Policiales

De narcos y barras

Qué hay detrás del triple crimen de barrio Tablada

Tres hombres fueron acribillados a tiros en una casa de Colón al 3800. El dueño de la vivienda había acumulado tres procesos por infracción a la ley de Drogas desde 2012, la última vez como eslabón de la banda del célebre Culín Medrano.


Un ataque a tiros dejó tres hombres acribillados anteanoche en barrio Tablada. Un hombre que llegó en auto junto con un chofer pateó la puerta de una vivienda de Colon y Presidente Quintana y mató al dueño de casa, además de amigos que lo acompañaban. El fiscal a cargo del caso indicó que el móvil pudo ser una venganza en el marco de una disputa por territorio para la venta de drogas, habida cuenta de los antecedentes penales por este delito de Petete, la única de las víctimas que vivía allí, donde según los vecinos funcionaba un centro de acopio de drogas.

Unos 15 minutos después de las diez de anteanoche la esquina de Colón y Presidente Quintana fue escenario de la ejecución. En la vivienda de Colón 3897 estaba el dueño de casa, identificado por voceros de la investigación como Rodolfo Palavecino, apodado Petete y de 42 años, junto con dos amigos, Fabricio Heredia, de 36 y domiciliado en barrio Hospitales, y Marcelo González, de 45, quien vivía en barrio Itatí, aunque antes supo residir a pocas cuadras de la vivienda donde le quitaron la vida.

A la hora señalada, llegaron dos hombres de un Chevrolet Astra gris. Uno se bajó y volteó la puerta de la casa a patadas para comenzar a disparar, empezó a reconstruir la pesquisa. Segundos más tarde los acatantes se fueron en el vehículo en que habían llegado. Detrás, dejaron una escena dantesca: los cuerpos de las tres víctimas, que estaban sentadas a la mesa en el comedor, presentaban varios impactos cada una –en la cabeza, el pecho y el estómago– y en el piso quedaron al menos 15 casquillos calibre 9 milímetros. Incluso uno de los hombres asesinados quedó sentado en la misma silla donde lo sorprendió el homicida.

El fiscal Luis Schiappa Pietra ordenó las primeras medidas al gabinete científico y a los detectives de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones para intentar reconstruir la mecánica del ataque y si existen testigos que puedan aportar datos sobre los homicidas. En conferencia de prensa, admitió que los vecinos tienen miedo de hablar.
No se reportó que hubieran hallado drogas ni armas en el lugar, aunque por las características del triple crimen la principal hipótesis es que el ataque pudo haber sido un vuelto en el marco de la disputa territorial por el narcomenudeo, que ha dejado en ese sector de zona sur cuatro decenas de víctimas fatales en los últimos dos años.

 

Un tal Petete

Petete era un vecino histórico de ese sector de barrio Tablada, que en los últimos años cambió su aspecto de villa luego de que se asfaltara calle Colón. Una década y media atrás, Petete fue reportado como uno de los siete barras de Newell’s baleados en Italia y Virasoro mientras compartían un asado con la pesada de Independiente. El hermano del luego asesinado ex líder del paravalanchas leproso Roberto “Pimpi” Caminos, Roberto (alias Tato), recibió un tiro en la pierna, mientras que Palavecino fue baleado en el tobillo.

Una década más tarde Petete comenzó a caer seguido por la ley de Drogas, junto con otros vecinos de Colón y Biedma (a una cuadra de Presidente Quintana), la esquina desde la que partían los micros de Newell’s bajo la tutela de Los Gordos, como se conoce a dos hermanos que son hijos de un sodero de la zona que supieron tallar en el paravalanchas y que nunca fueron imputados en el fuero federal pese a los rumores de que capitanearon la primera banda narco moderna desde esa porción de Tablada.

Petete marchó preso el 25 de abril de 2012 y diez meses más tarde, el 24 de febrero de 2013, volvió a caer, las dos veces por infracción a la ley 23.737. Sin embargo estaba de nuevo en la calle cuando el 16 de marzo de 2014 la ex Drogas Peligrosas provincial desbarató con 16 allanamientos la operatoria de la banda de Miguel Ángel Medrano, alias Culín, uno de los tres lugartenientes históricos de Los Gordos, a quienes sin embargo el operativo no los rozó. A Petete le incautaron 300 bochitas de cocaína en su casa de Colón 3897.

 

La banda de Culín

Culín supo vivir en la misma cuadra que Petete y que Los Gordos, en Colón 3825, aunque luego se mudó a Doctor Riva al 200. A través de sus sobrinos, los hermanos Milton y José Damario, regenteó bocas de expendio en el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates, recuerdan veteranos detectives. Al ser detenido después de los operativos de 2014 –en su departamento del sexto piso de un edificio de Gaboto y Maipú fue detenida una hermana de los Damario, Nanci–, consiguió una excarcelación que le fue revocada el 28 de julio del año pasado.

Pero 100 días antes de esta decisión judicial, el 11 de abril de 2017, Culín fue apresado con otros dos hombres luego de que una mujer los denunciara por intentar ingresar a la fuerza a su departamento del Fonavi de Hipócrates al 4600. Al ser detenido, a Culín le saltó un pedido de captura del Juzgado Federal N° 3 (el mismo tribunal ante el que tramita el caso de 2014) del año anterior, pero ninguno de los voceros consultados supo decir si ese pedido estaba vigente. Al revocarle el año pasado la Cámara Federal de Rosario la excarcelación que había obtenido el 2 de diciembre de 2016, el tribunal dejó constancia que en su prontuario no había condenas, aunque sí tres causas en su contra: una por tenencia de arma de fuego de 2006, otra por encubrimiento de 2013, y una más por infracción de la ley de drogas del mismo año.

 

Una esquina con historia

La cuadra de Colón al 3800 se ha visto sacudida en los últimos tiempos por distintos ataques, todos enmarcados en la disputa entre los clanes Caminos/Segovia contra los Ungaro/Funes. En enero último un ciudadano argelino fue baleado allí, al parecer cuando fue a comprar drogas. En mayo del año anterior, fue ultimado a tiros Cristian Ferreira. Por este ataque está detenido Carlos Jesús “Pelo Duro” Fernández, uno de los lugartenientes del sindicado jefe de uno de los bandos en disputa, René Ungaro. Otra mano derecha de este último, Lautaro “Lamparita” Funes, está sospechado en dos crímenes ocurridos la misma madrugada del 2 de octubre de 2016, los de Walter Mena y Alberto Ruiz Díaz; por este caso está bajo proceso Ismael Sánchez, alias Pocha. Horas antes, una panadería de Colón al 3800, a pocos metros de Presidente Quintana, fue rociada de plomo y las miradas apuntaron a los clanes Ungaro/Funes. En esta misma panadería fueron incautados en los allanamientos de 2014 cinco piedras de cocaína y una balanza.

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