Edición Impresa, Policiales

Seis procesados por fuga

Cuatro agentes del Servicio Penitenciario y dos empleados del Iapip fueron enxausados por el juez de Instrucción Juan Donnola, por facilitamiento culposo de evasión. Otras 5 personas fueron sobreseídas.

La fuga de la cárcel de Piñero de Raúl Oscar Flores, registrada el pasado 3 de marzo, derivó en el procesamiento de cuatro agentes del Servicio Penitenciario y dos empleados del Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias (Iapip) por el delito de “facilitamiento culposo de evasión”. En el mismo fallo, el juez de Instrucción Juan Donnola procesó a Flores, el sicario que confesó haber asesinado al sindicalista Abel Beroiz en noviembre de 2007 en el estacionamiento subterráneo del ACA, por evasión y a su concubina por encubrimiento. Además, otras cinco personas fueron sobreseídas.

La investigación llevada adelante por el juez de Instrucción 7ª, Juan Andrés Donnola, determinó que Flores, quien en noviembre de 2007 asesinó a Abel Beroiz, secretario general del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, no obtuvo ayuda para escapar de la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero ya que, si eso hubiera ocurrido, no habría sido atrapado a los pocos días.

Según el propio relato del preso en sede judicial, decidió escaparse porque “venía mal con el Servicio Penitenciario”, que le estaba “prohibiendo ver a su hijo recién nacido”. Además, sostuvo que desde que comenzó a trabajar en la panadería del penal fue “viendo como se podía meter en la chata (en referencia al vehículo del Iapip en el que terminó huyendo)”; y que los controles del Servicio Penitenciario se hicieron “únicamente mirando por el vidrio”, dado que si hubieran abierto la puerta quizás podrían haber visto alguna parte de su cuerpo. Luego mencionó que cuando se bajó de la camioneta, no sabía dónde estaba: se descolgó porque el rodado frenó en una esquina con semáforo.

“Esa libertad lograda no fue fácil para Flores, dado que no contaba con apoyo externo, de lo contrario no hubiera regresado a prisión rápidamente, y en cambio se hallaba buscando dinero y ocultándose en una villa de emergencia de Bernal (provincia de Buenos Aires)”, indicaron fuentes del caso.

Durante los 18 días en los que estuvo evadido, Flores estuvo acompañado de su concubina y su pequeño hijo de dos meses, motivo por el cual –según el sicario– se escapó. Si bien una comisión policial estuvo a punto de atraparlo en el asentamiento precario de Bernal, recién fue cercado a raíz de escuchas telefónicas en las que un hermano le decía que “habría un dinero por su cabeza”, por lo que decidió entregarse.

Los procesamientos por facilitamiento culposo de evasión recayeron para Rodolfo R. y Oscar H., ambos empleados del Iapip, el primero como maestro panadero y el otro como su superior; Iván M. y Elio C., ambos centinelas del Servicio Penitenciario. Según el fallo, el primero dijo haber abierto la parte trasera de la furgoneta para chequear que en su interior había únicamente canastos y bolsas con pan y su compañero incurrió en otras fallas a la hora de controlar el rodado “producto quizás del conocimiento del rodado y de la gente que habitualmente hacía ese trayecto”.

Asimismo fue procesada Vanesa M., también del Servicio Penitenciario, a cargo del control en otro de los portones del penal, quien revisó la camioneta desde afuera, sin abrir la puerta, y Oscar R., jefe de guardia del Servicio Penitenciario al momento del escape de Flores.

Además, el juez Donnola procesó a Raúl Flores por el delito de evasión y a su pareja, Graciela F., por encubrimiento.

La fuga se concretó el 3 de marzo pasado, cuando Flores logró meterse en el interior de una camioneta Renault Master que, luego de pasar tres controles, salió del penal de Piñero para llevar pan a las otras unidades penitenciarias del departamento Rosario. La fuga fue descubierta a los pocos minutos, pero cuando dieron aviso a los dos choferes del rodado el joven había logrado abrir la puerta trasera y huir, en inmediaciones de avenida Perón al 6700. Se entregó el 20 de marzo ante el juez de Sentencia Carlos Carbone, quien lo fue a buscar en un auto oficial a la casa de su suegra, ubicada en la zona sur.

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