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Repensar la ciudad para que no colapse con el calor

Pablo Bertinat, del Taller Ecologista, asegura que “no hay ánimo de enfrentar a los lobbys de la construcción”.

“Creo que la EPE debería hacer una campaña de eficiencia energética más completa. No alcanza con decir que no se puede abrir la heladera o cambiar las lamparitas por las de bajo consumo, cuando después se dice que se va a sostener un edificio totalmente eléctrico; es indefendible”, explicó Pablo Bertinat, responsable del área de Energía del Taller Ecologista y docente e investigador de la Universidad Tecnológica, quien asegura que el edificio del Cemar, donde funciona la Maternidad Martin, “necesita aire acondicionado todo el año, por su construcción ineficiente, por eso con estas temperaturas no dan abasto”, agrega. Con las altas temperaturas y la creciente demanda de electricidad, desde el Taller Ecologista insisten en que el problema de fondo es la falta de controles a la hora de construir edificios y el diseño urbano: “La Municipalidad no tiene ánimo de confrontar con los lobby de las empresas constructoras, nosotros no decimos que no hay que construir, decimos que hay que regular y establecer estándares máximos, es decir que una vivienda no puede consumir más de tantos kilovatios por metro cuadrado”.    

—El Taller Ecologista hace años viene bregando por un crecimiento de la ciudad que no colapse ante los primeros calores, ¿no encuentran eco desde las autoridades? 

—Cuando se discutió hace unos años el Plan Urbano de la ciudad, el Taller presentó un trabajo firmado por más de 50 profesionales que planteábamos, en medio del boom inmobiliario como hay ahora, que había que discutir las alturas de los edificios y decíamos que no se tenían en cuenta la circulación de aire dentro de la ciudad ni los fenómenos de islas de calor que tenemos en distintos puntos del centro rosarino; o la falta de espacios verdes en los centros de manzana. Todo eso hace que cada vez más la ciudad necesite de más energía artificial. El problema de fondo no se va a resolver mientras esto no se discuta. Vamos a una ciudad cada más compacta y cada vez se necesita más equipamiento. La gente, ante una mejora económica y las ofertas de los acondicionadores de aire, se ha volcado masivamente a equiparse y está bien, pero el problema es que no se visualiza una salida ante esto.

—Parece que está en agenda cuando comienzan los cortes…

—En los momentos de mayor consumo, salta el tema porque no funciona nada. Hay un tema central que no fue tenido en cuenta que tiene que  ver con la estructura de la ciudad, y cuando se discuten las pautas de crecimiento, en general, siempre se cree que la energía es infinita, que alcanza. Pero hay problemas estructurales y las ciudades que han podido mejorar, han establecido pautas en sus códigos de construcción. Por ejemplo: estándares máximos de consumo energético por metro cuadrado de vivienda. Entonces uno se encuentra que de acuerdo a los trabajos que hace gente que trabaja la arquitectura bioclimática o diseño bioclimático, encuentra que en regiones como la nuestra, como el Litoral, con buenos diseños, no se necesitaría más del 30 o 40 por ciento de las horas del año climatización artificial sea frío o calor; es decir que se podría obtener entre el 60 o 70 por ciento de las horas del año resueltas vía calefacción o refrigeración de manera natural y eso depende de un diseño de ciudad, de su planificación y cómo se construye. La ciudad debe tener las herramientas y las políticas para que esto no ocurra. Cuando se discute el Código de Edificación, las ciudades más avanzadas tienen estándares máximos, entonces una constructora o un arquitecto debería presentar el proyecto que tenga incluido el estudio energético: es decir la vivienda no puede consumir más de tantos kilovatios por metro cuadrado para todo: calefacción, refrigeración, iluminación y eso permite a los que construyen, prácticamente con los mismos materiales y mismo costo, hacer que la vivienda consuma mucho menos y el que va a vivir ahí va a consumir mucho menos energía; pero el tema que al tipo que construye, le importa tres pitos quién va a vivir ahí.

—¿El Taller tiene estas discusiones con la Empresa Provincial de la Energía?

—Tenemos buena relación. Creo que se debería hacer una campaña de eficiencia energética más completa. No alcanza con decir que no se puede abrir la heladera o cambiar las lamparitas por las de bajo consumo, cuando después se dice que se va a sostener un edificio totalmente eléctrico (en referencia a la construcción de las Torres Maui). Pero la EPE está entrampada en las tarifas y necesita vender la energía y la empresa gana cuanto más energía vende. El pedido de que se consuma menos es exclusivamente para que no reviente el sistema, pero si venden menos no le cierran los números. Hay una incoherencia que en algún momento habrá que discutirla, posiblemente haya que pensar en alguna otra forma de funcionamiento; el objetivo sería garantizar la calidad de vida de la gente pero vendiendo menos energía. Hoy si la EPE es eficiente no le cierran los números y no es rentable por eso hay que re discutir todo el funcionamiento del sistema.

—¿Creen que desde la Municipalidad no se instruyen los controles adecuados?

—Lo que vemos desde la Municipalidad es que no hay intención de confrontar con nadie. Nosotros no decimos que no hay que construir, decimos que hay que regular. En el país existen normas Iram (Instituto Racionalizador Argentino de Materiales) de aislación de edificios, hay una norma de etiquetado de eficiencia en climatización de edificios que no son obligatorias en nuestra provincia, menos en Rosario. La única provincia donde es obligatoria es en Buenos Aires. Aplicando esas normas se produciría un ahorro de energía, bajaría  las cargas de los cables y obligaría que los muros, techos, aberturas tengan determinadas características de transmisión de calor que hace que la vivienda sea más eficiente: el que ahí viva va a gastar menos y como sistema se va a necesitar menos energía. Todo lo que está asociado a estructuras edilicias son estructuras que duran 50 a 100 años, por eso cuando discutimos el Código Urbano iba a definir la ciudad en el futuro y si lo que se construye es ineficiente va a ser ineficiente cien años. Para eso debe haber ordenanzas, reglamentaciones, cambios de normativas. Para dar un ejemplo: en Brown y Moreno es fácil observar cómo están creciendo edificios en todo el barrio y cómo cambio la zona en su temperatura y falta de circulación de aire. El peor ejemplo de un edifico es el Cemar, imposible de enfriar. No se puede tener de un lado del vidrio 39º grados y 20º del otro, es imposible, por eso revientan los equipos.

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