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Rosalindha ya vive con su familia en Mendoza

La beba haitiana y sus padres adoptivos argentinos llegaron ayer desde EEUU

Sólo alegría. Rosalindha y su mamá adoptiva, Karina Valdés, al llegar ayer a Ezeiza.
Sólo alegría. Rosalindha y su mamá adoptiva, Karina Valdés, al llegar ayer a Ezeiza.

La beba haitiana Rosalindha, de apenas un año y siete meses, llegó ayer al país para sumarse a su nueva familia, después de ser adoptada por un matrimonio de Mendoza y de superar una verdadera odisea antes de viajar a la Argentina, donde arribó procedente de los Estados Unidos. Rosalindha había sido asignada a la pareja mendocina que integran Carina Valdés y Darío Pacheco antes del devastador terremoto que afectó a Haití el pasado 12 de enero, pero todo se complicó a causa de la catástrofe donde también perdió la vida el juez que había autorizado la adopción.

La documentación que habían tramitado Valdés y Pacheco terminó bajo las ruinas de los edificios que se desplomaron a causa del movimiento telúrico en la capital haitiana, Puerto Príncipe, y sus alrededores, aunque días más tarde apareció una copia del acta de adopción entre los escombros.

Sin embargo, la pareja mendocina, oriunda de la localidad de General Alvear, dijo que estos papeles no fueron aceptados por la Cancillería argentina.

Más tarde, la pequeña Rosalindha fue llevada a un orfanato en la ciudad estadounidense de Pittsburgh, hacia donde tuvieron que viajar Valdés y Pacheco, tras conseguir la visa correspondiente, para destrabar las complicaciones legales y conseguir que la beba se convierta en parte de su familia.

Rosalindha permaneció dos semanas en Estados Unidos, desde el 19 de enero pasado, y finalmente ayer llegó al país después de superar una odisea provocada por el terremoto que azotó a Haití y que dejó 150.000 muertos, según cifras oficiales.

La pequeña se presentó ayer en sociedad en los brazos de su mamá, Carina, con un vestido rosado y dos pequeñas colitas en su pelo negro enrulado.

“Fueron días de mucha angustia”, expresó Valdés, que al igual que su esposo temía por el estado de salud de Rosalindha tras el sismo, y vivieron momentos de incertidumbre hasta comprobar que la pequeña había sobrevivido y se encontraba bien.

La pareja mendocina brindó una conferencia de prensa en el aeropuerto internacional de Ezeiza, donde Valdés, con una sonrisa de satisfacción, comentó: “En el orfanato la llamaron así (Rosalindha) y no le vamos a cambiar el nombre”.

Valdés y Pacheco son padres de otros cuatro hijos adoptivos, y Carina contó que habían iniciado los trámites para incorporar un pequeño más a la familia.

“Pero en los juzgados de Mendoza estábamos en el último lugar porque ya teníamos otros hijos. Entonces vimos varios países y nos decidimos por Haití. Allí son 18 meses, contra al menos seis años acá”, explicó.

El caso de Rosalindha es similar al de otros 16 niños que ya fueron asignados a familias argentinas. La semana pasada cinco padres viajaron a Haití representando a 14 parejas que buscan traer a sus hijos.

Anoche, como estaba previsto, Rosalindha y sus dos padres adoptivos llegaron a la provincia de Mendoza, y la pequeña se sumó así al resto de su familia.

ODISEA DE 53 NIÑOS

La abogada de la familia, Fabiana Quaini, explicó: “Desde el mismo orfanato donde estaba la niña nos avisaron que la llevaban a Pittsburgh (Estados Unidos) junto a otros 52 niños porque el terremoto había puesto en peligro la vida de todos ellos al no poder conseguir alimento ni agua”. La letrada destacó además que Estados Unidos había recibido “pedidos de España y de otros países europeos para adoptar a los niños haitianos” y recalcó la cooperación del orfanato de Haití, “ya que, en un primer momento, nos habían contestado que no podían buscar papeles cuando estaban evacuando vidas, pero luego encontraron el acta”. En el orfanato haitiano, que se derrumbó parcialmente por el sismo, su directora aprovechó la salida de un avión hacia los Estados Unidos para embarcar a los 53 niños que allí residían debido a que los chicos no iban a poder sobrevivir mucho tiempo ya que el agua y la comida escaseaban.

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