El Hincha, Newell's Old Boys

Clásico rosarino

Sanguinetti erró el camino y confundió a su equipo: el DT tomó decisiones que no dieron resultado

La presencia de Francisco González como lateral/carrilero no resultó: Panchito no atacó ni defendió. Improvisó para ser más ofensivo y la apuesta estuvo lejos de funcionar


Franco Trovato Fuoco

A Sanguinetti le va a costar conciliar el sueño. A veces las decisiones de un entrenador cambian el rumbo de un partido y hasta las de una campaña. Y de la misma manera que Archu es gran responsable de este buen presente de Newell’s, esta vez falló en el Clásico y es difícil no cargarlo con el peso de la derrota sufrida en Arroyito.

Podrá decirse que el intento de poner un Rojinegro más ofensivo fue un error. El DT siempre sostiene que los partidos también se ganan defendiendo, y extrañamente cambió. La presencia de Francisco González como lateral/carrilero no resultó: Panchito no atacó ni defendió. Improvisó para ser más ofensivo y la apuesta estuvo lejos de funcionar.

Newell’s llegaba invicto y líder del torneo. Un equipo bien parado. Sólido en defensa. No parecía necesario cambiar algo tan profundamente. Sanguinetti tomó un riesgo y le salió mal.

Es cierto que con Platense y Racing había faltado peso en ataque. Y eso desconcertó al DT. Juanchón está muy bajo física y futbolísticamente y los reemplazantes son pibes. O un Reasco que no le cierra al técnico. Y nadie juega, por eso se justifica la presencia de Pablo Pérez. Y si el tiro en el palo del inicio entraba, tal vez habría elogios para el planteo del entrenador. Pero la realidad es que tuvo a un rival descompensado, casi regalado, y no pudo aprovecharlo.

Otra virtud de Sanguinetti es tener buena visión para los cambios. Y esta vez pareció desconcertado. Demoró las variantes, provocó movimientos tácticos poco habituales y apostó por los pibes, como si no confiara en refuerzos que costaron mucho como, Reasco o Ángel.

Demasiadas fallas de un DT que en general está más emparentado a la sobriedad y las buenas decisiones. Por eso la derrota debe dolerle más. Porque además el triunfo en el Clásico anterior le daba cierta inmunidad que no supo administrar: quiso cambiar y no resultó. Y ahora deberá sacar rápido este partido de la cabeza y enfocarse de nuevo en ser ese Newell’s laburante y sin estridencias que con sacrificio y orden supo subirse a lo más alto de la tabla: solamente necesita recordar el camino que recorrió en ese entonces y no andar buscando atajos imprevistos.

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