Edición Impresa, El Hincha, Polideportivo

patín

Rumbo a China: el sueño cumplido sobre ruedas


Todo deportista cuando inicia a practicar una determinada disciplina sueña con ser parte de un Mundial. Gina Ortolani, de apenas 18 años, podrá alguna vez decir que estuvo presente en uno de ellos. La rosarina, que se desempeña en Náutico Sportivo Avellaneda, será miembro de la delegación argentina en los Juegos Mundial del Patín que se desarrollarán desde el próximo 29 de agosto al 9 de septiembre en la ciudad de Nanjing, China.

Ortolani iniciará su participación en el Mundial el 31 del corriente en la categoría Junior Internacional, especialidad Figuras Obligatorias. Además, también estará presente junto a su compañera Florencia Cecconi en la disciplina Parejas Mixtas. Ambas son entrenadas por Anabela Larrañaga y Mabel Ludueña, que a la vez es mamá de Gina.

La rosarina dialogó con El Hincha sobre el Mundial en China y sus sensaciones de estar en un evento de tal magnitud a su corta edad.

“Arranque con esta disciplina desde los tres años. Y fue en 2010 que empecé a competir a nivel internacional. Fui cuatro veces campeona sudamericana en la disciplina Figuras Obligatorias y tras competir en el campeonato Nacional que se realizó en la ciudad de Las Parejas en el mes de julio, quede seleccionada para el Campeonato Mundial en China”, dijo Gina Ortolani.

“Se siente muchísimo orgullo poder representar a mi país en un Campeonato Mundial y más que nada felicidad de haber llegado hasta lo más alto”, manifestó la patinadora sobre sus sensaciones a pocos días de viajar a China.

La rosarina junto a Anabela Larrañaga y Mabel Ludueña, sus dos entrenadoras.

En cuanto a las expectativas dentro de la competencia manifestó: “Soy de tener expectativas muy altas al presentarme en cualquier  campeonato, pero en particular en éste busco dar lo mejor de mí, va más allá del resultado, mi objetivo es disfrutar en cada figura y demostrar todo lo que se”.

Estar en un Mundial es un deseo logrado por cualquier atleta y Ortolani no es la excepción.

“Realmente es un sueño cumplido, hace desde los diez años que compito a nivel internacional y siento que cada esfuerzo que hice fue para llegar a estar ahí, representando a mi país y más que nada a mi club Náutico que siempre me brindó un espacio para entrenar”, afirmó la patinadora.

Muchas veces el hecho de que los padres sean también entrenadores de sus hijos resulta una situación complicada para todos. Pero en este caso resulta todo lo contrario, siendo Mabel, su mamá, una de sus entrenadoras.

“Tenemos muy buena relación, dentro y fuera de la pista. Ella busca lo mejor para mi pero obvio que a veces hay discusiones, somos madre e hija, y en esos casos tratamos de buscar lo mejor para las dos. Tengo la suerte de poder viajar con su compañía a mi primer Mundial y eso es muy importante para mí”, aseguró Gina.

Además, destacó su relación con Florencia y no ahorró elogios para ellas: “Este año fue para las dos muy duro respecto a los torneos, entonces nos apoyamos mutuamente. Me llevo genial con ella y puedo decir que es muy buena compañera”.

El viaje, desde lo económico es sumamente costoso. De todas formas, tanto Gina como su familia tuvieron la colaboración de todos para estar en China.

“Estamos juntando el dinero gracias a la colaboración de las familias y subcomisión del club y a  un  aporte que me brindo la Confederación Argentina de Patín”.

Por último, la rosarina mencionó a su familia (su padres Fabián y Mabel y su hermano Gianluca) como uno de sus pilares  en su carrera.

“La familia es un pilar fundamental en mí. Desde que mi mamá me puso los patines a los  tres años hasta hoy en día”. Y extendió su gratitud a su equipo de trabajo compuesto por: Laura Talano (psicóloga), Fabián Ortolani (preparador físico) y a Luis De Mattia (tercer entrenador).

La ilusión de Gina está en marcha. Sabe que tiene una ocasión única para demostrar sus virtudes ante la mirada de los expertos. Su excursión a China será una experiencia que le quedará grabada en su retina. Será un rosarina que cumplió su sueño en Nanjing.

Si te gustó esta nota, compartila