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Se recreará la cultura del pueblo originario de San Luis Huarpe Pynkanta

Con una beca de creación otorgada por el Fondo Nacional de las Artes, la artista visual Neda Olguín Frontini desarrolla un proyecto en una comunidad indígena que confluye en la región de Cuyo, desde el que propone “caminar y documentar mediante otras formas de representación"


Con una beca de creación otorgada por el Fondo Nacional de las Artes 2021, la artista visual Neda Olguín Frontini comenzó a desarrollar el proyecto <La consecuencia de una línea< en el territorio del Pueblo Nación Huarpe Pynkanta que confluye en las regiones de San Luis, Mendoza y San Juan, desde el que propone “caminar y documentar mediante grafías nuevas formas de habitar desde la línea, el dibujo con el cuerpo y la fotografía”.

“Se trata de caminar los territorios y documentarlos en otra forma de representación”, explica Olguín Frontini y apunta que en este caso en particular, el territorio propició el encuentro con “el junquillo”, una planta sagrada de la cultura Huarpe Pynkanta, que se destina entre otras cosas al “tejido de la cestería” y que particularmente la ha llevado a pensar en la técnica del grabado.

Algunos de los pueblos originarios de la zona tejían sus bolsos de traslado que servían para cargar todo tipo de materiales, incluso objetos muy pesados, lo que habla de la fortaleza que adquiría el junquillo una vez ensamblado en un determinado formato

Una cultura emocionante, de mucha riqueza y sorpresa

Luego de completar su primera experiencia territorial, la artista aclara que uno de los lenguajes artísticos que atraviesan su obra es la “transigrafía”, un equilibrio definido por el “transitar y grabar”. En ese marco explica que su propuesta, ganadora de las becas para la creación que otorga el Fondo Nacional de las Artes, convoca a “distintos lenguajes artísticos, que no son obras en sí mismas, sino proyectos de investigación”.

Interpelada por lo vivido en el territorio Huarpe, al que accedió acompañada por las autoridades indígenas, Olguín Frontini sostiene que su búsqueda se centra “en otras formas de habitar” y que la experiencia resulta “emocionante, de mucha riqueza y sorpresa”.

Olguín Frontini es artista visual, fotógrafa y diseñadora gráfica egresada de la Universidad Nacional de San Luis. Nacida en San Luis y radicada en Buenos Aires. Sus actividades siempre estuvieron relacionadas con las áreas visuales: comunicación visual, gráfica, fotografía o práctica artística. La gestión colectiva auto-gestionada y en equipo le ha permitido capacitarse en roles de dirección de equipos, producción, diseño de montaje, prensa y comunicación en arte, entre otros.

En su recorrido ha integrado su interés por la naturaleza, el senderismo y otras prácticas vinculadas al intercambio multidisciplinar.

La conexión con plantas y animales arraigados en la cultura ancestral

“Recuperar lo simbólico y lo mágico de la cultura, y repensar como artista, tanta ignorancia sobre el territorio, teniéndolo tan cerca, ha sido una de las ideas fuerza que me dejó esta primera experiencia”, relata.

La artista resalta “la conexión” que tuvo con plantas “como el pachango o animales como el korkol, arraigados en la cultura ancestral, en su uso material y espiritual”, que muestran “una unidad tan resistente como la identidad indígena”.

En cuanto a su trayecto artístico, adelante que trabajará “en el campo de la auto-etnografía, posicionada desde un lugar sensible e involucrada con la experimentación vivencial” y destacó el “caminar” como una práctica artística “por tierras que no saben de los mismos límites coloniales, como una forma intercultural y de descentralizar el pensamiento”.

Las transigrafías resultantes “serán una documentación, un mapeo que pretende tornar visible un espacio habitado a partir de la experiencia del dibujo como un proceso de expansión que excede los límites tradicionales”, aclara.

“Estos espacios interlímites, propios y ajenos susceptibles al olvido, funcionan como reflexión al cuestionar la realidad dada; nos alejan de pensamientos segmentados que arman la proyección del mundo en base a categorías que no son la de todos, usufructuando los deseos y suponiendo la construcción de un futuro generalizado”, resalta.

El pedido de justicia, reparación y derechos de los preexistentes Huarpes Pynkan-ta

Por su parte, El Omta Samay Pachay, Roque Miguel Gil, jefe territorial del Pueblo Nación Huarpe Pynkanta, dice sobre la experiencia territorial que contiene “La magia del Tautau (círculo), el sentir y hablar de la naturaleza y el incansable pedido de justicia, reparación y derechos de nuestros Preexistentes Huarpes Pynkanta”.

“El arte –resalta– lo viene escuchando, vivenciando, mágicamente con mucha alegría, escuchando nuestra voz y amplificándola, desde el 2019, cuando, después del año nuevo Huarpe, nuestro pueblo recibió desde España a “Takoy y su energía de estrella” y en este 2021, recibe antes del año nuevo a Neda, esta artista “con energía de Luna- Sol”.

“El arte y sus producciones, con vivencialidad circular y ancestral toma su propio perfil para expresar de múltiples maneras y en diversos lenguajes los distintos caminos vivenciales de la cosmovisión Huarpe Pynkanta con la voz de nuestra familia antigua, los animales y las plantas de poder, no solo mágico sino reales y en presencia, con mucha fuerza para traspasar corazones y todo tipo de interferencia con la verdadera vida con armonía y equilibrio”, explica.

 

 

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