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Orgullo local

Sebastián Solé tras el bronce: “Aún no tomamos magnitud de lo logrado, es muy lindo y emocionante”

El rosarino consiguió el tercer puesto en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 con el seleccionado nacional de vóley y en charla con "El Hincha" contó sus sensaciones por lo conseguido y cómo vivió esta experiencia en tierras japonesas, mientras hace la cuarentena obligtoria en la ciudad


Los días pasan y lo encuentran cumpliendo con la cuarentena obligatoria tras la experiencia inolvidable vivida en tierras japones. El rosarino Sebastián Solé está en su ciudad después de tanto tiempo entre viajes, torneos y concentraciones. Pero no está sólo, porque además de sus padres, lo acompaña la medalla de bronce conseguida en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, por el tercer puesto logrado por el equipo argentino de vóley.

En un rato de la tarde, unas de las figuras y emblemas del seleccionado nacional se toma unos minutos para charlar con El Hincha sobre todo lo vivido: la presea lograda nada más y nada menos que ante Brasil (lo venció 3-2), el significado que tiene, lo mucho que trabajaron para conseguirla y cómo fue la experiencia de estar en la Villa Olímpica con los demás atletas argentinos.

—¿Sos consciente de lo que consiguieron y lo vivido en estos días?

—Creo que todavía no tomamos magnitud ya que con el tiempo los logros se van viendo más. Es algo lindo, muy emocionante pero de a poco voy a ir cayendo más.

—¿Qué sentiste en el momento después de saber que habían conseguido la medalla?

—Es terrible de explicar. Apenas vi que hizo el punto (bloqueo de Agustín Loser al ataque brasileño) se me puso la piel de gallina y sentí realmente como que se me apagó el cuerpo. Fue una mezcla encontrada entre alivio y alegría.

—¿De quiénes te acordaste en ese instante?

—De mi familia que los tengo siempre presente. Ahí fue mirar y darnos cuenta de que habíamos conseguido algo muy importante. A los pocos segundos cuando me entrevistaron empecé a hablar de la familia y las cosas que son realmente fundamentales.

—Pensando en lo que fue el torneo, imagino que más que satisfechos con el nivel mostrado por el equipo.

—Sí, ya que antes de arrancar sabíamos que era difícil porque teníamos equipos muy fuertes en frente para poder pasar la fase de grupos. Tuvimos derrotas y victorias pero paso a paso fuimos creciendo, cada partido fue muy complicado, una batalla. Pero fue increíble vivirlo de esa manera, pese a la ansiedad o los nervios, pudieron más las ganas de jugar.

—El triunfo ante Estados Unidos fue un quiebre tanto anímico como en el juego.

—Ese cotejo fue terrible, ya que es el que ganamos con más claridad con ese 3-0. A partir de ahí fue que empezamos a creer un poco que podíamos lograr nuestro sueño porque pasamos de ronda ante un equipo que en los papeles era muy superior a nosotros. Ese duelo fue un antes y un después en los Juegos.

—Y cerrar Tokio 2020 ganándole a Brasil, le da otro disfrute a lo conseguido.

—Tenía que terminar de esa manera. Se dio contra ellos que eran los campeones olímpicos, que son los que ganan siempre todo y encima la rivalidad entre Argentina-Brasil. Para nosotros era un partido que valía mucho más que una final y creo que eso sumó muchísimo.

—Todo lo vivido en la previa a los Juegos, con la participación en la “Liga de Naciones” e irse casi tres meses antes de casa, le da más valor también.

—Hubo un conjunto de cosas que hicieron que nos hicieron crecer, desde la incertidumbre, los problemas que se nos fueron presentando antes de viajar con medio equipo afuera por positivos de Covid, no saber irnos o no. Estar tres meses así, alejados de la familia y con la cabeza siempre en lograr este objetivo tan grande. Creo que todo eso fue una enseñanza y nos dio la fuerza para empujar.

—Pensando en eso vivido y ahora con la medalla en la mano, se le da más valor aún.

—En ese momento era vivirlo pero ahora que terminamos, uno mira para atrás y ves un montón de cosas que encajan y que decís: “La puta madre, ¿cómo puede ser que hicimos todo esto?”. Hicimos todo eso, seguimos para adelante y que cada problema que tuvimos fue una motivación para seguir luchando y estar en el equipo a pleno.

—¿Cómo fue esa experiencia de convivir en la Villa Olímpica con otros deportistas?

—Estuvo muy bueno. Era ir caminando por ahí y cruzarse con estrellas de todas las disciplinas, desde atletas hasta ex participantes que ahora son técnicos. Estar con todos los argentinos era genial, los chicos del básquet, las Leonas, el Peque Schwartzman que los ves día a día y te metes en un ambiente muy lindo. Compartimos charlas, cada uno con su mate y descubrimos que todos somos personas que trabajamos mucho para llegar ahí y en ese clima se hace todo mucho más agradable.

—¿Te engaschaste con algún otro deporte en estos Juegos?

—Sí, me gustó mucho todo lo que el levantamiento de pesas (halterofilia) porque es algo que nosotros entrenamos también y no llegamos ni a la mitad de lo que logran ellos, estuvimos entrenando juntos. También me gustó el salto en alto y todo lo referido al atletismo, la verdad que lo ves ahí y es algo increíble.

—¿Es cierto que fuiste a practicar fútbol en Social Lux?

—Jaja. Sí, fui porque tengo mi amigo Gonza Pérez que jugaba en Mercadito y fuimos con otros compañeros a entrenar pero no era lo mío claramente. Cuando era chico probé con varios deportes y me terminé decidiendo por el vóley. Sé del club porque él está ahí y está laburando para ayudar a la institución.

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