Edición Impresa, Policiales

Una banda entrenada

Siete golpes desactivando alarmas y usando amoladora

El último hecho fue contra la joyería Nefertiti, ubicada en Mendoza al 900. Se llevaron 400 mil pesos en joyas.


El botín de más de 400 mil pesos en metales preciosos que una banda se llevó de la joyería de Mendoza al 900 a finales de abril completó los siete robos ocurridos en los últimos nueve meses que se conectan con un mismo modus operandi. La técnica de los escruchantes se basa en hacer un boquete, desactivar la alarma con precisión y abrir la caja de seguridad con soplete y amoladora para alzarse con un jugoso botín. La Unidad de Investigación y Juicio de la Fiscalía Regional Rosario unificó la pesquisa y procurar determinar si los robos fueron cometidos por una o más bandas en base a la modalidad de los golpes y al tipo elementos que buscan sustraer.

El último golpe fue en los primeros minutos del domingo 24 de abril, cuando un grupo de ladrones comenzó a trabajar en el blíndex de El Pez Volador, una librería de Mendoza 983. El objetivo no eran los libros, sino llegar a través de un boquete de 60 centímetros en la pared lindera a la joyería Neferititi y así conseguir las alhajas del negocio vecino.

Los boqueteros desactivaron las alarmas y también trabajaron sobre la caja fuerte con una amoladora. Se llevaron cerca de 400 mil pesos en joyas y también dinero en efectivo. El dueño del local donde funciona la librería, Jorge T., de 54 años, y el propietario de la joyería, Miguel Ángel, se enteraron ese mismo día a las 9. A uno, la Policía le avisó que la puerta de ingreso estaba violentada y al joyero lo anoticiaron que había sonado la alarma pero recién en horas de la mañana.

Otro caso reciente sucedió el pasado 11 de abril, cuando escruchantes entraron por el techo de un galpón vecino al corralón Genaro y Andrés de Stefano SA, ubicado en Zeballos 4544. Ese día, Juan Carlos P., de 52 años, denunció que los ladrones entraron alrededor de las 3, se abrieron paso por el techo del galpón de al lado, desactivaron la alarma, hicieron un agujero a la altura de las oficinas del local de materiales para la construcción y abrieron la caja fuerte cortándola con una amoladora. El dueño del corralón no especificó la suma de dinero, pero agregó que, antes de irse, los intrusos sustrajeron los discos rígidos de los CPU y CD de las cámaras de filmaciones.

Casos similares

Hubo otros cinco hechos donde la mecánica es muy similar: dos ocurrieron a principios de este año y con pocos días de diferencia mientras que los otros fueron más espaciados. El 25 de enero pasado desconocidos se llevaron 100 mil pesos en efectivo y una suma similar en objetos de electrónica cuando ingresaron al local de Rosario Confort, de Rioja y Sarmiento. Los ladrones violentaron la ventana de un negocio lindero, abrieron tres boquetes en la pared de durlock, desconectaron la alarma y forzaron una caja fuerte con amoladora y sopletes. También robaron el disco que almacenaba las imágenes de las cámaras del Call Center lindero por donde habían ingresado.

Once días antes la agencia de turismo Aukcland, ubicada en la cortada Ricardone al 1300, fue el blanco. Ese 14 de enero ladrones hicieron un boquete y tras violentar dos cajas fuertes se fueron con un importante botín.

Lo mismo pasó el 11 de noviembre de 2015 en las oficinas de la fábrica de maquinarias de panadería Indupan, cuando los intrusos eludieron los sensores de movimiento, desactivaron parte del sistema de alarmas y cortaron una caja fuerte del local de Crespo al 100. Lo que asombró de este golpe fue que el esfuerzo les dejó, siempre según la denuncia, un botín de 3 mil dólares y 3 mil euros.

El 28 de agosto pasado, un corralón de la localidad de Armstrong, en el departamento Belgrano, a 95 kilómetros de Rosario, tuvo la misma suerte cuando desconocidos hicieron un agujero en el techo y se llevaron joyas y dinero tras trabajar sobre una caja con la amoladora y el soplete.

Y el 14 de mayo, un grupo de ladrones irrumpió en el edificio de la Asociación Mutual de Educación Nacional (Amen), en Corrientes al 300, trabajó varias horas para violentar la dos cajas fuertes y huir con 170 mil pesos en efectivo.

La investigación

La pesquisa de este tipo de robos, concretados sobre locales comerciales, está a cargo de un grupo de fiscales de la Unidad de Investigación y Juicio de la Fiscalía Regional. En ese marco, un vocero del Ministerio Público Fiscal indicó que se agruparon hasta el momento cinco hechos que se relacionan por idéntica mecánica. Sin embargo, la fuente puntualizó que la investigación no está cerrada, por lo tanto no se puede asegurar si los golpes de boqueteros fueron concretados por una o varias bandas. Y aclaró que también la pesquisa se centra sobre los rubros de los comercios y empresas que fueron blancos de los boqueteros para intentar identificar a los autores.

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