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Abrazo a Bolivia y Argentina

Quién dijo que todo está perdido: masivo acto con Lula en Río de Janeiro

En el país de Bolsonaro, un multidudinario evento cultural en el Circo Voador (Circo Volador) frente a los Arcos de Lapa encendió un faro de resistencia a la ofensiva de sectores políticos, económicos, de la Justicia y de los grandes medios contra gobiernos y fuerzas políticas que se salen del molde


El Circo Volador, uno de los puntos de encuentro de jóvenes más populares de Río de Janeiro, ubicado frente a los famosos Arcos de Lapa, atractivo local de fama mundial, fueron el escenario de un encuentro masivo pero fuera de la agenda turística.

“Lula abraza a la cultura, la cultura abraza a Lula”, decía la convocatoria, que se concretó este miércoles y que tuvo al ex presidente de Brasil, excarcelado el viernes tras permanecer en prisión 580 dias, más de un año y medio, como figura estelar, junto a Dilma Rousseff, su sucesora, destituida en 2016, miembros de los que fueron sus dos gobiernos, dirigentes y militantes del Partido Trabalhista y personalidades de la cultura de Brasil y de otros países del Cono Sur.

A metros del escenario, la actriz y gestora cultural rosarina Florencia Crende relataba a El Ciudadano trazos de la imponente convocatoria y, en particular, los reconocimientos que desde el escenario los organizadores y el propio líder brasileño hicieron al presidente boliviano Evo Morales, derrocado por un golpe de Estado, y al presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuyo flamante gobierno asiló al mandatario depuesto tras haber permanecido refugiado en México durante poco más de un mes.

De hecho, gestiones de alto nivel de las que el entonces presidente electo de la Argentina fue protagonista clave, lograron tejer la salida y la delicada articulación diplomática que le permitió al líder aymara arribar el pasado 12 de noviembre a la capital azteca junto a su vice, Álvaro García Linera, tras permanecer en la clandestinidad y con sus vidas en riesgo.

Crende relató que los ecos de esas acciones se hicieron sentir como “un abrazo muy grande y emotivo a Bolivia y a Evo, y al gobierno y al pueblo argentinos” en el Circo Volador. Allí se volvieron a denunciar las acciones de una estrategia de alcance continental de sectores políticos, de la Justicia y de los grandes medios de comunicación para atentar contra los gobiernos y fuerzas políticas y sociales que no responden a un libreto determinado, sin distinciones ideológicas.

Así fue el caso de Lula, para garantizar el triunfo por proscripción de adversario del hoy presidente de Brasil Jair Bosonaro; pero la lista incluyó a Rafael Correa en Ecuador y a Cristina en la Argentina. Pero con la advertencia de que, si falla, también esa alianza apela a viejos mecanismos como el golpe de Estado, como en el reciente caso del Altiplano.

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