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Crónica Recital

Serrat pinto de azul la noche rosarina

El músico catalán abrió el martes su gira argentina “Mediterráneo Da Capo” en la que festeja 47 años de la edición de aquél disco en una velada repleta de clásicos y con una sublime conexión con el público


Foto: Juan José García

Para algunos el Mediterráneo es uno de los mares del Atlántico que está entre Europa, África y Asia. “Otros, como yo –dijo Joan Manuel Serrat– creemos que el resto de los mares no son más que sus afluentes”. Ahí, en la centralidad de su vida, donde nació y vivió esas intensas historias propias y literarias, a ese paisaje, el cantautor catalán le rindió tributo el martes por la noche con un show en el Salón Metropolitano que disfrutó y disfrutaron todos los presentes.

Entre sus primeras palabras, que después se irían convirtiendo en una extensa charla, Serrat anunció el concierto como una apuesta “desprolija” en la que se disponía a festejar 47 años de la edición del disco que lleva el nombre de aquél mar, fuente de todos los mares para él. ¿Por qué no esperar a los 50?, se preguntó. “Es que la fragilidad de la vida me hace ser prudente”, explicó e inició un viaje al pasado en el que, en la primera hora del show que comenzó puntualmente a escasos minutos de las 21, repasó ese material que vio la luz en 1971 con temas como “Mediterráneo”, “Qué va a ser de ti”, “Barquito de papel” y “Aquellas pequeñas cosas”, entre otros.

En el escenario, una especie de vela de barco blanca, de tela, en la que se proyectaban imágenes acompañaba ese navegar por aguas conocidas, por las historias que Serrat no dudo en contar entre tema y tema, como la de “Tío Alberto”, el tema que le dedicó a todas sus suegras y el que recorrió transversalmente toda su vida amorosa: “La mujer que yo quiero”.

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Mediterráneo Da Capo, tal el nombre de su actual gira, es un viaje al pasado con algunas pinceladas de nostalgia pero como un festejo del presente, ese que rápidamente dejó atrás el susto de las suspensiones en Tucumán y en Salta, y lo encontró bailando, tocando la guitarra y riendo en el Metropolitano de Rosario. Pero también llorando de emoción como pasó con la interpretación de “Lucía”, algo que le paso a él y a gran parte del público, integrado por varias generaciones.

El concierto duró aproximadamente dos horas. La primera comenzó y terminó con “Mediterráneo”, el tema que dio nombre al festejado disco que sonó por completo. “Hasta aquí las canciones de Mediterráneo que hoy salieron a navegar juntas”, explicó en lo que podría considerarse un intermedio.

La segunda parte, también traspasada por el mar como temática, contó con grandes, coreados y aplaudidos clásicos como “Penélope”, “Menos tu vientre”, dedicada a las mujeres que mueren por “malos amores”, tal como dijo, y “Algo personal”, cuyo estribillo despertó aplausos catárticos que podrían leerse contra la clase dirigente, las de aquí y las de allá, “que rodeados de protocolo, comitiva y seguridad, viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad”, tal como reza el tema.

“Te amo” se escuchó varias veces desde el público. “¿Te ayudo?”, cuando aflojó su camisa. Con aplausos cerrados hacía él y sus músicos que estuvieron a la altura, comandados por el talentoso pianista Roberto Miralles, el reencuentro de Serrat con sus seguidores locales, con el mar, con ese emblemático disco cuyas canciones fueron su gran salto a la popularidad en Latinoamérica ocurrió en Rosario. A partir de acá, seguramente con la misma impronta, admiración y amor, continuará por el resto del país.

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