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Se pinchó el sueño

Boselli marcó la ventaja Pincha, Pedro lo igualó y Messi logró el tanto del triunfo en el suplementario

Sigue de copas. Lionel Messi anotó el gol decisivo en el segundo tiempo suplementario y sumó un nuevo trofeo para el Barsa.
Sigue de copas. Lionel Messi anotó el gol decisivo en el segundo tiempo suplementario y sumó un nuevo trofeo para el Barsa.

A dos minutos. A ese tiempo estuvo Estudiantes de coronarse campeón del Mundial de Clubes ante el mejor Barcelona de la historia. El ingresado Pedro, a los 43 de la segunda parte, le dio al conjunto catalán la merecida igualdad. Mauro Boselli, en el primer tiempo, había puesto en ventaja al Pincha.
Con el suplementario en juego, Barcelona fue por más y Lionel Messi, cuando restaban diez para los penales, inclinó la balanza para el Barsa, logrando de está manera el sexto título en la temporada.

En la primera parte, Estudiantes jugó muy bien tácticamente y maniató a su rival sin dejarlo desplegar su acostumbrada producción. Con la clara intención de no dejar elaborar el juego de Barcelona, achicando cada rincón, sin permitir que ni Xavi ni Messi puedan jugar cómodos.

Barcelona nunca encontró los caminos para llegar al arco de Albil. Henry llegaba por la izquierda, pero no terminaba una jugada bien. Xavi alternó buenas y malas. Y Messi no aparecía.

A los tres minutos casi lo tiene Boselli, pero no pudo y enseguida contestó Barcelona con una gran jugada que inició Xavi, jugando una pared con Ibrahimovic y el cerebro del equipo catalán se nubló cuando pisó el área.

A partir de ahí el partido entró en una zona de imprecisiones, con los catalanes manejando la pelota pero sin profundidad y con Estudiantes amenazando con generar peligro en cualquier contraataque. El tiempo pasaba y Estudiantes se afirmaba y los de Guardiola comenzaron a equivocarse más de lo habitual.

Estudiantes había vuelto a avisar con una volea cruzada de Verón y enseguida Díaz envió un centro de la izquierda, Boselli se anticipó a Eric Abidal y de cabeza puso al conjunto argentino arriba en el marcador.

Con ese resultado se fueron al descanso, justificado por la inteligencia con la que se movió Estudiantes dentro de la cancha, sin meterse demasiado atrás y jugando por momentos de igual a igual al mejor equipo del mundo.

En el segundo tiempo la historia fue totalmente diferente, porque desde el minuto cero Barcelona arrinconó a Estudiantes contra su propia área y no lo dejó salir más. Pedro ingresó por Keita y Barcelona pasó a jugar prácticamente con cuatro delanteros.
Verón se cansó, la pelota duraba menos cuando la recuperaban los argentinos y los catalanes generaron innumerables situaciones de gol para empatar.

Ibrahimovic fue una máquina de perder goles. Messi se vistió de Iniesta, le dejó la derecha o la izquierda a Pedro, quien entró muy bien, y así Barcelona encerró a Estudiantes contra su área.

De tanto ir, tanto buscar, Barcelona llegó al empate. Pedro, de cabeza, entrando por el segundo palo superó a Albil para mandar el partido al alargue.

Ya sin piernas, sólo con el amor propio de todos, Estudiantes salió a aguantar, a tratar de llegar a los penales.

La pelota iba de derecha a izquierda, pasaba por Xavi, y sólo un milagro podía llevar el partido a los penales.

Pese a la cercanía de la Gran Mezquita de Abu Dhabi, el milagro no llegó, y Messi se volvió a vestir de héroe en una final internacional y de palomita, con su pecho, estableció el 2 a 1.

En la última bola del partido Desábato tuvo el empate en su cabeza, pero la pelota pasó rozando el palo derecho de Valdés.
La suerte estaba echada y en el balance de los 120 minutos jugados Barcelona fue más y merecidamente se quedó con esta copa por primera vez.

De todas maneras, Estudiantes fue un digno rival. Solamente le faltaron 120 segundos de aguante para entrar en la historia.

Sabella y el dolor de la derrota

El entrenador de Estudiantes, Alejandro Sabella, manifestó tras la derrota ante Barcelona que “lo que más duele es que faltaban sólo dos minutos para que terminara el partido cuando nos empataron”.
“En este tiempo vimos como Barcelona minimizaba los rivales uno tras otro, y en el primer tiempo fuimos superiores, nos fuimos ganando, pero después sí ellos fueron superiores”, reconoció Sabella.
“Lo que más duele es lo que todos queríamos era la victoria y estuvimos ahí, porque faltaban dos minutos para terminar el partido cuando nos empataron”, agregó con dolor el técnico.
Para el entrenador argentino “los jugadores dieron todo, entregaron todo. Estudiantes ha dado muestras de dignidad, solidaridad, un equipo de once leones, respetado en todo el mundo y que hoy hizo un gran partido”.
Sabella pensó un partido y hasta que sus jugadores tuvieron piernas lo pudo llevar a cabo.
“A los jugadores después del partido les dije lo mismo que dije acá, que estaba orgulloso de ellos, que hicieron un gran partido y cuando te enfrentas con el Barcelona perder es posible”, concluyó.

La sana costumbre de ganar

“Es muy lindo marcar un gol en la final”, expresó Lionel Messi. A pesar de haber jugado mal, evidentemente Lionel Messi tiene un aura que lo acompaña en las finales. El árbitro mexicano, Benito Archundia, le perdonó la vida cuando estando amonestado le entró muy feo a Sánchez. Y un gol suyo llevó al Barcelona a ganar un nuevo título, el sexto de la temporada.
“Estamos muy contentos porque conseguimos el objetivo. ¿Si somos los mejores de la historia? Eso lo dicen los títulos y nadie ganó lo que ganamos nosotros”, comentó Messi.
Muchos dirán, como cada vez que Messi es figura en el Barcelona, por qué no hace lo mismo en el seleccionado argentino. Quizás con el tiempo logre jugar con la celeste y blanca igual que lo hace en Barcelona.
“Costó mucho, jugamos contra un gran equipo, que juega muy bien y estamos muy contentos. Tenemos ganas, confiamos en nosotros, no renunciamos a nuestro juego pese a estar perdiendo”, explicó Messi después del partido.
Al igual que en la final de la Liga de Campeones ante Manchester, Messi volvió a marcar un gol para dejar bien arriba a Barcelona.
“Es muy lindo marcar un gol en la final, pero más lindo es que pudimos conseguir la victoria y lograr una copa que el club no tenía”, concluyó Messi, quien anotó con el pecho el segundo tanto.

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