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Santa Fe: menos hectáreas de trigo con mejores rindes

El área sembrada mermó un 40% con relación al ciclo anterior, pero se lograron las mismas toneladas

Trigo: el rinde promedio en el centro-sur de Santa Fe fue de 32 quintales la hectárea.
Trigo: el rinde promedio en el centro-sur de Santa Fe fue de 32 quintales la hectárea.

El final de la cosecha de trigo se demora porque “no hay suelo”, como acostumbran decir los productores al no poder entrar a trillar al lote fangoso que absorbió copiosas lluvias como la de los últimos días. Cuando resta apenas cosechar menos del 10 por ciento del área agrícola cubierta por este cultivo, afectado año tras año por la expansión sojera que trae mayor rentabilidad, estimaciones privadas y oficiales ponen de relieve que en el presente ciclo se sembró menos trigo que en el período 2008/09, y que pese a los rendimientos dispares el promedio general fue bueno, como sucedió en la provincia de Santa Fe. Esto se debe a la modificación del régimen de precipitaciones, que en la región fueron escasas al momento de la implantación del cereal y abundantes en plena floración. Las variaciones meteorológicas trajeron, además, algunos inconvenientes en la calidad comercial del producto, perjudicado por heladas tardías, fuertes vientos y tormentas acompañadas de granizo.

Según cálculos del Ministerio de Agricultura de la Nación, la superficie triguera en el país casi cubrió este período 3.200.000 hectáreas, un 33 por ciento menos con relación al ciclo precedente. Al hacer un recorte de lo que ocurrió con el cereal en territorio santafesino, tomando como elementos de análisis un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario y el registro de áreas sembradas de la campaña anterior de trigo elaborado por el Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec), se establece que la superficie sembrada se redujo alrededor de un 40 por ciento si se la coteja con el año agrícola 2008/09. Las 300 mil hectáreas de trigo del período anterior se redujeron a 160 mil en la actual campaña.

No obstante, del cruce de datos entre ambos informes estadísticos se desprende que la producción provincial del cereal, gracias a los altos rindes en el centro-sur de Santa Fe, con un promedio de 32 quintales la hectárea, prácticamente igualó las 430 mil toneladas de la cosecha triguera pasada.

Según pronostica el Ministerio de Agricultura nacional, que conduce Julián Domínguez, en esta campaña se superarán las siete millones de toneladas de trigo, lo suficiente para abastecer al mercado interno y ahuyentar predicciones fatalistas sobre la supuesta necesidad de importar este cereal tan relevante para la dieta de los argentinos con las que machacan dirigentes agropecuarios y gurúes del establishment, anteponiendo una disputa política a sus conjeturas fallidas.

“El área sembrada con trigo mermó de manera sustancial en comparación con la cosecha pasada. Esto se dio por diversos factores, como sequía al momento de sembrar o por las dificultades de comercialización por el cierre del registro de exportaciones, a lo que hoy se podría sumar la falta de precio de pizarra”, consideró Carlos Sartor, secretario de Agricultura de la provincia de Santa Fe.

“Tuvimos buenos rindes en el sur (hubo regiones de más de 50 quintales la hectárea) pero no en el norte de la provincia, donde persistió la falta de lluvia y el promedio fue de siete quintales la hectárea”, agregó el funcionario en diálogo con El Ciudadano.

Para Sartor, la posibilidad de que la Argentina necesite importar trigo este año para aprovisionar la fabricación de alimentos “todavía está lejos”. “A pesar de la baja producción tenemos un excedente exportable de dos millones de toneladas, aunque lo lamentable es que fuimos perdiendo algunos mercados internacionales importantes, como el de Brasil, que ha comenzado a autoabastecerse”, se lamentó el titular de Agricultura provincial, y llamó a “estar atentos y transparentar los mercados para revertir una tendencia a la baja en la producción triguera”.

