Edición Impresa, Policiales

Secuestro virtual: pagan rescate de 160 mil pesos

A la víctima del engaño le hicieron creer que su hija estaba cautiva y arrojó el dinero por el balcón.

“Silvana tuvo un accidente y tiene traumatismo de cráneo. Está en una ambulancia y necesitamos algunos datos de la obra social para ver dónde la llevamos”. Eso fue lo que dijo una voz al otro lado del teléfono a Elsa, madre de Silvana, a quien le indicaron que no cortara la comunicación y que, por medio de un celular, llamara a otro número. Una vez que las líneas estuvieron en sintonía, el tono de los desconocidos se tornó violento, y entre insultos le indicaron que si no entregaba una suma de dinero matarían a su hija, a quien tenían secuestrada. Desesperada, Elsa y su otro hijo juntaron la plata que había en la casa y siguiendo las indicaciones de los supuestos secuestradores arrojaron, dentro de una bolsa, casi 160 mil pesos a la calle. En la vereda, un hombre la recogió y huyó en una moto. Sin embargo Silvana nunca estuvo en peligro. Alertada de lo que estaba ocurriendo llegó a su casa y puso fin a la comunicación, que aún no había terminado, puesto que sus falsos captores seguían exigiendo elementos de valor a su familia, aunque hasta anoche no pudo recuperar el dinero.

Secuestro virtual. Ésta es la denominación que reciben los hechos en los que un desconocido llama a otra persona y le comunica que algún ser querido fue capturado y que, de no hacer lo que le indican, las consecuencias serán las peores. Por lo general, en este tipo de hechos los sospechosos exigen a las víctimas que permanezcan en línea hasta la entrega del rescate y de esta manera impiden que la persona se cerciore si el supuesto secuestrado se encuentra bien o no.

Es por esto que, tras la situación que le tocó vivir a su familia, Silvana G., de 38 años, instó a la población a que, de enfrentarse a un hecho similar, corte el teléfono de inmediato, por más difícil que fuera la situación, para entrar en contacto con su ser querido.

Ayer, pasado el mediodía, Silvana salió de su casa, ubicada en el tercer piso de un edificio de bulevar Oroño al 800, rumbo a su trabajo. Fue cerca de las 13.30 cuando el teléfono fijo del departamento comenzó a sonar. Contestó Elsa, madre de Silvana, quien en ese momento se encontraba junto a su otro hijo.

Según contó Silvana, del otro lado de la línea su mamá escuchó la voz de un hombre que le decía que su hija había sufrido un accidente, que tenía traumatismo de cráneo y que estaba arriba de una ambulancia. El motivo del llamado era saber si Silvana contaba con obra social para determinar a qué centro de salud trasladarla.

De acuerdo con el mismo relato, una vez que obtuvo la información, el desconocido preguntó a Elsa si tenía celular. La mujer respondió afirmativamente y enseguida le dieron un número de teléfono para que se comunicara, pero le recomendaron que no cortara la comunicación por el fijo.

La mujer hizo lo que le indicaron y encargó a su hijo que realizara la llamada por el móvil. Cuando respondieron desde el otro lado de la línea una voz les informó, entre insultos, que Silvana no había sufrido un accidente, sino que había sido secuestrada, y que si cortaban las comunicaciones o si no entregaban 160 mil pesos y joyas, comenzarían a recibir de a uno los dedos de la chica.

Desesperados, Elsa y su hijo hicieron todo lo que les indicaron, contó Silvana a El Ciudadano. Reunieron la plata que guardaban en el departamento, la metieron en una bolsa y, sin mirar abajo, la arrojaron desde el balcón hacia un cantero.

Según se enteraron a través del relato de la portera del edificio, ni bien cayó la bolsa un hombre con muletas que estaba sentado en otro cantero se abalanzó sobre ella y se dirigió a toda prisa hasta la esquina. Luego, según revelaron las cámaras de seguridad de un bar ubicado en el cruce de Córdoba y bulevar Oroño, el sujeto subió a una motocicleta tipo scooter color gris que estaba estacionada en el lugar, la puso en marcha y huyó del lugar.

Sin embargo, en el tercer piso de Oroño al 800 nada había cambiado. A pesar de que habían pagado el rescate, los supuestos secuestradores continuaban exigiendo valores si es que querían volver a ver a Silvana con vida.

Según contó la chica, la empleada doméstica, que estaba trabajando, notó algo extraño en la situación. Por eso salió del edificio, fue a un telecentro y se comunicó con su hijo, que es empleado de Silvana. De ese modo confirmó sus sospechas: la chica estaba sana y salva.

Alertada de lo que estaba ocurriendo, la supuesta víctima se dirigió a toda prisa a su casa. “Silvana soy yo, hijo de puta. Ya estoy acá”, dijo la muchacha antes de que la comunicación se cortara.

Enseguida, Silvana se puso en contacto con la Policía, que secuestró los videos de seguridad del bar en los que quedó registrado uno de los miembros de la banda de secuestradores virtuales, para intentar identificarlo.

Sin embargo eso no fue todo: “Un rato después, la vecina del departamento de al lado del mío recibió un llamado en el que le decían que su marido estaba internado en el Heca, pero como su esposo estaba de viaje no lo creyó y cortó”, detalló Silvana.

Además, personal de la comisaría 3ª confirmó que ayer, en horas de la mañana, recibió otras dos denuncias similares. Una de avenida Belgrano al 90 bis, en el que una empleada doméstica entregó varios objetos de valor luego de recibir una llamado en el que le decían que el dueño de la casa en la que trabaja había sido secuestrado. La otra de Salta al 1200, aunque en este caso la potencial víctima no creyó lo que le decían y cortó la comunicación.

Al cierre de esta edición, los investigadores intentaban establecer si hay otros casos similares y si estos hechos tienen relación entre sí.

El hecho es investigado por el Juzgado de Instrucción de la 6ª Nominación, con la colaboración de la comisaría 6ª, Inspección 1ª Zona y la Brigada de Investigaciones.

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