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Redrado se quedó afuera por “necesidad y urgencia”

El ahora ex titular del Banco Central se había negado al pedido de renuncia de la presidenta de la Nación.

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Final de un día más que agitado. La presidenta Cristina Fernández removió finalmente ayer por decreto al titular del Banco Central, Martín Redrado, a quien le había pedido infructuosamente la renuncia luego de que el economista se negara a acelerar las medidas que le concernían para poner en marcha el polémico Fondo del Bicentenario, destinado al pago de deuda externa y creado por otro decreto de necesidad y urgencia. En el texto de la expulsión, la mandataria acusó a su ahora ex colaborador de “incumplimiento de los deberes de funcionario” por “no tener reparo en omitir, rehusar o retardar el cumplimiento” de las disposiciones que le competen. Y antes de resaltar que hubiera preferido “no tomar esa medida”, pero a la vez enfatizar que la autoridad monetaria “no es unipersonal”, instruyó al procurador del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, para que inicie ante la Justicia las acciones penales correspondientes contra Redrado bajo los mismos cargos que figuran en el escrito.

“Remuévase del cargo de presidente del Banco Central al licenciado Hernán Martín Pérez Redrado, por incurrir en mala conducta en incumpliendo de los deberes de funcionario”, reza el decreto que, además de la jefa del Estado, firmaron 14 ministros en toda una señal política de abroquelamiento del Ejecutivo. El documento, anoche, ya había sido remitido al Congreso vía la Cámara de Diputados. Y fuentes allegadas al presidente de ese cuerpo, Eduardo Fellner, anticiparon que el jujeño lo enviaría hoy mismo a la Comisión Bicameral que debe emitir dictamen sobre el mismo.

Poco después de que se conociera la remoción, el ministro de Economía, Amado Boudou, ratificó que Mario Blejer será el reemplazante de Redrado. Anoche, sin embargo, allegados al elegido indicaron que éste no había recibido formalmente la oferta. Con todo, y hasta que asuma el nuevo titular, será el segundo del Central, Miguel Pesce, quien asuma interinamente la conducción de la entidad monetaria.

De hecho, el mismo Pesce había encabezado, por la tarde y antes de la expulsión de su entonces jefe, una reunión del directorio del Central que Redrado había suspendido anteanoche. Allí se debía discutir la apertura de una cuenta del Tesoro nacional para que el Ejecutivo disponga de las “reservas de libre disponibilidad” que integrarán el Fondo del Bicentenario.

Contra los reparos de Redrado, el directorio aprobó la medida que el funcionario saliente dilataba a la espera de –justificó– una evaluación técnica sobre posibles riesgos legales para el Central.

La jornada fue vertiginosa. Por la mañana, el mismo Redrado había ensayado un intento por conservar su cargo al declarar que seguiría “realizando aportes profesionales para la implementación del Fondo del Bicentenario”, lo que desconcertó a los opositores que ya lo habían posicionado como un nuevo Julio Cobos, en analogía con la rebelión del vicepresidente durante la disputa por las retenciones móviles.

Pero Redrado había jugado sus cartas y ya no tenía marcha atrás. Desde la misma entidad que aún dirigía partieron temprano las desautorizaciones: su segundo y ahora reemplazante interino, Pesce, había opinado que el Central debe “darle cumplimiento” al decreto de necesidad y urgencia que ordena la conformación del Fondo del Bicentenario porque tiene “rango de ley”.

Con todo, los coletazos legales y políticos del decreto de expulsión recién asomaban anoche. Gran parte del arco opositor se manifestó en contra de la medida, y partieron incluso amenazas de un pedido de juicio político a la jefa del Estado.

Los embates en el Congreso también se anticiparon, pero previendo esto, en el decreto de remoción Cristina Fernández dispuso que se “exceptúe” la aplicación del segundo párrafo del artículo 9º de la Carta Orgánica del Central, según el cual “la remoción de los miembros del directorio será decretada por el Ejecutivo cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario, previo consejo de una comisión del Congreso”. La presidenta argumentó en el texto que ante “las actuales circunstancias”, y atento a “los incumplimientos” de los que acusa a Redrado, “hacen desaconsejable la dilación, que aparejaría más daño, inestabilidad e incertidumbre contribuyendo a la creación de una situación de desgobierno y anarquía en la institución monetaria”. Igual, el texto fue remitido al Parlamento, pero con la expulsión consumada. Y Redrado no podrá cumplir la hazaña del ser el único titular del Central en cumplir su mandato desde el retorno de la democracia.

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