Julio Castellarin, ingeniero que trabaja en la estación experimental que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) posee en Oliveros, indicó que según proyecciones propias el área sembrada con trigo en la provincia de Santa Fe se comprimió algo menos del 40 por ciento, para luego destacar los altos rendimientos en el centro-sur provincial.

“Calculamos un promedio de 33 quintales la hectárea contra los 20 quintales de la campaña anterior. El bajo rinde en el norte se debió a la prolongada sequía”, consignó el ingeniero encargado del área de manejo de cultivos del Inta Oliveros.

Castellarin detalló que la zona triguera más relevante de la superficie agrícola del país es la región oeste de la provincia de Buenos Aires. “Allí se define el resultado de la cosecha de trigo. Santa Fe representa no más del 10 por ciento”, precisó el ingeniero a este diario.

El informe de la Bolsa de Comercio da cuenta que en la Región Núcleo, comprendida por centro-sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires, este de Córdoba y sudoeste de Entre Ríos, este período se cosechó más de un millón de toneladas de trigo, contra el millón y medio de la anterior campaña. En cuanto a la superficie sembrada en la mencionada región, el trabajo estadístico fija unas 320 mil hectáreas, muy por debajo del área triguera del período pasado, cuando solamente la bota santafesina se acercó a esas medidas.

El rol del Estado en el mercado triguero

El gobierno nacional evalúa intervenir en el mercado de trigo para establecer el precio del cereal, pues en las pizarras de las bolsas de cereales aparece “sin cotización”. La regulación del mercado busca asegurarles a los productores un precio pleno.

El Estado saldría a comprar hasta dos millones de toneladas de trigo pagando un precio pleno sin descuentos, como hacía en su momento la Junta Nacional de Granos, socavada por la dictadura y desmantelada por el menemismo. El ministro de Agricultura Julián Domínguez presentó días atrás medidas destinadas a productores trigueros. La iniciativa fue oficializada a productores de Entre Ríos, donde los rindes superaron marcas históricas, habilitando 200 mil toneladas de trigo para la exportación.

Un breve recorrido por la espiga de la región

Los niveles de rendimiento en el sur santafesino no fueron para nada despreciables. Tanto en el documento elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario como en el último informe mensual del Ministerio de Agricultura de la Nación se repasa el comportamiento del cereal en esta región.

El trigo ya se cosechó el ciento por ciento en la zona de El Trébol sin pérdidas por sequía o granizo, con un promedio zonal por encima de los 30 quintales la hectárea. En la región de Villa Eloísa la conclusión de la campaña triguera arrojó un promedio de 32 quintales. No hubo pérdida de lotes, aunque sí en algunos desgranes leves en pequeñas superficies.

En Maggiolo los rindes finales de trigo son un poco dispersos, con una fuerte correlación con el valor de agua inicial de cada lote. Las pérdidas por granizo afectaron el 10 por ciento de la superficie con pérdidas casi totales y casos de siete quintales de rinde. En la localidad de Teodelina también hubo pérdidas por granizo en trigo.

La cosecha de este cereal ya finalizó en Cañada de Gómez, con rindes muy variables, que fueron desde 14 hasta 36 quintales la hectárea promedio. La calidad comercial en general es de regular a buena, verificándose muchas partidas de granos livianos y chuzos, también bajos en proteína.

La trilla de trigo se encuentra prácticamente terminada en Casilda, con leves retrasos a causa de la persistencia de lluvias en ciertos sectores de la superficie apta para la recolección. Los rendimientos han superado las expectativas, con una media de 40 quintales por hectárea. Las pérdidas derivadas de la caída de granizo afectaron una extensa franja del departamento Caseros con diferentes grados de daño.

Por último, la cosecha en Venado Tuerto venía retrasada debido a los problemas de piso ocasionados por las frecuentes lluvias, aunque en los últimos días las trilladoras arrasaron con casi la totalidad de los lotes. Aquí los rendimientos promedios rondan los 28 quintales la hectárea, con trigos lavados por exceso de lluvias.

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