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Se prepara la nueva feria de los libreros independientes

La Flia Rosario aún no tiene lugar definido, pero sí fecha: se hará el segundo fin de semana de mayo.

Cuando todavía resta definir el lugar, la Flia Rosario –Feria del Libro Independiente Autogestiva– confirmó que la tercera edición de la iniciativa se realizará el fin de semana del 8 de mayo. El espacio feriante reunirá escritores autopublicados y editoriales independientes de todo el país. “El objetivo es desnudar al libro y quitarle etiqueta de mercancía para que sea algo más: un objeto de comunicación, de transmisión de ideas y sentimientos”, explicó en diálogo con El Ciudadano Laura Hintze, integrante de Flia Rosario.

La nueva edición se prepara para emerger en la ciudad y volver a mostrar, siempre desde su particular perspectiva, piezas literarias artesanales y de editoriales independientes de todo el país. Según indicaron desde la organización de Flia Rosario, en esta tercera edición se instará al público y a los productores que participan en el evento a que tomen un rol más activo. “Por eso, nosotros siempre mantenemos el espacio abierto y mantenemos semanalmente una asamblea en donde se toman decisiones grupales básicas para organizar la feria”, sostuvo en diálogo con este medio, Santiago Insaurralde, organizador de Flia en la ciudad.

Otra feria

“La gente se sorprende porque encuentra cosas novedosas que son del agrado de los altos y bajos intelectuales”, definió Insaurralde. Para ambos entrevistados, lo que diferencia a la Flia de otras ferias es la diversidad de propuestas artísticas que integra.

No sólo hay producciones literarias en la Flia sino que, según Santiago, cuenta con “un ejército de locos que están dispuestos a quebrarte la rutina con sus performances, poesías y pinturas”. “Desde lo visual –no son todos los puestos iguales– se permite que los puesteros puedan decorar como quieran sus lugares de trabajo. También esto habilita que afloren otras estrategias de venta. Recuerdo que cuando estaba en la Flia de San Marcos Sierra (Córdoba), y un puestero esperaba a que llegaran las señoras, les acercaba el libro y les decía: «Esto es poesía recién salida del horno». Eso ya era romper una barrera”, detalló el integrante de Flia.

El espacio feriante está dedicado a quienes producen o editan libros, ya sea de elaboración personal o de terceros. “Nos pone muy feliz ver a la gente como uno que aprende a hacer un libro y lo puede compartir. Existe un estigma sobre el productor de la cultura. Una mentira de que él debe llegar a cierto nivel de trabajo o estar en contacto con ciertas personas”, apuntó Insaurralde, quien recordó: “Los mejores cuentos y poesías que leí últimamente son de personas que las venden en el subte en el sur de la provincia de Buenos Aires. Eso contribuye a pensar que es una tontería sostener que si no te cura o publica alguien, lo tuyo no sirve”.

Por otro lado, el precio de las ediciones es uno de los valores diferenciales de la Flia. Para Insaurralde, son pocos los puesteros que intentan lucrar con el libro mientras que son muchos más los que abogan por la reproducción de la pieza literaria en sí.

Con respecto a su rol como organizadores, Insaurralde fue taxativo: “La feria siempre es gratuita y de libre participación. No somos curadores de arte, en este caso, literatura. Tampoco somos críticos del nivel de producción de los libros que se exponen, por lo que no hay restricciones en ese sentido”. De acuerdo con el joven, el interés de los organizadores radica en sostener “un espacio del cual se pueda apropiar cualquier estudiante de Bellas Artes, productor de cultura, escritor o artesano que se quiera mostrar”. “Es una invitación a romper un poco con la idea de que lo que hacés surge de un proceso de madurez para poder mostrarlo. O que alguien del rubro (las editoriales de renombre) te tiene que tocar una varita para que puedas salir a compartir lo que hiciste”, aseguró Insaurralde.

La Flia es un espacio para productores que no llegan a las grandes editoriales y, aún así, pueden mostrar su literatura. “También hay editoriales chicas que reflotan títulos que no se consiguen en as librerías. Quizás se encuentren en internet, pero hay gente que no accede a ellos, ya sea por desconocimiento o miedo. A lo mejor, no tendrá la tapa más linda pero en otro lado no lo conseguís”, señaló Hintze.

Cabe destacar que la Flia Rosario no es un núcleo apartado de lo que ocurre en otros sitios de la Argentina sino que justamente se nutre y también se condiciona por el cronograma nacional de ferias. Córdoba, Buenos Aires, La Plata y otras tantas ciudades poseen cada una su propia Flia, y juntas conforman un circuito dinámico de puesteros, talleristas, editoriales independientes de todo el país. De hecho, hoy se llevará a cabo la Flia Buenos Aires en la zona oeste de la provincia, sobre Ituzaingó sur. Con el fin de no superponerse, desde la organización de Rosario se gestionó el fin de semana del 8 de mayo próximo como fecha de realización.

Otra relación con el libro

“Proponemos otro tipo de relación con la literatura. Hay formas divertidas de relacionarse con el libro como producirlo, aprender la historia del objeto en sí mismo, interactuar con quien lo escribió, editó y publicó”, explicó Hintze. Por ello, la Flia generó, además de la feria de 2010, un espacio de talleres de autopublicación y encuadernado, que permitió a los asistentes hacerse de las herramientas metodológicas para confeccionar su propia pieza literaria. Aún sin censar la cantidad de publicaciones que resultaron de esta propuesta, desde Flia señalaron que no descartan realizar otra experiencia similar luego de la feria 2011. Sin fecha, Flia está elaborando un taller de encuadernación y restauración de libros, que se dictará en sólo una tarde. “Todo depende de lo que aporten las asambleas y quienes se acerquen más sus conocimientos”, añadió al respecto la joven.

Para los interesados en participar en la previa de Flia Rosario, se realizarán asambleas abiertas todos los domingos desde las 20 en Viamonte 1624, timbre 2.

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