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Residentes Parquefield, el club que construye identidad a través de varias generaciones

Un espacio renovado que no abandona sus raíces. En dos años, pandemia mediante, la institución de la zona noroeste, fundada en 1968 por vecinos y vecinas, cuadruplicó la masa societaria


La pasión se transmite de generación en generación. De ello dan cuenta los integrantes de la comisión directiva del Club Residentes Parquefield, quienes sostienen la identidad de la institución del noroeste rosarino como una tradición familiar. Fundado el 17 de agosto de 1968 por vecinas y vecinos, el club ubicado en Blanqui 2120 fue parte del histórico resurgimiento de barrio Parque Field.

El barrio residencial cobró vida en los años 60 por la empresa Field Argentina, que puso a disposición tres diseños de construcción de estilo californiano proyectados en Estados Unidos. Lo mismo pasó con el trazado de calles, pasajes peatonales, iluminación, parquización y servicios. Pero faltaba algo: un espacio para que los chicos pudieran recrearse.

“Estaba proyectado hacer un centro comercial y terminó naciendo este club”, afirmó Carlo Ettorre, tesorero del club. “Somos varios nietos de socios fundadores que estamos ahora en la institución”, explicó el dirigente, y con orgullo aclaró: “Mi abuelo es Héctor Escudero”.

Al igual que el tesorero, hay otros dirigentes que retomaron el legado familiar de los primeros directivos. Uno de ellos es el joven Santiago Sánchez, cuyo abuelo es un conocido de los pagos, don Adolfo “Tato” Poggia, quien también cumplió un rol esencial en  la historia de la institución.

“Con 53 años de vida nos encontramos con un presente muy distinto a lo vivido cuatro años atrás. Pablo Isaguirre tomó la posta hace un par de años como hijo de fundadores y mantuvo esto de pie, haciéndose cargo de muchas cosas”, contó Ettorre sobre la actualidad del club. Y añadió: “La actual gestión es corta con la vida social por la pandemia, pero lejos de desalentarnos tuvimos y ejecutamos varias propuestas”.

Sobre la comisión directiva, presidida por Lorena Vitiello, señaló: “Tiene como meta generar un proyecto que perdure en el tiempo. La idea es que las futuras generaciones sepan cuáles son los roles y funcionamientos institucionales a seguir, y además sumar nuevas ideas, pero sin descuidar de dónde venimos”.

“En este crecimiento que ahora se disfruta hay que resaltar que el futsal fue el disparador que hizo que el club se revitalizara. Los profes Franco Esposto y Hernán Valentini tomaron el proyecto y arrancaron de cero. Trajeron dos pelotas y empezaron de abajo”, resaltó el tesorero, al mismo tiempo que celebró la renovación del bufet llamado La Pecera, que en tiempos normales ofrece diversos shows para los socios, socias, vecinos y vecinas.

Nacimiento institucional

Corría el año 1968 y el barrio crecía a un ritmo vertiginoso. Muchas familias necesitaban un lugar para la recreación y sociabilización. “En realidad no había un espacio para que los chicos pudieran jugar”, remarcó Ettore.

“La constructora Field hacía y vendía las casas, pero terminó dejando inconcluso el proyecto porque la empresa quebró. No se logró hacer todo lo que tenía pensado realizar. De hecho, este espacio quedó a cielo abierto porque no llegaron a desarrollar el centro comercial que figuraba en los planes”, agregó.

“Esto estaba lejos de ser un club. Lo que sucedió, según cuentan los socios fundadores, los chicos comenzaron a jugar a la pelota en este lugar porque había mucho verde. Armaban las canchas de fútbol y pasaban gratos momentos entre vecinos”, apuntó el directivo.

“Vecinos fundadores como Olivera, Poggia, Mignano, Escudero y muchos más, fueron construyendo este lugar con el correr del tiempo. En realidad, hubo mucha gente que aportó su grano de arena para el barrio. Tenemos este club gracias a todos ellos”, reivindicó.

El renacer

Hace cuatro años, en un momento muy crítico a nivel institucional, el club abría solamente de lunes a viernes, porque no tenía personería jurídica. De este modo, Ettore remarcó que fue “Pablo Isaguirre quien se hizo cargo de la conducción junto a un gran grupo de colaborares como Hugo Sánchez, entre otros. La Municipalidad de Rosario, a través de la Dirección de Clubes, nos dio una mano para hacer la regularización. Una vez logrado eso, se empezó a escribir una nueva historia”.

Sobre la vida del club, el dirigente expresó: “Venir acá es como estar en el patio de nuestra casa. Todos, o la mayoría, tenemos un vínculo directo con el club. Esto es como una gran familia. La pasamos genial entre todos. Las diferentes generaciones pueden coexistir, o estar dentro de un mismo espacio de manera natural”.

En este sentido, confesó: “Nuestra intención es contagiar a los nuevos socios ese sentido de pertenencia que tenemos. Queremos que se apropien de este espacio y lo disfruten y lo valoren”.

Múltiples propuestas

El Club Residentes Parquefield ofrece en la actualidad una variada propuesta de actividades deportivas en diferentes disciplinas para toda la familia: futsal, vóley, básquet, patín, gimnasia deportiva, judo, boxeo y taekwondo.  “La pandemia, lejos de desanimarnos, nos impulsó a generar más cosas”,  indicó el joven dirigente.

Hace dos años la masa societaria era de 350 socios. En la actualidad, hay más de 1.300 como resultado del esfuerzo y tenacidad de los y las integrantes de la comisión. Dentro del crecimiento institucional hay un desafío en puerta: apostar al crecimiento del básquet y vóley.

“Invertimos en el piso de parqué mediante un subsidio del Plan Abre. Los chicos crecen y cuando llegan a cierta edad, la Federación nos exige ese piso, y  queremos que todos sigan jugando en nuestro club, y no en otro lugar”, abundó.

Por último, Ettore también apuntó que en verano funciona la colonia. “En este punto hay que destacar que se comparte el predio y la pileta con la Municipalidad, en un clima de sana convivencia. También contamos con cancha de tenis y con una zona de camping y un quincho. Estamos bien armados por denominarnos club de barrio”.

Anexo y nuevo playón

El club cuenta con un flamante anexo sobre la calle Guido y Spano, que está a una cuadra de la sede central. “Es un terreno cedido por la Municipalidad que aprovecharemos al máximo”, afirmó Ettorre.

“Decidimos hacer una inversión grandísima gracias a la ayuda de los socios y vecinos para ponerlo en condiciones. Fue así que se construyeron çemás dos canchas de fútbol 5 que denominamos complejo Ultras Norte, que hoy en día nos reditúan para mejorar el playón deportivo que también tenemos y usamos mucho”, explicó.

“Bautizamos al Playón con el nombre de Gastón Pina, un ex socio y vecino que estuvo en Malvinas. Es un héroe que vive en la memoria colectiva de todo Parquefield”, argumentó y afirmó: “Queremos tenerlo presente siempre al igual que a las Malvinas”.

Por otra parte, el club le cede la cancha de nueve a El Torito, y le presta el Playón a 1º de Mayo y a Amistad y Progreso. “Tenemos un rol que cumplir como institución en esta sociedad. Tratamos de aportar nuestros recursos e infraestructura a quienes lo necesitan. La escuela de Rucci utiliza nuestras canchas techadas tres veces por semana. La función social está por encima de todos”, concluyó con orgullo el tesorero de la entidad.

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