Política

Tarifazos, sueldos y esos raros cortes

Una escena armada para desprestigiar y privatizar la EPE

En el marco de un nuevo aumento anunciado por Nación, Verónica Gesse, deslizó la sospecha de un sabotaje en torno al masivo corte energético que afectó a todo el sur santafesino en una semana recalentada contra la EPE. Nuevo capítulo de los cruces con Cambiemos sobre un servicio esencial


La secretaria de Energía de Santa Fe, Verónica Geese, lanzó la sospecha de que el extenso apagón que en la noche del lunes dejó sin energía a todo el sur de la provincia pudo ser intencional y, peor, enfatizó el hecho de que sucediera en el marco de los recientes cruces en torno a la empresa distribuidora pública del servicio EPE. No fue la única funcionaria del Frente Progresista en abonar la idea de una operación cuyo objetivo es generar consenso en torno a la privatización de la compañía pública, intentado ya en la gobernación de Carlos Reutemann. Basan las sospechas en una secuencia que, a la vez, pone sobre el tapete un actor “local”: publicación de salarios gerenciales –muy altos pero, aclaran, ya no vigentes– de la empresa, declaraciones del intendente santafesino radical en Cambiemos José Corral y un inminente nuevo tarifazo en el precio de la energía, en el marco de la saga iniciada con la asunción del presidente Mauricio Macri que ahora busca compartir el alto costo político con los Estados subnacionales.

Las acusaciones políticas entre el espacio del Frente Progresista que gobierna la bota y el de Cambiemos, que manda en la Nación, giran en torno a varios ejes: los tarifazos en el costo de la energía que hacen casi impagables las facturas, los salarios –gerenciales, pero no sólo– de la compañía estatal local y, ahora, la interrupción del suministro durante una hora que oficialmente se adjudicó a una falla en el tramo de transporte en alta tensión. La misma teoría reforzó el titular de la EPE, Maximiliano Neri. Calificó como inadmisible el comunicado de la firma Transener sobre las causas del corte en una de sus estaciones: fue “un error de un chico de primer grado en una maniobra (de despacho de energía) muy básica”, desconfió. Y sin eufemismos, ahondó en la línea de una “intencionalidad política” que direccionó hacia el intendente de la capital santafesina, José Corral, como actor local de una obra que se monta en la Casa Rosada. Geese dejó caer este martes la duda: el corte, de casi una hora, fue “armado para distraer” de las dificultades económicas y sociales que atraviesa el país. No sólo eso. Agregó que el “modelo (de distribución eléctrica) de Santa Fe” molesta a la Nación y tienta a empresarios privados.

Los cortocircuitos entre Corral y Lifschitz no son nuevos. Y todavía quedó en la memoria el repentino corte de luz que tuvo lugar en Santa Fe cuando el gobernador inaugura luces led. No fueron pocos los que apuntaron al intendente. Sin embargo el cortocircuito por las tarifas data de dos meses atrás. Fue cuando José Corral sacó la tasa del 10% del costo del alumbrado de la factura de la Epe, para bajar el costo de la factura que poco le hace al incremento de un 1200 por ciento que ajustó el gobierno Nacional.

El jueves pasado, Mauricio Macri en declaraciones a una radio local sostuvo que la EPE y la EPEC (la empresa de energía cordobesa)son las  mas caras del país. Un día después, en Rosario el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich cuestionó al gobierno de Lifschitz por “no tener eficiencia” e incumplir los plazos de las obras  del aeropuerto de Fisherton.

Luego, una saga de hechos que arrancaron el domingo último con la publicación de una planilla de sueldos gerenciales de la EPE, sigue con el apagón de este lunes y, minutos después, con la información en el multimedios Clarín sobre otro capítulo del tarifazo eléctrico que ronda entre el 25 y 30 por ciento. La idea, dicen fuentes del Frente Progresista, es cargar el costo sobre la distribuidora santafesina y, también, generarle desprestigio y armar consenso para su privatización. Agregan un dato: la empresa factura 30 mil millones de pesos al año, un negocio tentador para las empresas energéticas cercanas al gobierno nacional que incrementaron sus ganancias a partir del reconocimiento de mayores precios para gas, petróleo, generación y transporte de electricidad.

Las críticas cruzadas se encendieron con el apagón de este lunes, pero llevan un tiempo. El cronograma de aumentos sucesivos en el costo de la energía eléctrica que la Secretaría de Energía de la Nación impuso como política del área comenzó a erosionar el capital político de Cambiemos en medio de otras adversidades para los usuarios residenciales y corporativos, sobre todo las pyme. Y el gobierno nacional buscó repartir responsabilidades: en el caso de Santa Fe, los dardos apuntaron a la EPE, la empresa pública local que se encarga del último tramo del sistema eléctrico, el de la entrega a los consumidores finales de la energía que compra a Cammesa, la mayorista del mercado. Desde el oficialismo nacional le adjudican un sobrecosto sustancial al precio que desde la misma Casa Rosada incrementan periódicamente.

 

Para que salga por TV

La secretaria de Energía puso sobre la mesa otro dato que le llama –dijo– la atención en medio de la disputa: el corte de este lunes fue entre las 20.30 y las 21.30, “en el horario de los noticieros”, y cuando los usuarios regresan a sus casas. En la misma jornada, agregó, en la que uno de los temas de la agenda provincial fueron los salarios de los directivos de la distribuidora santafesina.

El titular de la EPE, precisamente, le había puesto el cuerpo a esa filtración de los costos salariales de la firma. Neri no desmintió en términos tajantes que se hayan cobrado montos superiores a los 400 mil pesos, pero aclaró que, cuando se hizo cargo de la empresa, dio de baja un adicional que abultaba las remuneraciones gerenciales y mostró un recibo de su propio sueldo –de julio, aún por percibir– en el que figura un bruto de 220 mil pesos.

 

Error de primer grado en maniobra básica

Este martes, Neri continuó con la defensa de la EPE y con las sospechas sobre el apagón de horas antes. “Fue un error de un chico de primer grado en una maniobra muy básica en el despacho de cargas”, descreyó la explicación oficial de Transener, una de las grandes y pocas empresas que ejercen el oligopolio en el tramo del transporte eléctrico en alta tensión. El titular de la firma fundamentó sospechas sobre la interrupción del servicio a pocas horas de que se publicaran los salarios de los gerentes, un dato que, era obvio, iba a encolerizar a los usuarios. “Hay una intencionalidad política”, resumió sin suavizar. Sus sospechas iban dirigidas a Corral. Geese lo había anticipado minutos antes: “Hoy debe ser como el día de Navidad” para el intendente santafesino, dijo tras afirmar que la compañía está “ordenada” y que resulta “apetitosa” para privatizarla.

 

 

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