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“Si no lo hacemos los rosarinos, ¿quiénes lo van a hacer?”


“Para cualquier rosarino formar parte de algo que tenga que ver con El Negro es un honor”, confesó Darío Grandinetti. El actor llegó a la ciudad para rodar “El Asombrado”, uno de los seis cuentos que forman parte de la película Fontanarrosa, lo que se dice un ídolo. El film está integrado por seis cortometrajes basados en seis cuentos de Fontanarrosa dirigidos por seis directores locales: Héctor Molina, Gustavo Postiglione, Juan Pablo Buscarini, Néstor Zapata y Pablo Rodríguez Jáuregui. “Si no lo hacemos nosotros ¿quién lo va a hacer?”, lanzó Zapata en la presentación oficial del film cuyo preestreno se prevé para el 17 y 18 de julio como un anticipo al estreno que tendrá lugar a fines de ese mes. Las fechas tienen que ver con que el 19 de julio se cumplen diez años de la partida del escritor y dibujante rosarino que dejó una huella tanto a nivel local como internacional. “Los rosarinos chapeamos con muchas cosas, con jugadores de fútbol, cantantes, y con El Negro, por supuesto”, bromeó Pablo Granados, uno de los protagonistas de Sueño de barrio, el corto que dirige Zapata.

El film nació en la cabeza de Juan Pablo Buscarini, aunque él asegura que “la chispa la inició Roberto escribiendo una obra tan excepcional”. El realizador, reconocido por su film El inventor de juegos, presentó la idea a la Fundación Nueva Generación Argentina, una de las entidades que produce el proyecto.

La idea comenzó a rodar, se convocó a ocho directores y quedaron seis; cada uno de ellos eligió libremente un cuento. “La elección fue totalmente libre, y nos sorprendió porque ninguno coincidió en el cuento que eligió”, confesó el realizador.

Un pasaje de “El asombrado”, cortometraje protagonizado por Darío Grandinetti.

Postiglione buscó un relato cuyo protagonista o coprotagonista fuera una mujer, Vidas privadas; Molina sabía que Gandinetti quería hacer El asombrado y decidió trabajarlo conjuntamente con el actor; Zapata optó por Sueño de barrio porque fue un cuento que tuvo su adaptación teatral en los 80; Grosso tenía en su cabeza a Luis Machín como protagonista, así que optó por Elige tu propia aventura, en el que el actor podía desplegar sus dotes y por ser una crítica irónica al propio modelo literario, y Buscarini eligió No sé si he sido claro y a Dady Brieva como protagonista.

El caso de Rodríguez Jáuregui es diferente. “Cuando estaban seleccionando los cuentos faltaba la faceta de Fontanarrosa como dibujante, como historietista. Con un grupo de animadores estábamos, desde el año 2000, armando un proyecto concensuado con el mismo negro sobre una historieta llamada «Semblanzas deportivas» que salía en la revista Fierro. Habíamos tomado trece de esas historietas para hacer un proyecto, pero después quedó en la nada”, contó el animador a El Ciudadano.

“Cuando nos convocó Buscarini para este largo, nos pedía adaptar un cuento y hacer un dibujo animado para eso. A mí me pareció mejor hacer sus historietas porque son como guiones, están planteadas en forma muy visual, entonces es como si las hubiera dirigido el mismo Fontanarrosa. Adentro del largo va a haber una apertura, un intermedio y un final que serían las animaciones”, adelantó.

Así este “largometraje en episodios” como lo describió Jáuregui, repasará distintas aristas de este escritor. “Un tipo muy culto que escribió algo popular”, como lo describió Granados, quien actualmente está en pleno rodaje en las calles rosarinas. “Estoy disfrutando mucho de volver a la ciudad para hacer un cuento de Fontanarrosa y sobre todo porque no es un cuento más, sino que también fue una obra de teatro”, contó. Los primeros libros de El Negro que leyó Granados, se los robó a su padre. “Me los iba pasando”, confesó. “Después tuve los míos. Cuando leí el que me mando Zapata lo recordé y me gustó trabajarlo con él, que es un tipo que le gusta mucho el absurdo y el grotesco, eso te permite armar un personaje como el del comisario, componerlo”.

Pablo Granados interpreta a un policía chanta en “Sueño de barrio”.

Es que Granados personificará a un comisario, “un chanta”. “De esos personajes que me gusta hacer”, lanzó con una sonrisa. “Es un chanta con algo de poder, con un poder hasta ahí, que es chiquitito pero que es todo para él. Además tiene ínfulas de director porque dirige todo, rearma algo que sucedió en un sueño. Esa es la locura de este cuento, que hay una denuncia de dos padres sobre algo que sucedió en un sueño”, adelantó.

Todos los que participan del proyecto se confesaron lectores de Fontanarrosa y admiradores de algún rasgo de su personalidad o carrera. “Siempre fue una fuente de amalgamar voluntades”, dijo Buscarini. “Igual que en la obra de Caloi o Quino, hay una predisposición del artista a trabajar el humor gráfico como un arte popular –opinó Jauregui–, algo de estar a la pesca de esas cosas que todos tenemos en común. Creo que lo que tiene mucho gancho de Fontanarrosa es que uno se siente reconocido como rosarino y como argentino”.

“Lo que estamos haciendo (la animación) es sobre fútbol y tiene una sarta de malas palabras que son muy locales. Y también el tipo de chistes, la forma entre la ironía y un poco de sarcasmo, esa forma de hacer humor que tenemos acá, la picardía local”, agregó el dibujante, para quien el Negro es, indudablemente, un “patrimonio de la ciudad”.

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