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Plazos que no se cumplen

Rosario: denuncian problemas en un proceso de adopción de dos bebas

Una pareja del programa de tránsito criticó al gobierno provincial y la Justicia por cómo los separaron de las niñas que tenían a cargo. Según la mujer que las cuidó por 15 meses debieron hacerlo de forma progresiva para no traumarlas


En octubre de 2017 una amiga de Deolinda Ale la llamó y le contó que había dos bebas que necesitaban de una familia solidaria que las cuidara mientras se mejoraban en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Las hermanitas de 5 meses y un año y medio se recuperaban de fracturas, sarpullidos y parásitos que habían sufrido con su familia biológica. Ale aceptó, se inscribió en el registro provincial y firmó el contrato en donde se comprometía a cuidarlas por seis meses. Siempre según contó a El Ciudadano, la madre biológica no logró revincularse con las bebés y quedaron a su cuidado a la espera que la Justicia y la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia definiera su futuro. Las autoridades tenían que elegir dentro del Registro Único Provincial de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaga) para darles un nuevo hogar y luego debía ser aprobado por la Justicia.

El tiempo pasó, mucho más que el acordado en el papel que firmaron con la provincia. En agosto Ale tuvo que viajar una semana y dejó a las bebas a cargo de una familia de tránsito con la autorización del Gobierno de Santa Fe. Cuando volvió notó que las dos habían sentido su ausencia. A los pocos días de volver a la casa retomaron su ritmo, pero la directora del jardín adonde iban y la psicóloga del caso escribieron un informe donde decían: “La desvinculación debe hacerse con cuidado”.

A principio de este mes la Justicia y la provincia notificaron a la mujer que ya habían encontrado una pareja para adoptar a las bebés. Debían entregarlas. “Si bien habían declarado el estado de adoptabilidad desde septiembre la vinculación la empezaron dos meses después y estaban apurados. Y no sentimos que fuimos escuchados”, contó Ale a El Ciudadano.

Según ella, hubo cinco encuentros entre la pareja y las bebas antes de que se fueran con la nueva familia. “No pasaron ni 24 horas en total cuando el Ministerio de Educación define que, por ejemplo, para que un nene pueda entrar a jardín tiene que estar durante un mes haciendo una adaptación de tres horas por día con sus padres”, describió Ale y aclaró que no busca la tenencia de las bebas, como sí ocurrió en otros dos casos este año.

“Nunca pedimos la adopción pero el proceso no fue humano. No queremos que a alguien más le pase algo así. Las políticas y la Justicia deben actuar de otra manera”, concluyó la mujer. Esta semana junto a la directora del jardín donde iban las bebés fueron a presentar una denuncia a la Defensoría de Niñas, Niños, Adolescentes de Santa Fe.

Justamente, la titular de esa repartición, Analía Colombo, dijo sobre el caso: “Desde la Defensoría de Niñas Niños y Adolescentes de Santa Fe ratificamos nuestro posicionamiento acerca de la importancia del respeto de los tiempos de los niños y adolescentes, sabiendo que dichos tiempos no son ni los de la Justicia ni los de los organismos encargados de la aplicación. Respetar esos tiempos en cuanto al desarrollo, crecimiento y vinculaciones va más allá de los tiempos de la Justicia y el sistema administrativo. Son niñas y niños. Su interés superior y sus tiempos son los que deben ser priorizados y puestos por delante de cualquier intervención por más legal y necesaria que fuera”.

Por su parte, desde la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia provincial se defendieron y explicaron a El Ciudadano que los procesos de vinculación se acuerdan con los juzgados y respetan las decisiones de la Justicia que define cuando los niños están en condiciones de quedar definitivamente a cargo de la familia de adoptantes.

Un antecedente

El 22 de diciembre de 2016, un mes después de inscribirse como familias solidarias, Gustavo y Carina recibieron a “Peque” en su casa.

El bebé tenía 34 días y había sido separado de su mamá y de sus tres hermanos. Gustavo recordó que llegó envuelto en una frazada con 42° de fiebre. Estaba lastimado y lleno de picaduras de mosquitos. Con el bebé le entregaron un papel donde escribieron en lápiz el tipo de leche que tomaba. Desde que nació había estado internado en el Hospital Provincial de Rosario.

Gustavo dijo que con su esposa pensaron en cuidarlo un tiempo hasta que el nene pudiera volver con su mamá. Firmaron un contrato que decía que podrían tenerlo hasta seis meses. Le habían dicho que a los bebés los adoptan a los 20 días. El matrimonio tiene 5 hijos, de entre 35 y 18 años. Cuando recibieron a “Peque” no pensaban adoptar. Querían darle la posibilidad a las personas que no habían podido tener hijos. Los meses pasaron. Gustavo contó que “Peque” empezó a hablar: aprendió a decir papá y mamá. En octubre del año pasado les avisaron que el bebé no podía volver con su familia biológica y podría ser adoptado.

En febrero el matrimonio pidió la guarda preadoptiva del menor y de sus tres hermanos, que vivían con otras familias solidarias. El juzgado de familia de Villa Constitución la negó. El matrimonio no figuraba en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos y se había comprometido a entregarlo a otra familia adoptiva cuando lo recibieron. Gustavo y Carina consideraron que se excedieron los tiempos, que Peque se integró a la familia y apelaron el fallo.

Otro caso

En mayo la Justicia ordenó que Kiki, el niño de 3 años que había sido entregado a una familia en enero pasado, sea restituido al matrimonio que lo crió por más de un año bajo “guarda”, figura que impide la adopción de parte de quienes acceden al programa Familias Solidarias.

Sergio Gigliotti y Cristina Morla criaron al niño durante un año y ocho meses. El 18 de enero debieron llevarlo a la sede de la subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia de Santa Fe. Ese organismo ordenó que el niño sea entregado a una familia de la localidad de San Carlos que ya tenía un hermanito suyo, de entonces 8 meses.

Sin embargo, fueron a la Justicia para adoptarlo, algo que no permite el programa. Sobre ese punto se expidió la Justicia desde donde consideraron que los procedimientos administrativos y judiciales que conciernen la protección de los derechos humanos de los niños, en especial los relacionados con la adopción, la guarda y la custodia, “deben ser manejados con una diligencia excepcional por parte de las autoridades”.

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