Ciudad, Edición Impresa

Conflicto

Ratificaron el cierre de Bleger

Los abogados de la librería que bajó sus persianas el último lunes se presentaron en el Ministerio de Trabajo y confirmaron el cierre definitivo, pero no llevaron propuestas para los trabajadores. Mañana habrá una nueva audiencia.


Los trabajadores de Casa Bleger tuvieron ayer una reunión en la sede local del Ministerio de Trabajo con representantes legales de la firma, que cerró sorpresivamente sus puertas el último lunes, y dirigentes de la Asociación de Empleados de Comercio. Por parte de la empresa, los abogados Ariel Andaluz y Mario Martorano no aportaron soluciones concretas ante la grave situación, ya que se presentaron con las manos vacías y aclararon que no hay intención por parte de los dueños de volver a abrir.

Frente a este panorama, se decidió pasar a un cuarto intermedio para este jueves, a las 12, donde los damnificados esperan respuestas más concretas.

El secretario de Prensa de Empleados de Comercio, Walter Pereyra, contó a este diario que “la situación sigue sin solucionarse” y que los abogados “no trajeron nada en concreto”. “Después de 40 minutos, pidieron un tiempo para evaluar alguna propuesta pero volvieron sin nada”, explicó.

Los actuales propietarios de Bleger –la familia Quaranta, también titular del Sanatorio de la Mujer– plantearon una supuesta crisis de empleo. “Lo que le pedimos es que presenten alguna documentación que acredite eso y la verdad es que no pudieron mostrar nada”, siguió.

“Los abogados dejaron de manifiesto que los dueños no tienen pensado reabrir la empresa, por lo tanto se pasaría a la instancia de las indemnizaciones. También está pendiente el sueldo de mayo, que deberían cobrar en los próximos días. Esperamos tener alguna respuesta porque entendemos que lo que ocurrió es una maniobra fraudulenta, que se están burlando de los trabajadores y por eso tomamos la determinación de denunciarlos públicamente, sabiendo que tienen otras empresas en funcionamiento y con una gran cantidad de empleados”, destacó Pereyra.

“En el caso de no tener una respuesta satisfactoria el próximo jueves, nos vamos a movilizar y los iremos a buscar donde sabemos que están para que todos sepan qué clase de empleadores son”, añadió.

Mientras se realizaba el encuentro en el primer piso del Ministerio de Trabajo cerca del mediodía, abajo un grupo de manifestantes pertenecientes a Empleados de Comercio brindaban su apoyo a los ocho trabajadores despedidos de la centenaria librería ubicada en San Luis 1275.  Allí –y tras el primer y único intermedio en la reunión convocado por los abogados de la firma– la prosecretaria general del gremio, Silvana Crocci, remarcó que la reunión venía siendo “consecuente con la forma en que se han venido manejando: sin propuestas”.

“La realidad es que no hay propuestas. Plantean una crisis de empresa que nunca manifestaron o sea que no es real. Los trabajadores quieren volver a tener su trabajo, a sus fuentes de trabajo, vaciaron la empresa escapándose como ratas. Eso es lo que hicieron el fin de semana. Los abogados les preguntaban a los empleados qué pretendían ellos y la empresa es la que tiene que traer las propuestas porque son los que los dejaron en la calle”, subrayó.

Por último, cabe recordar que los trabajadores de la librería se encontraron el último lunes a la mañana con las persianas del comercio bajas. Ese mediodía, Empleados de Comercio realizó una nutrida manifestación frente al negocio.

Los actuales propietarios son la familia Quaranta, titular además del grupo empresario dueño del Sanatorio de la Mujer. Los Quaranta se hicieron cargo del tradicional comercio de calle San Luis al 1200 hace tres años, cuando la familia Goldvarg, que se la había adquirido en 2001 a David Bleger, se desprendió de la administración.

“¿Por un auto más?”

Damián Bleger es hijo de David, último dueño de la tradicional librería perteneciente a la familia fundadora. Actualmente, Damián es subsecretario de Energías Renovables de la provincia. En una carta publicada en Facebook, titulada “Por el honor”, criticó duramente a los actuales propietarios que decidieron cerrarla: “El honor no es algo que se compre o se venda, tampoco es algo que se encuentre en una esquina. El honor es algo que se tarda en construir una vida o varias de ellas. Eso es lo que a nosotros nos transmitieron nuestros abuelos y nuestro padre al haber creado y forjado una empresa emblema de la ciudad y de la región con principios y valores tan o más fuertes que una mesada de mármol”.

“Aclaramos que hace más de quince años que no hay ningún Bleger en el comercio. ¿Es raro, no? Que Casa Bleger no sea de los Bleger, pero es así. Pero nuestro viejo, luego de toda una vida de esfuerzo y compromiso, y después de 60 años de laburar, decidió jubilarse en 2001 y liquidar su participación”, continuó.

“Pero como rosarinos y personas de bien nos duele lo que está pasando con los empleados que brindaron una vida a un trabajo digno. Pedimos reflexión a los titulares de la empresa. Pedimos que piensen en ese valor que es el honor. ¿Qué les van a decir a sus hijos cuando pregunten por qué esa gente está en la calle desamparada y llorando? ¿Vale la pena? ¿Un auto más? ¿Un viaje más al exterior? Hay que hacerse cargo. Esta sociedad está podrida por personas que no respetan los pactos, no respetan los compromisos, no respetan la palabra empeñada. Nuestra solidaridad con los empleados y sus familias”, concluyó.

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