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Santa Fe: desactivan una masiva fiesta clandestina en una quinta y otra en una biblioteca

Pese a las restricciones por la pandemia del coronavirus, siguen proliferando las reuniones clandestinas. El último fin de semana la Policía desactivó una fiesta en una casaquinta alquilada en la localidad de Rincón, donde cobraban 650 pesos de entrada, y también un cumpleaños infantil.


Las restricciones por la pandemia del coronavirus no logran frenar la proliferación de fiestas clandestinas. Este fin de semana, en Santa Fe, la Policía desactivó dos reuniones masivas: una en una casaquinta alquilada en la localidad de Rincón, donde cobraban 650 pesos de entrada y había DJ y baños químicos; la otra, un cumpleaños infantil celebrado en una biblioteca del microcentro de la ciudad de Santa Fe.

El primero episodio ocurrió el sábado por la tarde en San José del Rincón. Lo relató Josefina, la dueña de una quinta que había alquilado en forma temporal a un grupo de jóvenes sin sospechar que la iban a utilizar como sede de una “pool party” con música, DJ y hasta baños químicos. Los organizadores difundieron el evento por redes sociales y cobraron una entrada de 650 pesos.

La mujer se enteró de la fiesta por los vecinos de su quinta y llamó a la Policía. Ella misma se acercó al lugar para autorizar el ingreso de los uniformados a la propiedad, quienes sacaron a los invitados y se llevaron detenidos a los organizadores. Según relató Josefina, los jóvenes intentaron sobornar a los vecinos de la quinta regalándoles cajas de sidra.

La frustrada “pool party” en la quinta de Rincón reunió a unas 200 personas. “Esta vivienda es la casa donde vivo, pero yo la alquilo por la temporada. Yo nunca la alquilo para eventos, ni para un bautismo, sólo para familias. La casa tiene ocho sillas, ocho pares de cubiertos, para darles una idea”, relató Josefina a los medios de la ciudad de Santa Fe.

“Yo les entregué la casa el sábado al mediodía y la fiesta comenzó a las 17. Les remarqué muchísimo que no podían meter más personas, que si se estacionaban tres autos en la puerta, los vecinos me iban a avisar. Por la tarde, me llama un vecino y me cuenta que había 200 personas en mi casa. Algunos vecinos no denunciaron porque fueron sobornados con cajas de sidra. Obviamente, fuimos con mi hermano ni bien nos avisaron”, agregó la mujer.

“Cuando llegué –continuó– había malones de gente que salían de mi casa. La Policía no pudo actuar hasta que yo me hice presente y les di el permiso. Hasta baños químicos habían contratado y cobraban 650 pesos para ingresar con las conservadoras. A la noche me llegó el flyer de la fiesta y, por lo que vi, pensaban estar toda la noche”.

Según comentó la propietaria de la quinta, algunos de los organizadores terminaron presos porque intentaron agredir a la Policía cuando les quitaron las bebidas.

 

Cumpleañito en la biblio

El otro episodio ocurrió el domingo por la noche en la biblioteca del Centro Español, en plena Peatonal santafesina. En horas de la madrugada, agentes policiales que patrullaban la zona, en las inmediaciones de San Martín y Salta, advirtieron que muchos menores de edad ingresaban a la biblioteca que funciona allí.

Los uniformados se acercaron a la puerta de la institución y fueron recibidos por un guardia de seguridad privada, quien les informó que había que hablar con el encargado. Poco después, un hombre de 44 años se comunicó vía telefónica con los agentes y manifestó que su hijo estaba festejando su cumpleaños junto a otras 10 personas.

Los policías pidieron los permisos para la realización del evento, pero el encargado respondió que no los tenía. Minutos después, solicitaron a los menores que se retiraran del lugar. En total, contaron 47 personas.

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