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“Siempre vamos un año atrás con la información del virus”

Por Antonio Capriotti


gripedentro

Año a año, para esta época se entabla la batalla contra la gripe. La misma deja nuevos aprendizajes. Su presencia amenazante exige conductas menos heroicas que eficientes, las que apuntan hacia los cambios de hábitos cotidianos, donde el lavado de manos se yergue como la medida por excelencia. Por eso, gran parte de la solución, como siempre, está en las manos. Manos a las que es suficiente, en la comunidad, lavar con agua y jabón durante 20 segundos al menos. Además, como en tantas otras cosas, los integrantes de la comunidad deberán actuar con responsabilidad y solidariamente y, de esa manera, contribuirán a cortar la cadena de contagio: al estornudar y toser deberán tapar nariz y boca con la cara interna del antebrazo para evitar hacerlo con las manos, ya que ellas operan como transmisores de los virus y las bacterias. Evitar los lugares cerrados y muy concurridos cuando se es portador de síntomas de la gripe o en estado de convalecencia de la misma.

Joaquín Bermejo es médico especialista en infectología, jefe de la unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Español. Miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica y de la Sociedad Argentina de Microbiología, define a la gripe como “una enfermedad respiratoria aguda que se caracteriza por tos, fiebre, de inicio brusco y marcados dolores musculares. El afectado sufre un quebrantamiento del estado general. Se trata de una enfermedad que dura siete días y puede dejar una convalecencia de hasta un mes”.

—¿Existen otras gripes?

—Hay dos cepas de virus gripal que afectan al humano, A y B. La más preocupante es la A. La B es esporádica, y a veces se combinan.

—¿Qué características tiene la A?

—Es un virus que tiene la capacidad de engañar más fácilmente al sistema inmune. Va cambiando su aspecto, el sistema inmune no lo identifica y no le puede poner freno en tiempo oportuno.

—Entonces, ¿cómo se seleccionan las cepas, año a año, para que la vacuna sea efectiva?

—La vacuna antigripal se elabora con los virus que circularon el año anterior. Siempre vamos un año retrasado con la información. Si este año los virus que van a circular cambiaran mucho su aspecto respecto del año anterior, vamos a tener más casos de gripe y la vacuna por lo tanto será menos efectiva. Por otro lado, cada diez años, el virus A hace un cambio significativo. Al no disponer de la información adecuada, la desprotección hace que se propague rápidamente y genere lo que se denomina pandemia, que es un brote epidémico que traspasa fronteras.

—¿Cómo se contagia la gripe común y cómo se contagia la gripe A?

—De la misma manera. No hay diferencia. Los virus, en la gripe, se contagian a través de las vías respiratorias: quien tiene la gripe, tose o estornuda y en las pequeñas gotitas que disemina se transportan partículas virales, y si las inhala una persona susceptible, se contagia. También puede ocurrir de un modo indirecto. Alguien sube al ascensor, tose o estornuda, se tapa con la mano y con ella toca los comandos y las manijas del ascensor e, inmediatamente, otra persona toca con las manos el mismo comando y las manijas contaminadas; luego, al llevarse las manos a las mucosas o a los ojos, facilita la entrada del virus a su tracto respiratorio superior.

—¿Qué recomendaciones les daría a los habitantes de la comunidad para tratar de disminuir este tipo de contagio?

—Higiene de manos. Evitar cubrirse con las manos boca y nariz al toser y estornudar y hacerlo con el antecodo. Y a las personas que tienen factores de riesgo, y la gripe puede representar un problema mayor, se les recomienda la inmunización preventiva a través de la vacuna, cada año.

—¿Quiénes se tienen que vacunar?

—Las personas mayores de 65 años. Los insuficientes cardíacos, los insuficientes renales, quienes padezcan enfermedad pulmonar obstructiva crónica conocida como Epoc. Se deben vacunar los fumadores, los diabéticos, las mujeres embarazadas, los niños entre 6 meses y 2 años. Los que tiene entre 2 y 10 años que tomen crónicamente aspirinas, ya que estas personas al contraer gripe pueden hacer un síndrome llamado Reye, que puede complicarles severamente la salud.

Algo de historia

Según Joan Corominas, la palabra gripe llega al español a fines del siglo XIX. Viene de la mano del francés grippe, la que a su vez es tributaria del suizo-alemán grüpi, derivada de grúpen, que describía la acción de ‘acurrucarse’ o bien ‘temblar de frío’. La palabra en el español es joven, pero no así la enfermedad, que ya fue descripta en tiempos del antiguo Egipto, donde se explicaban los tratamientos del cuidado de la gripe a través de los jeroglíficos que representaban, un modo de hacer campañas públicas para informar a la población. También Hipócrates la describe como la mayor enfermedad del siglo V a de Cristo. En América, mayas y aztecas aplicaban a la gripe, un tratamiento que consistía en una mezcla de chiles, con miel y tabaco.

“Se investigan menos antibióticos y aumenta la capacidad de resistencia de las bacterias”

Es común que la gente ante síntomas gripales recurra a los antibióticos. El doctor Joaquín Bermejo define el problema como de alcance universal: “Estamos frente a una preocupación mundial. De hecho, la Comunidad Económica Europea ha establecido el día 13 de noviembre como el Día del Antibiótico. En esa fecha se dedica a reflexionar sobre el uso racional de los mismos en los hospitales y en la comunidad, para que se tome conciencia de lo que significa usar desaprensivamente este noble recurso. La Asociación Panamericana de Infectología dio a conocer la llamada Declaración de Guadalajara, en la que califican a los antibióticos como un recurso no renovable y que, como tal, deben ser racionalmente administrados. ¿Y esto por qué? Porque en los últimos 15 o 20 años las inversiones de la industria farmacéutica se desvían a moléculas para enfermedades crónicas, o aquellas que no lo eran y que con el tiempo se han transformado en crónicas: moléculas antivirales destinados al tratamiento del HIV, moléculas para el tratamiento de algunos tipos de hepatitis, y de algunas formas de cáncer, ya que las mismas representan para el sector una inversión redituable”.

En ese sentido, Bermejo fue contundente: “Se da una doble amenaza: se investigan menos antibióticos y se incrementa la capacidad de las bacterias para establecer mecanismos novedosos de resistencia. Esto hace que a medida que pase el tiempo, la brecha se agigante con el peligro que esto supone, ya que no vamos a disponer de medicamentos para algunos tipos de infecciones, lo que ha llevado a algunos expertos a llamar a este tiempo ‘la era pos antibiótico’.

Para algunos pacientes, hoy en día, ya no hay opciones de tratamiento. Estamos regresando a ‘la era pre antibiótica’. Es por esto que recomendamos a la comunidad no automedicarse con antibióticos. Es común que la gente adquiera antibióticos por cuadros respiratorios estacionales, cuadros gripales, resfríos cuando esos cuadros en su mayoría son de origen viral y se van a corregir con reposo y paracetamol. La higiene personal y la higiene de manos antes y después de alimentarse antes y después de hacer uso del baño”.

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