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Correr de atrás

Refuerzo de ingresos: un alivio con sabor a poco después de meses de pérdidas

Si bien el bono puede significar un bálsamo en un momento de dificultades, para los sectores más afectados el monto cubriría apenas un 53% de las pérdidas de los últimos dos años El deterioro en los ingresos estuvo posibilitado por una distribución inequitativa de los recursos


La decisión del gobierno nacional de pagar un bono extraordinario a trabajadores informales, monotributistas de las categorías más baja y jubilados, evidenció la urgencia que atraviesa un sector de la sociedad en medio de la realidad económica. Si bien la suma de refuerzo puede significar un alivio en un momento de dificultades, el monto cubriría, para los sectores más afectados, apenas un 53% de las pérdidas de los últimos dos años.

Es importante aclarar que la intención del gobierno nacional no pretende reparar lo sucedido en esos últimos dos años, pero el anuncio y el monto oficializado sirve como parámetro para entender, no en términos porcentuales, sino reales, cuánto cedieron de su poder adquisitivo trabajadores y jubilados en Argentina.

Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyP) que dirige Claudio Lozano, analizó la evolución del salario no registrado desde diciembre de 2019 hasta principios de este año, período en el cual perdió poder de compra durante todos los meses. Calcularon que en términos reales, la pérdida fue equivalente a 34.100 pesos, poco más de la mitad (53%) del bono de 18 mil.

La comparación se extendió también al Salario Social Complementario (SSC) y al Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM). Al analizar el primer caso, el bono apenas alcanzó a cubrir un 43,3% de la pérdida registrada entre diciembre de 2019 y marzo de 2022. Respecto al SMVM, el desfasaje es más amplio todavía. Según estimaron desde el centro de estudios, la pérdida real de este ingreso en ese mismo período fue de 83.100 pesos, con lo cual el refuerzo extraordinario llega a cubrir apenas el 21,6% de las pérdidas.

Al trasladar el ejercicio al universo de jubilados que cobran la mínima, se desprende que la pérdida en los últimos dos años fue de 34.400 pesos, con lo cual el valor del monto asignado casi debería duplicarse para cubrir las pérdidas.

 

Elaborado por IPyP

 

Desde el IPyP, evaluaron: “Está claro que la atención oficial estuvo restringida a atender con exclusividad la aceleración inflacionaria de los primeros tres meses del año (que en marzo evidencian el impacto de la guerra) pero descarta abordar el carácter continuo de esta problemática que se expresa en una postergación más importante”.

Distribución

Desde el centro de estudios consideraron que este deterioro en los ingresos estuvo posibilitado por una distribución inequitativa de los recursos. Sostuvieron que ese fenómeno se consolidó en tres etapas.

La primera, “la crisis pandémica”, que abarca la primera mitad del año 2020 durante la cual el producto cayó un 15% pero conforme a una política de asistencia al trabajo se sostuvo la participación de la masa salarial en el PBI, aunque no pudo sostenerse la correspondiente a otras formas de trabajo por fuera de la relación salarial.

La segunda etapa, es la etapa de “recuperación y ampliación de la desigualdad”, que se extiende desde la segunda parte del 2020 hasta mediados del 2021. En ésta, la participación de la masa salarial pierde 10 p.p. pero en un contexto de recuperación económica del doble (casi 20%) lo que permite disimular los efectos nocivos de la mayor desigualdad en el reparto del producto.

La tercera etapa, “desaceleración de la recuperación y moderación del ajuste fiscal” está signada por los efectos de la derrota electoral del oficialismo, que condujo a una convalidación de actualizaciones salariales y de ingresos sociales positivas en términos reales respecto a lo que venía experimentándose durante los meses anteriores. El salario le gana a la inflación, transitoriamente, al tiempo que logra desacelerar el ritmo de la inflación. No obstante, se desacelera también el ritmo del crecimiento económico cuando se llega a recuperar los niveles de la economía del 2019.

“Lo que opera de fondo en el comportamiento distributivo es la vigencia de precios relativos fuertemente injustos, donde el precio de la fuerza de trabajo (asalariada o no) tuvo durante la mayor parte del período un valor residual, subordinado a las expectativas de rentabilidad mientras los precios escalaron fuertemente”, manifestaron.

El saldo del funcionamiento económico de los últimos dos años en el cual la actividad económica creció un 7,8% arroja un esquema distributivo más regresivo en el cual la masa salarial perdió 5,2 p.p., el ingreso mixto -3 p.p. y el excedente empresario ganó 11,2 p.p.

Cuánto falta

Otro parámetro para medir las pérdidas que sufrieron los ingresos, y en particular los de informales, es analizar cuánto más deberían ganar para llegar al poder de compra que tenían en diciembre de 2015.

El informe mensual del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate) hizo hincapié en la evolución de la inflación desde fines de 2019 para entender el impacto en los ingresos.

En primer lugar, cabe recordar que Cambiemos entregó el gobierno con un 54% de inflación (lo había recibido con 24%). Durante los primeros meses de su gestión, el Frente de Todos la bajó a 36%, un piso alto que fue subiendo desde fines de 2021 para llegar al 55% actual.

Durante ese período, los salarios privados registrados hasta febrero crecieron por encima de la inflación. Comparando contra enero de 2021 (el peor momento del salario en el período) el poder de compra se recuperó 4,6%. Actualmente, se encuentra al nivel que tenía al asumir el Frente de Todos al frente del Poder Ejecutivo. Para igualar el nivel de ingresos previo al ajuste de Cambiemos, los salarios debían crecer 28 por ciento. Hasta ahora, crecieron cero.

Elaborado por Mate

 

En el caso del sector público, el camino a recorrer era más largo aún: el salario real tenía que crecer 32% para recuperar lo perdido con Cambiemos. No sólo no recortó esta diferencia, sino que la amplió: el salario real se redujo 6 puntos porcentuales en el sector público durante la gestión del Frente de Todos.

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Los salarios de los informales son los que más sufrieron el ajuste durante el gobierno de Macri. Por eso, para retornar a su nivel de poder adquisitivo de 2015, tenían que crecer 45%. En lugar de avanzar en esa dirección, avanzaron en la opuesta: cayeron un 7% más.

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