Policiales

Días de fugitivo

Ricos por trata de personas, famosos por las redes sociales

Una foto de ambos circula al menos hace un lustro por redes sociales en medio continente y en España. ¿Parará la psicosis?


 

Hace al menos un lustro que sus rostros recorrían, en oleadas, redes sociales y páginas de internet de medio continente e incluso de España. Habían sido confundidos o sospechados de estar en los lugares más disímiles, y aun disparatados. Finalmente el círculo se cerró en Funes, donde hace dos días la Policía Federal logró la captura de  Luis Alejandro González, a apenas un puñado de kilómetros de donde cuatro años y ocho meses antes había caído su pareja, Malvina Soledad Serrano, por el mismo delito con el que –según estiman los investigadores– se hicieron ricos: tráfico de personas con fines de explotación sexual.

González, de 38 años, quedó detenido a disposición de la Justicia federal cordobesa cuando iba en un auto con pedido de secuestro por calle Carmen Lejarza, en el extremo noreste Funes, cerca del Aeropuerto de Fisherton. La Policía Federal, dice la información de prensa, había montado sobre él un apretado cerco con agentes encubiertos, seguimiento y vigilancia, hasta que se dispuso el arresto.

Así terminaron los días de fugitivo de González, que había logrado ponerse a salvo del operativo de Gendarmería Nacional en el que el 20 de febrero de 2014 se allanaron dos propiedades en el centro de Rosario y resultó detenida Serrano, nacida en 1982 y que lleva los nombres de las dos islas por las que ese se enfrentaron las tropas de Argentina y Gran Bretaña en la guerra del Atlántico Sur. Quedó presa a las órdenes del juez federal cordobés Ricardo Bustos Fierro.

De origen cordobés, González y Serrano, además de ser pareja, eran cómplices. Apenas pasaban los veinte y la Argentina apenas empezaba a recuperarse de la crisis de fin de siglo cuando ambos, asentados en Chile, se involucraban de lleno en el oscuro negocio que nunca dejarían. En 2003 habían pasado a formar parte de una red internacional de trata de mujeres que operaba en el país trasandino con jóvenes de distintos países de Sudamérica.

A través de internet ofrecían servicios sexuales con álbumes de fotos de quienes los brindaban directamente. Según la investigación los dos se encargaban de toda la logística, desde los departamentos privados donde se concretaba el ofrecimiento hasta las imágenes que se publicaban en la red de quienes los brindaban, pasado por la atención a clientes y el cobro de lo que se pactaba.

Según la información de la investigación la estructura montada funcionaba bien, tanto, que ése fue el problema. Las cuentas bancarias de González y Serrano se inflaban pero ninguna actividad lícita declarada justificaba el volumen. Y quedaron en la mira de la Justicia trasandina.

A la investigación por pre-sunto lavado de dinero se agregó un episodio más grave: según portales informativos de Chile, la pareja huyó del país cuando la Policía local descubrió a una menor de edad de nacionalidad ecuatoriana en el local que gerenciaba González.

Ambos lograron zafar y, se supo después, recalaron en su lugar de origen.

Los investigadores sospechan que ya eran ricos en 2012 cuando habían montado una estructura similar a la de Chile –o parte de la misma– en Córdoba, pero lo que es seguro es que ese año, al menos, comenzaron a ser famosos. Estaban bajo investigación de la Fiscalía Federal 1 de Córdoba, a cargo por entonces de Enrique Senestrari, también por trata, y sus rostros a partir de un pedido de captura comenzaron a esparcirse por el mundo virtual.

Durante años, por oleadas, la foto que muestra los rostros de ambos se hacía viral, formaba parte de alertas en Facebook, posteos en blogs y, cuando comenzó a difundirse Whatsapp, también pasaron a la red de mensajería. En 2013, por caso, la advertencia causó alarma en Puerto Rico: un barrio local de San Germán, muy conocido fuera de las fronteras del país, llamado Poblado Rosario, había sido señalado como lugar de la presencia de la pareja, cundió la preocupación entre los vecinos. A la foto le habían adosado la advertencia de “Cuidado” en mayúsculas y la acusación capturaban niños para traficar sus órganos. Incluso, en 2014, se relataba un supuesto caso concreto con “un coche oscuro” y un chico de 10 años: “Mira, mira, qué cachorrito tenemos”, completaba la publicación. Pero era al otro lado del Atlántico, en Navarra, España.

La misma foto de González y Serrano se difundió por Pedro Juan Caballero, Paraguay, en 2015, esta vez con una camioneta oscura. Y un vehículo análogo fue señalado el año pasado en el departamento de Canelones, Uruguay, también con la pareja de cordobeses y también señalados como “secuestradores de niños”. Ya se había hecho psicosis: en uno y otro caso Malvina Soledad llevaba tiempo detenida.

Más real, pero no menos equívoco, en México se los mostraba con nombres y foto real: “Secuestran chicas y las venden a Chile”, acusaba y pedía: “Pegalo en tu muro y colaborá”.

Pero el extremo había ocurrido en Colombia, en 2014, donde se repitió la acusación a González y Serrano pero con la foto de otra pareja: “Estas personas andan casa x casa ofreciendo comprar oro pero la realidad es q son traficantes de órganos”, decía textualmente un posteo –que nada indica que no esté activo– que mencionaba a los cordobeses y la imagen de un deportista local: José “El Puma” Carranza y su pareja, Carmen Rodríguez.

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