Ciudad, Edición Impresa

Se embarró Circunvalación

Las negociaciones con los ocupantes del predio que está en la traza del cuarto carril y vecinos de Las Flores y La Granada venían bien, pero volvió el piquete. “Nos dan chapas, queremos viviendas”, dicen.

Sorpresa. Cuando la negociación con los ocupantes de los terrenos de la zona sur donde se estaban construyendo las colectoras para el cuarto carril de la Circunvalación parecían estar llegando a su fin –y en términos amistosos– un nuevo piquete sobre las dos manos de la avenida, uno a la altura de Moreno y otro sobre España tomó desprevenidos a funcionarios y a los propios vecinos. “No sabemos quiénes son”, admitían en la tarde de ayer desde la Nación, la provincia y la Municipalidad. Los tres niveles del Estado venían participando en las tratativas con tres premisas contundentes: “viviendas no, terrenos no y se tienen que ir”. La aceptación, por parte de los ocupantes, de los tres ejes permitió llegar a la tercera reunión con “buen diálogo” y sin que se concretara una orden judicial de desalojo. Pero desde la ruta la evaluación era diferente y hasta contraria: “Nos ofrecen chapas y tirantes, y lo que nosotros necesitamos son terrenos y viviendas”, se enojó uno de los manifestantes. Y confió a este diario que después de un tira y afloje con la Policía, levantaron el corte de una de las manos de la avenida, aunque la decisión era mantener el piquete en la otra durante toda la noche. “Mañana tenemos otra reunión. Y si nos vuelven a decir lo mismo, volvemos a cortar las dos manos y nos quedamos”, sostuvo al cierre de esta edición. El clave encuentro será en la mañana de hoy.

“Puede ser gente nueva, que no venía participando de las reuniones”, especulaba el secretario de Gobierno, Fernando Asegurado, convencido en que el diálogo estaba yendo por buen camino. Sin embargo, lo cierto es que en la tarde de ayer un grupo de familias volvió a interrumpir el tránsito sobre circunvalación. “Viviendas” seguía siendo el reclamo de los manifestantes plantados allí, cuya intención inicial era no moverse hasta que “alguien de la provincia o de la Municipalidad” se hiciera presente. Y en ese marco los primeros mediadores terminaron siendo los efectivos de la Policía que desviaban a los vehículos y custodiaban la zona del piquete.

Empero, la reacción inicial de los funcionarios, más que acudir al lugar, iba en dirección de analizar qué era lo que estaba pasando. Es que apenas unas horas antes de la protesta había terminado en el centro municipal de distrito Sudoeste la tercera reunión entre representantes de los tres niveles del Estado y de los grupos que semanas atrás ocuparon terrenos donde se construye el cuarto carril de la Circunvalación, dejando interrumpida parte de la obra.

Los ocupantes, que demandaban precisamente viviendas, habían levantado a toda velocidad estructuras de madera y chapa para fortalecer su posición. “Ellos tienen casas, pero están tratando de mejorar su situación”, entendió el responsable de la delegación Rosario del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, Marcelo Beltrán. El funcionario, que viene participando de las negociaciones, confió a este diario que el “buen clima” de las distintas reuniones no sólo los llevó a pensar en la proximidad de una solución, sino que habría pospuesto la segura orden de desalojo de la Justicia: es que ni bien se produjo la ocupación, hace poco menos de un mes, la contratista de la obra, la unión transitoria de empresas integrada por Benito Roggio y Rovella Carranza, inició una demanda, acompañada por Vialidad Nacional.

“Nosotros acompañamos a la provincia y la Municipalidad, que llevan adelante la negociación”, explicó por su parte el delegado del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Hugo Burgez. La oficina nacional colaboró poniendo sobre la mesa la oferta de incorporar a al menos una parte de las familias en emprendimientos productivos, y coincidió que todo avanzaba con viento a favor.

La suma de cosas parecía dar razón a la percepción de los funcionarios de las tres administraciones. Incluso Beltrán dijo que en la reunión de ayer se había acordado que los distintos grupos pasaran un “listado de gente” para comenzar a concretar la ayuda. Y que todo hacía suponer que la semana que viene los terrenos estarían liberados.

Pero ayer el clima sobre la Circunvalación, con al menos 30 familias de La Granada participando de la protesta daba la impresión de vuelta a foja cero. ¿Y qué pasó, entonces? Una pista emergió desde los mismos manifestantes: un “puntero” habría dejado de representar a las familias, para representarse a sí mismo. Y tras la “avivada” cundió la ira.

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