas Santafesinas no calmó los ánimos –por demás caldeados– y otro vecino se animó también a trazar el mapa de la situación. “Ellos nos dicen que esto se debe a que hay mucho consumo en los meses de verano, pero el año pasado no era lo mismo. Lo que pasa es que ahora usan lo nuestro para repartirlo en los otros barrios. Los que están en el tercer piso directamente no se pueden bañar. Los calefones no encienden porque no hay presión de agua. Hay que bañarse con agua fría, si uno tiene suerte, y con un chorrito”, graficó.“El agua sale negra porque al quedar sin agua los caños el óxido termina saliendo cuando uno abre las canillas. Entonces planta baja aguanta toda la mugre hasta que se limpia el caño y a los del segundo y el tercero la poquita agua que les llega les llega bien”, explicó un hombre cercano a los setenta años.

Desde el área de Relaciones Institucionales de Aguas Santafesinas explicaron que el faltante tiene una sola explicación. “Estamos ante un nivel muy alto de consumo. Nosotros estamos teniendo contacto directo con la gente de la vecinal de barrio Rucci. A ellos les hemos informado que  las altas temperaturas nos llevaron a un límite de consumo. Los diez o doce días seguidos provocaron que el nivel de la cisterna que abastece al barrio no fuera suficiente para el consumo. Nosotros entonces empezamos a reforzar el suministro a través del envío de las cubas, justamente para que el nivel del servicio pueda normalizarse sobre todo en lo que son las horas pico. Lo que se buscó es que el nivel de carga del tanque se elevara aún más”, informó una de sus funcionarias, Verónica Bartalini.

“Es importante que los vecinos vean que cuando está el personal que trabaja con las cubas el trabajo que están haciendo es de cargado de la cisterna. Lo que estamos haciendo es reforzar el servicio en el barrio. Por eso, lo que le solicitamos al vecino es que justamente esté presente en el momento de la descarga. No hay ningún inconveniente. De hecho, se ha ofrecido durante la semana pasada la posibilidad que estuvieran en el lugar”, añadió.

Bartalini hizo hincapié en la necesidad de cuidar el agua para que no haya problemas como los que afectan al barrio construido en la década del 70, compuesto por 2.040 viviendas distribuidas en edificios de planta baja y tres pisos. “Estamos trabajando masivamente en la campaña de uso responsable del agua. El rosarino tiene un consumo de 550 a 650 litros por habitante por día mientras que la media mundial es de 250 litros. Por eso no nos cansamos de decir que es fundamental que la gente tome conciencia”, finalizó.

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