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Ramiro Colabianchi: “A favor de la libertad de decidir”

El referente en fertilidad opinó sobre el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo que empezó a debatirse esta semana en el Senado. Al igual que su padre, dijo que es importante avanzar en la legislación y el registro de los profesionales en contra para garantizar la decisión


Foto: Juan José García

“En mi vida hice un aborto. Estoy en la vereda de enfrente, pero tiene que estar legislado como fue el divorcio o el casamiento entre personas del mismo sexo”, respondió el 4 de septiembre de 2015 el doctor Julio Colabianchi en el programa de TV «De esto si se habla». Tres años más tarde su hijo, Ramiro mantiene viva la idea y el instituto que ayuda a las personas a tener hijos aun cuando hay problemas. “Estoy a favor de la libertad de decidir con información y contención”, contó a El Ciudadano durante la primera semana del debate en comisiones del Senado sobre el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). El genetista opinó sobre la iniciativa –sobre la cual el Colegio de Médicos de Santa Fe confirmó a este medio que no sentará postura hasta terminado el debate– y también sobre el registro de objetores de conciencia integrado por 777 profesionales de la salud privada y pública que se abstienen de realizar determinadas prácticas.

—¿Cómo vivió el debate previo y en el recinto de Diputados?

—Lo seguí todo lo que pude. Escuché opiniones muy calificadas y otras no tanto. Lo positivo es que el debate haya empezado. Viví con mucha alegría el avance en la Legislatura. No recuerdo buenos argumentos en contra, pero tenemos que respetar la opinión del otro. Ahora, el eje de la discusión como parte de la salud pública es inevitable.

—¿Cuál es tu postura?

—Estoy a favor de la libertad de decidir con información y contención. Hay opiniones sobre cuándo empieza la vida y no está en una asociación o colegio de profesionales de sentar una postura o la otra para todos. Es opinable cuando empieza. Para mi es cuando nace. No quiero convencer a los demás, pero no podemos penalizar la decisión de quien no quiere avanzar con el embarazo.

—¿Cuál debe ser la postura de los médicos?

—Tenemos que dar lugar y contención a las personas para tomar una decisión informada. Hay que acompañar más que imponer. Hay casos donde la pareja, aun cuando la biología del bebé arroja problemas a futuro, cree en los milagros. Están en su derecho. El mismo que tiene una persona de no hacerlo. No debemos limitar la decisión, pero tiene que ser informada. Hay que combatir con la idea de que una mujer entra a un consultorio y le practican el aborto. Son charlas, un proceso de decisión que no es fácil y tiene secuelas.

—¿Y los que trabajan en el Estado? Hace años que un 10 por ciento de los profesionales (privado y público) son objetores de conciencia de alguna práctica, inclusive el aborto.

—Rosario y Santa Fe tiene experiencias que pueden aportar a la realidad nacional a entender cómo asegurar el derecho y también la libertad de los profesionales de no querer participar por creencias. Bajó la mortalidad y morbilidad materna y no aumentó la cantidad de abortos. Respeto al objetor de conciencia. Si no hay un médico en el centro de salud que lo haga la persona debe ir a otro. El Estado debe garantizarlo y tener todas las herramientas para enfrentar la demanda de salud. El registro es lo principal para poder regularlo.

—¿Y los médicos que no están registrados pero en la práctica imponen el no abortar?

—Es el problema que tiene el Estado. No estoy a favor del aborto, pero ocurren. No podemos permitir que el problema siga sin control ni marco legal. Es importante que las personas sepan cuáles son sus derechos y tengan las alternativas en la atención pública o privada.

—Además del problema de criminalizar a la mujer que aborta y cuidar la salud de la población, el proyecto puede llevar a repensar el deseo de ser madre o padre. ¿Es la próxima discusión?

—Trabajo todos los días con personas cuya biología les impide ese deseo. Es lo primero que atajamos en el consultorio. No es fácil para ninguno. Como entiendo ese deseo, también entiendo el deseo inverso. El problema es que el debate va a una agresión casi callejera que hace más ruido en las redes sociales con el anonimato. En ningún caso contribuye al debate.

—¿Qué cree que va a pasar en el Senado?

—No sé. Entiendo y comprendo ambas posturas. Hay que buscar soluciones. Tarde o temprano va a llevar a la regulación.

 

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