El Hincha

Superliga

Sin supersticiones, Central rompió maleficio en la fecha 13

Con goles de Zampedri y Camacho, se impuso por 2-1 sobre Estudiantes, que descontó a través de Albertengo y le puso suspenso al final. Así quebró un maleficio de 8 fechas sin triunfos en el torneo local


Camacho convirtió de cabeza en el segundo tiempo. Fotos: Juan José García.

Y un día volvió a ganar. Y fue justo en el primer día del fin de semana, como para que el descanso sea con la tranquilidad que da el deber cumplido. Central sumó de a tres y sin supersticiones de lado lo hizo en la fecha 13. No hubo yeta y mereció lo que consiguió. El equipo del Patón logró lo que tanto se le reclamaba: ganar en la Superliga. Y demostró firmeza mental como para no pensar en lo atractivo de la final por Copa Argentina.

El triunfo se cotizó aún más porque lo logró sin dos de los referentes: Matías Caruzzo y Néstor Ortigoza. Sus reemplazantes cumplieron bien la partitura que le dio el cuerpo técnico y sus ausencias, en especial la del Gordo, no se notaron.

Signos de mejoría fue lo que mostró Central en el triunfo. Y desde el mismo inicio se vislumbró que algo bueno podía suceder. Es que el Canalla intentó jugar siempre y aunque a veces se impuso y otras no, el gol de ventaja terminó como un merecido premio a lo hecho por el equipo del Patón.

En una primera parte pareja fue el que más tuvo la pelota. Y esta vez, conociendo de antemano la altura de los centrales rivales, buscó con más herramientas y no con la repetida y efectiva pelota detenida. Central abrió la cancha y le dio paso a las subidas de los laterales, de hecho de una jugada así llegó el gol.

La conformación del doble cinco, sin Ortigoza suspendido, le dio otra movilidad al juego canalla: tuvo más fluidez. Gil tuvo que hacer del Gordo y bajó siempre a buscar la pelota para convertirse en primera salida. Y la presentación del juvenil Ojeda se llevó un aprobado. El volante tuvo criterio a la hora de la distribución y se mostró siempre bien ubicado.

La expulsión de Iván Gómez ante del descanso dejó sembrado un escenario propicio para los canallas de cara a los segundo cuarenta y cinco minutos. Salió decidido el equipo del Patón a jugar el complemento, como para liquidarlo temprano. ¿Y el rival? Limitado de por sí, con uno menos fue mucho peor.

Central se hizo aún más de la pelota y comenzó a manejarla con más paciencia. Y a pesar que le costó crear de mitad hacia adelante, en la primera jugada que pudo hilvanar unos pases liquidó el juego.

Hubo un rato de incertidumbre. Innecesaria. Una nueva chambonada de Elías Gómez le puso algo de suspenso al partido en los minutos finales, pero el ganador ya estaba escrito.

Central volvió al triunfo. Casualidad o no, lo hizo justo con los mismos autores de los goles que habían gritado allá a lo lejos, en aquel partido con San Martín de Tucumán, ocho partidos atrás.

Mejoró y se volvió a inyectar dosis de optimismo de cara a lo que viene, tanto en Superliga como en la Copa. Bienvenidos los tres puntos.

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