Edición Impresa, Le ponen la firma

Pérdida de biodiversidad

Relanzan en Cancún decaído pacto por el medio ambiente

Tras años de inmovilidad por parte de los gobiernos para salvar la vida de sus ecosistemas, la 13ª conferencia de la ONU sobre biodiversidad acordó este sábado nuevas medidas que trascienden al turismo y la agricultura, en un apurado esfuerzo para revertir la inminente pérdida de especies.


Tras años de inmovilidad por parte de los gobiernos para salvar la vida de sus ecosistemas, la 13ª conferencia de la ONU sobre biodiversidad acordó este sábado nuevas medidas que trascienden al turismo y la agricultura, en un apurado esfuerzo para revertir la inminente pérdida de especies.

Los más de 190 países que forman el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) y que se reúnen en el mexicano balneario de Cancún, adoptaron en 2010 una serie de objetivos –llamados metas de Aichi– para frenar la sobreexplotación de los ecosistemas así como revertir la contaminación del aire y las aguas, entre otras cosas.

Pero poco se hizo para alcanzar estas metas, cuyo plazo vence en 2020, y el estado de la biodiversidad se degradó críticamente.

“La vida en el planeta Tierra y nuestro futuro común están en juego”, concluyeron anteayer los países, en una declaración que aprobaron por unanimidad y en la que reconocen que “es urgente tomar medidas contundentes” para garantizar la supervivencia de la riqueza biológica.

Según la ONG ambientalista World Wildlife Fund (WWF), para 2020 “es posible que el mundo sea testigo de una disminución de dos tercios de la población de la fauna mundial en sólo medio siglo”.

Esta inminente catástrofe compromete necesidades básicas de los humanos como garantizar la salud, el abastecimiento de agua limpia y la seguridad alimentaria, al tiempo que elevaría las tasas de pobreza y la posibilidad de desastres naturales.

Ante este panorama, el anfitrión México sentó en la mesa a líderes de los sectores agrícola, forestal, pesquero y turístico – que tienen un impacto negativo sobre la biodiversidad– y la flamante Declaración de Cancún se centró en la idea de integrar en la agenda de estos sectores la importancia de conservar la biodiversidad.

Esta declaración será enviada a la Asamblea General de Naciones Unidas y marcará la pauta para el resto de la conferencia (COP13), que se extenderá hasta el 17 de diciembre.

“Creo que empezamos a romper las barreras del lenguaje, y no hablo de aquellas entre nuestras diferentes lenguas maternas, sino de aquellas entre las diferentes jergas que usamos en nuestros respectivos sectores”, dijo el secretario ejecutivo del CDB, Braulio de Souza. .

Resultados decepcionantes

La COP13 arrancó el viernes entre pesimismo y apremio ante la evidencia de que casi dos tercios de las metas de Aichi no serán alcanzadas en los cuatro años que restan de plazo.

Las presiones sobre la diversidad biológica “siguen presentes, en buena parte por la demora de los gobiernos nacionales para adoptar medidas efectivas para impulsar la conservación”, indica un comunicado de los organizadores.

El CDB emitió un reporte en el que asegura que entre 6 y 44 por ciento de los informes sobre las 20 diferentes metas “contienen información que sugiere que no se ha producido ningún cambio significativo, o que el país está alejándose del cumplimiento de una meta determinada”.

Así, la nueva Declaración de Cancún devolvió el entusiasmo a algunos líderes, que creen que aún puede revertirse la inminente catástrofe.

“Es sólo cuestión de voluntad política”, dijo a la AFP Erik Solheim, director ejecutivo del Programa para el Medio Ambiente de la ONU, apostando a la “enorme capacidad de recuperación que tiene la naturaleza”.

Buenas noticias

Durante la sesión plenaria, Brasil anunció un programa que detendrá la extinción de varias especies, mientras que Francia abogó por preservar los arrecifes coralinos, advirtiendo que 20 por ciento de ellos se han perdido irremediablemente y que otro tanto está en situación crítica.

Francia instó a sus pares a prohibir –como lo hizo en agosto– las microesferas plásticas, utilizadas en la industria cosmética y que contaminan enormemente las aguas, así como evitar los dragados cerca de los corales.

En la declaración de Cancún, los países se comprometieron a crear políticas y presupuestos que “integren de forma estructurada y coherente acciones para la conservación y utilización sostenible” de la biodiversidad, así como aumentar la cooperación internacional y la transferencia tecnológica.

En ese sentido, Alemania anunció que continuará inyectando 500 millones de euros anuales en proyectos ambientales en el mundo.

Washington lo mira por TV

El Convenio sobre Diversidad Biológica ha sido ratificado por todos los Estados miembro de la ONU excepto Estados Unidos, que asistió a la reunión como país observador.

Los ambientalistas temen que el presidente electo Donald Trump, quien llegó a calificar al cambio climático como “patraña”, haga que Estados Unidos –uno de los mayores emisores de CO2– se retire de la convención sobre el clima de la ONU, renuncie a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero y deje de financiar energías limpias en los países en desarrollo.

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