Edición Impresa, Policiales

Barrio Azcuénaga

Intento de robo en una fábrica: un baleado y un apuñalado

Trío intentó asaltar una fábrica de sillas, pero los empleados resistieron.


Un vecino baleado y un asaltante apuñalado fue el saldo de un violento intento de robo que ocurrió ayer minutos después del mediodía en una fábrica de sillas de barrio Azcuénaga. El primero recibió un tiro en el muslo. El otro, sospechoso de haber intervenido en el frustrado atraco recibió dos puntazos y quedó internado en el Heca. Es un viejo conocido de las crónicas policiales.

El hecho ocurrió ayer minutos después de las 13 cuando dos desconocidos armados irrumpieron en la fábrica de sillas de Matienzo y Cerrito. La dupla intentó reducir a los empleados. Sin embargo, los trabajadores les presentaron resistencia: tras forcejeos ahuyentaron a los ladrones a facazos. En la vereda, los esperaba un tercer cómplice, quien cubrió la huida a los tiros. Producto de las detonaciones, uno de los plomos terminó en el muslo derecho de Juan Alberto F., de 53 años, un vecino que salió a la vereda para ver qué pasaba, describieron fuentes policiales tras entrevistar al propietario de la empresa, Juan A., de 58 años.

De acuerdo con la investigación, los testigos contaron que dos de los ladrones huyeron en un Renault 21 mientras que un tercero que estaba herido huyó a la carrera por Cerrito en dirección a las vías. Fue en ese lugar que personal de Comando Radioeléctrico se encontró con Ramón C., de 57 y un veterano de las crónicas policiales. Para las 14, Ramón ya era operado en el Heca por las lesiones que le provocaron los dos puntazos propinados por los empleados y quedó internado en estado reservado.

Por su parte, cerca del Policlínico San Martín, en Chubut y Guatemala, los uniformados le cortaron el paso al Renault 21 y detuvieron a Julio Ricardo V., de 41 años, quien iba con Julio Leandro A., de 20: ambos quedaron detenidos sindicados como los cómplices de Ramón.

Los pesquisas señalaron que frente a la fábrica los asaltantes dejaron abandonado un Chevrolet Astra con un Handy sintonizado en la frecuencia policial. El auto contaba con un pedido de secuestro por un robo calificado ocurrido anteayer en jurisdicción de la comisaría 4ª, en barrio República de la Sexta.

Fuentes policiales agregaron que al herido de arma blanca se le incautó una pistola Taurus calibre 9 milímetros con diez cartuchos intactos en su interior, mientras que un arma blanca fue secuestrada en el lugar del robo.

El caso quedó a cargo del fiscal de Flagrancia en turno, quien investiga con la colaboración del personal de la comisaría 14ª, por razones de jurisdicción.

Las mañas intactas

Ramón C. es un veterano de las crónicas policiales. El antecedente de su caída más cercana fue en noviembre de 2010, cuando fue apresado con tres cómplices luego de protagonizar una toma de rehenes en el fallido golpe al centro de compras Ciribé, ubicado en el kilómetro 2 de la ruta nacional 177, en las afueras de Villa Constitución. Ese día, tres rosarinos y un villense ingresaron al local, redujeron a más de 25 clientes y a los empleados, previo a protagonizar una balacera con el vigilador. El custodio recibió dos tiros en el pecho y dos en el brazo. El cuarteto intentó llevarse 50 mil pesos, pero llegó la Policía y tras minutos de tensión los ladrones se entregaron y liberaron a los rehenes que estaban en la cámara frigorífica.

Ramón ya había marchado preso en abril de 2003 por un hecho similar. Por ese tiempo, el líder de la banda era un hampón conocido como Pirincha Altamirano, de entonces 65 años. En esa oportunidad, el jefe, Ramón y otro cómplice sorprendieron a una familia en el interior de su casa de Balcarce al 1300. A los asaltantes les habían pasado el dato falso de que los propietarios tenían un bolso con 800 mil pesos. Mientras la banda buscaba por todos lados, sonó el timbre. Cuando el trío advirtió que era la Policía, la Pirincha hizo una rápido pantallazo para descubrir vías de escape, pero se vio cercado, describieron entonces los investigadores. Tras reconocer que había perdido, liberó a los diez rehenes y los asaltantes se entregaron. Por aquella época, Ramón tenía un pedido de captura de un juzgado de Instrucción de la ciudad de Villa Mercedes, provincia de San Luis.

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