Ciudad

Tras la explosión, la desidia

Roban por segunda vez a vecina del laboratorio Apolo

Jimena sufre los estragos del siniestro de junio de 2016: ladrones utilizan el terreno donde estaba la empresa para saquear su casa, a la que quiere volver a habitar después de verse obligada a alquilar en otro inmueble. Ante la inacción de privados, pide al municipio que construya un tapial


Las ruinas del Laboratorio Apolo, un problema para los vecinos de la cuadra.

Vecinos y vecinas del terreno donde estuvo el Laboratorio Apolo hasta la explosión de junio de 2016 sufren consecuencias impensadas del siniestro. El terreno en el que se erigía la construcción, en Alem al 2900, devino en un lote devastado que es tierra de nadie por la falta de cerramientos. Una de las vecinas que todavía padece el estrago es Jimena, cuya casa es lindera con la parte de atrás del terreno de Apolo. Tras la explosión la mujer se vio obligada a mudarse por los daños estructurales y alquilar. Hoy, dos años después, su intención –por la apremiante situación económica– es volver a esa vivienda, a la que poco a poco fue refaccionando y equipando a pulmón. Su plan sufrió dos golpes en 9 días: ladrones aprovecharon el terreno del laboratorio para entrar a la casa y saquearla. “Me tengo que mudar sí o sí antes de fin de mes. Estas cosas me retroceden 500 pasos. No estoy pidiendo plata, estoy pidiendo seguridad. Me corresponde por derecho. A esta altura del partido no le cuesta nada al municipio: estoy necesitando que levanten una pared, nada más que eso”, se quejó, ya hastiada.

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Ése es el reclamo concreto de Jimena: la construcción de un tapial que oficie de barrera en el lote donde estaba el fatídico laboratorio Apolo. “Si los privados no se van a hacer cargo por lo menos que la Municipalidad responda”.

La explosión fue el 24 de junio de 2016. Foto: Juan José García.

 

Jimena tiene 37 años. Por la mañana, bien temprano, trabaja en el kiosco de diarios y revistas de su madre. Su jornada laboral continúa como empleada administrativa en una empresa. Este martes perdió un día laboral para abocarse a la mudanza y, además, esperar a que le instalen una alarma. La madrugada del domingo 15 de julio saqueadores aprovecharon la desidia que rodea el lote y vaciaron su casa, lindera con la partes de atrás donde estaba Apolo. Le robaron el televisor, la computadora, cámara de fotos y demás objetos personales: “Quedé regalada”, dijo. El escruche se repitió durante la madrugada de este lunes. Pese a que había colocado rejas ladrones franquearon el paso picando la pared y arrancando los barrotes. Esta vez el botín fue menor. “Ahora se llevan lo que encuentran. Nadie escuchó nada”, lamentó.

El siniestro del 24 de junio de 2016 dejó heridos y daños materiales y psicológicos. “La explosión fue como un volcán que sigue haciendo erupciones”, graficó Jimena.

 

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