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Historias cooperativas

Rook: un desafío a derribar las lógicas de la competencia y los celos respecto al conocimiento

Rook es una cooperativa de software que nació hace cinco años en Rosario bajo la idea de que el mundo actual requiere organizaciones no convencionales. Está formada por un grupo de profesionales que militan a favor de democratizar el acceso al conocimiento y la utilización de software libre


Juan Pablo Sarkissian

El mundo del cooperativismo, o mejor, el trabajo asociativo, es de larga data. Las primeras experiencias mucho tuvieron que ver con la provisión de servicios.

Así, se organizaron verdaderas comunidades a través de la provisión de agua, luz y más tarde con el tendido de otros servicios como gas y telefonía. El mundo ha cambiado muchísimo pero aquellos principios e ideales aún perduran y adquieren un formato acorde con los desafíos contemporáneos.

Las crisis sucesivas, tanto a escala global como local, encontraron en esta lógica una salida válida para aquellas empresas abandonadas por sus dueños. Así nacieron las empresas recuperadas que hemos abordado recurrentemente en estas páginas.

Sin embargo, el amplio mundo del trabajo asociativo también tiene lugar para otras experiencias que de algún modo están relacionadas con la génesis de la historia del desarrollo cooperativo.

Tal es el caso Rook, una cooperativa de software formada por personas con 5 años de experiencia en el rubro en Rosario, y que nació bajo la idea de que “el mundo actual requiere organizaciones no convencionales”, remarca el socio fundador y director de RRII Roda Azziani.

Y agrega: “Somos un grupo de profesionales que proviene de diferentes empresas tradicionales pero con una misma problemática: nos cansamos de que las instituciones nos planteen cómo debíamos trabajar y queríamos nosotros conformar un espacio de trabajo que responda a nuestras necesidades, deseos y visión.

Al comienzo tuvimos reuniones con referentes del cooperativismo como Guillermo Tarvernier, Director de Cooperativas de la provincia de Santa Fe y también con Cristian Taibbi, presidente de Tecso que es la cooperativa de software más grande de Latinoamérica. Ambos nos asesoraron y acompañaron durante este proceso.

Sobre qué características tiene una cooperativa en el rubro del software, Azziani explica: “La inmersión del cooperativismo en este rubro es muy particular porque derribamos las históricas lógicas de la competencia y los celos respecto del conocimiento.

Tenemos como filosofía el “ganar-ganar” y creemos que se puede llevar a la práctica en cualquier tipo de vínculo. Promovemos capacitaciones dentro del cooperativismo y aportamos a la formación de nuevas entidades, como así también militamos a favor de democratizar el acceso al conocimiento y la utilización de software libre.

Particularmente, en breve nuestro compañero Hernán González tendrá un espacio en un panel organizado por la Dirección de Asociativismo de la provincia Santa Fe para exponer sobre esta problemática”.

Alto rendimiento, cooperación, disrupción y excelencia: los valores

Acerca de cómo reacciona el mercado con las cooperativas en el terreno del software, el referente de Rook apunta: “Cada vez más empresas se inclinan para trabajar con cooperativas porque presentan un nivel de compromiso y excelencia en sus servicios que no son lo habitual.

En un espacio donde cada participante es socia o socio, los intereses colectivos siempre se alinean con los individuales para poder generar resultados de gran calidad e impacto.

La utilización de metodologías ágiles y la constante retroalimentación con los clientes son otras de las características que posicionan a las cooperativas como una excelente opción a la hora de elegir un “partner” (acompañamiento) para cualquier proceso tecnológico”.

Y agrega sobre de qué modo Rook se inserta en este contexto: “Tenemos como lema fundamental pensar que este es el espacio donde vamos a jubilarnos. Eso implica pensarlo, cuidarlo y desarrollarlo con el amor necesario que implica generar una relación «para toda la vida».

Nuestros principales valores son el alto rendimiento, la cooperación, disrupción y excelencia, e intentamos que se vean en cada curso de acciones que llevamos adelante. Cada vez que tenemos que tomar una decisión intentamos generar un «triple check»: ¿esto es bueno para mí? ¿esto es bueno para las y los demás? ¿Esto es bueno para la comunidad?

Sólo en el caso que las tres respuestas sean afirmativas avanzamos, caso contrario, revisamos y modificamos hasta tener la seguridad de respetar estas cuestiones”.

Al tiempo de haber surgido varias cooperativas de software en distintos puntos del país, no pasó demasiado hasta que se conformó una Federación. Azziani describió cuál es la función de esta Federación.

“La Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología Innovación y Conocimiento (Facttic) es quien aglutina a todas las cooperativas tecnológicas y actualmente tiene alrededor de 25 miembros, entre los cuales estamos nosotros.

 

Es un espacio de colaboración y ofrece a sus entidades socias todas las aristas que mencionábamos y con las cuales estamos completamente alineados. Sólo por destacar algunas áreas, existe el fondo intercooperativo de trabajo (FIT) donde se llevan adelante proyectos entre integrantes de diferentes cooperativas como así también encuentros mensuales de formación técnica y administrativa. Es un espacio tan enriquecedor como necesario”.

Entusiasta del proyecto cooperativo que lleva adelante, el referente de Rook destacó algunas de las bondades que ofrece esta modalidad y que bien podrían servir como estímulo para quienes acarician una idea similar en tiempos donde el trabajo solidario y mancomunado pasó a ser una alternativa a las devastadoras leyes del libre mercado.

“El cooperativismo es más que una forma de trabajar, es una forma de concebir la vida. Vivir de forma colaborativa te hace mirar al resto como complemento y no como competencia.

Intentamos llevar el cooperativismo a nuestro día a día y que exceda el ámbito laboral. La educación tradicional se olvida de pensarnos colectivamente y espacios como estos le muestran a la educación, la cultura y la vida en general, que existen otras maneras de desarrollarnos como seres humanos que buscan lo mejor para la sociedad en su totalidad”, concluye Azziani.

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