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Revelan las etapas de crecimiento de un titanosaurio que vivió hace 70 millones de años

Un equipo internacional, en el que participaron investigadores e investigadoras del Conicet, estudió la evolución de Uberabatitan ribeiroi, como se lo conoce dinosaurio saurópodo que pertenece al grupo de los titanosaurios y vivió en el período Cretácico


Un equipo internacional, en el que participaron investigadores e investigadoras del Conicet, publicó recientemente en la revista Historical Biology un trabajo que versa sobre la dinámica de crecimiento de Uberabatitan ribeiroi. Se trata de una especie de dinosaurio saurópodo que pertenece al grupo de los titanosaurios y vivió en el período Cretácico, hace aproximadamente 70 millones de años, y había sido descripto por los paleontólogos brasileños Ismar Carvalho y Leonardo Salgado en 2008.

“Esta investigación permitió comprender, por primera vez, como crecía este dinosaurio. Estudiamos varios especímenes asignados a la especie mencionada. Realizamos secciones delgadas de los huesos del fémur, húmero y costillas para luego examinarlas bajo un microscopio petrográfico, lo que nos permitió observar en detalle su microanatomía”, comenta Guillermo Windholz, líder del equipo y científico del Conicet en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, Conicet-UNRN).

Tal como explica el investigador, en la literatura paleohistológica se han descripto diferentes tipos de tejidos óseos basándose en el grado de ordenamiento de las fibras que conforman su matriz. Dichas fibras pueden presentar un alto grado de ordenamiento –relacionado con un crecimiento lento– o un bajo grado de ordenamiento –asociado con tasas de crecimiento rápidas– y una infinita gama de posibilidades intermedias. Asimismo, el tejido óseo puede ser interrumpido por la presencia de marcas de crecimiento.

“Junto a mis colegas observamos la matriz ósea de las muestras e interpretamos que Uberabatitan ribeiroi, dinosaurio herbívoro, habría crecido de manera rápida e ininterrumpida durante sus primeras etapas de vida, y que en períodos más avanzados ese crecimiento se habría vuelto más lento e interrumpido.

Al mismo tiempo, creemos que algunos de los individuos muestreados habrían alcanzado el tamaño adulto de aproximadamente unos 3,5 metros de altura, entre 15 y 20 metros de largo y de 12 a 16 toneladas, es decir que no habrían crecido más en caso de seguir viviendo, mientras que otros habrían muerto en plena etapa de crecimiento”, explica Windholz.

Una investigación aporta un pequeño grano de arena al cúmulo de conocimiento científico

El científico del Conicet destacó que el grupo de los titanosaurios se caracteriza por una elevada tasa de remodelación ósea, esto significa que el proceso de reabsorción y formación de tejido nuevo fue mayor a la registrada en otros saurópodos. “Cabe aclarar que el tejido que se deposita cuando el hueso se está formando se lo conoce como primario.

Con el tiempo, sufre un proceso de destrucción y formación de tejido nuevo, conocido como secundario. Puesto que las muestras que estudiamos presentan una elevada cantidad de tejido secundario, hemos notado que los huesos de esta especie y otros titanosaurios presentan una mayor tasa de remodelación ósea que otros dinosaurios saurópodos en etapas de la vida comparables, es decir igualmente longevos”.

Y continúa: “Los estudios paleohistológicos implican destruir material. En otras palabras, a la hora de seccionar los huesos se pierde una pequeña porción de los mismos, aunque en contraparte se gana mucha información. Además, la escasez de registros para algunas especies complica ejecutar este tipo de investigación, ya que en este contexto es importante destacar que muchas especies son conocidas por un único ejemplar”.

En este sentido, añade: “Esta investigación aporta un pequeño grano de arena al cúmulo de conocimiento científico en paleontología de vertebrados. Conforme se vayan estudiando histológicamente más muestras, de diferentes individuos y distintas especies, se podrá ir desentrañando con mayor grado de resolución los diferentes aspectos paleobiológicos de los dinosaurios”, concluye Windholz.

Ante la duda, investigar

En 2014, el técnico Jonatan Aroca encontró una escápula muy completa y en la siguiente campaña, aparecieron tres vértebras y algunos huesos de sus patas traseras, una parte del fémur y lo que sería el peroné del titanosaurio. Pero debido a la antigüedad del fósil, surgieron dudas y se ponderó la posibilidad de que se tratara de una forma previa al surgimiento de los titanosaurios. Tras un estudio de las relaciones filogenéticas del animal, los especialistas argentinos descubrieron que se trataba de un miembro con todo derecho de la familia de los titatonaurios. El más antiguo de ellos, de hecho.

Ninjatitan se suma a los numerosos titanosaurios que han sido encontrados en la Patagonia recientemente. Sin ir más lejos, en 2017 se dio a conocer al titanosaurio más grande del mundo, Patagotitan mayorum, oriundo de Chubut; y, hace pocas semanas se informó el hallazgo de otro en Neuquén, que incluso podría superarlo en tamaño.

Este titanosaurio fue bautizado como Ninjatitan zapatai en reconocimiento al investigador argentino Sebastián Apesteguía, apodado “El Ninja”, quien impulsó en 2010 la primera campaña en el yacimiento de Bajada Colorada, y al técnico Rogelio Zapata, quien participó ese año de los trabajos de campo.

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