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Putín va por la “mano dura”

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, prometió hoy intensificar el combate contra el extremismo, días después de la muerte de 36 personas en un atentado contra un tren reivindicado ayer por rebeldes islamistas chechenos.

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Los comentarios del premier llegaron un día después de que cientos de rusos protestaran contra el extremismo tanto en Moscú como en San Petesburgo luego de que los separatistas chechenos se atribuyeran el ataque del viernes pasado.

Putin reconoció que el islamismo radical sigue siendo una gran amenaza para Rusia y prometió que las autoridades actuarán “muy duramente” para erradicar este tipo de acciones violentas y a quienes las cometen.

“Tenemos suficiente resolución y firmeza para eso”, dijo el premier durante una sesión de preguntas y respuestas emitida en vivo por la televisión estatal del país, informó la agencia de noticias rusa Interfax.

El atentado contra el tren, que iba de Moscú a San Petesburgo, reavivó temores de que el país sufra otra ola de ataques fuera del volátil Cáucaso Norte tras años de calma y afirmaciones oficiales de que los rebeldes separatistas caucásicos fueron derrotados.

Las declaraciones televisadas de Putin enviaron otra fuerte señal de la dominante influencia del premier en la política rusa, que según analistas eclipsa incluso a la del presidente Dimitry Medvedev.

Medvedev no realiza una aparición similar desde su elección en marzo de 2008.

La policía rusa dijo que una bomba fue plantada bajo los vías y que vestigios de explosivos y un cráter fueron hallados en el lugar del ataque.

El atentado fue el primero que causó muertos fuera del Cáucaso Norte desde los ataques a dos aviones comerciales y a una estación de subtes de Moscú en 2004.

Durante su interacción televisada con trabajadores del interior de Rusia, Putin se refirió también a la marcha de la economía.

El premier dijo que Rusia superó la peor parte de la crisis financiera internacional y que el gobierno suavizó el impacto de la debacle global sobre la economía y la población nacionales.

Putin prometió además aumentos de sueldos y de beneficios sociales y soluciones para otros problemas regionales.

El primer ministro también habló de política exterior, y reprochó a Estados Unidos mantener vigentes restricciones comerciales de la Guerra Fría impuestas para penalizar a la Unión Soviética por no permitir la emigración de judíos.

“La Unión Soviética se acabó, pero las restricciones permanecieron”, dijo.

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