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Hepatitis

“Puede ser que haya habido negligencia del personal”

Osvaldo Rodenas, jefe de diálisis del Centenario, calificó de “error” focalizar en él la responsabilidad por el contagio de hepatitis C.


El temporalmente desplazado jefe de la unidad de diálisis del hospital Centenario, Osvaldo Rodenas, rompió ayer el silencio días después de haberse conocido que 18 pacientes que utilizan el servicio contrajeron el virus de la hepatitis C por causas que están siendo investigadas. El médico dijo que está “absolutamente tranquilo” y se encargó de aclarar que fue él quien decidió dar un paso al costado para no entorpecer la investigación, al tiempo que consideró que es un error “focalizar” toda la responsabilidad en una sola persona. Por su parte, el ministro de Salud de la provincia, Miguel González, dijo que están muy preocupados por la situación y que ya se encuentran en contacto con instituciones médicas ajenas al Estado, que serán las encargadas de evaluar qué fue lo que causó el contagio masivo.

“El corrimiento fue un pedido personal para darle transparencia a la investigación. Me parece que focalizar en una persona toda la responsabilidad es un absoluto error. Esto se ha consensuado con el Ministerio y lo que yo solicité fue tomar un espacio de tiempo que le permita al Ministerio, con toda transparencia y con toda objetividad, poder evaluar la situación, nada más que eso”, se defendió Rodenas.

El nefrólogo remarcó que ya entregó toda la información que le solicitaron y que “será cuestión de análisis saber si hubo algún tipo de error de alguna persona o personas del servicio”.

“Una de las primeras cosas que se tienen que saber es qué pasó. Un brote de este tipo se puede provocar por algún problema, puede ser, pero hablar de personas fallecidas por un virus C me parece muy temerario. Por otro lado, me parece también inadecuado focalizar esto en una persona cuando en realidad estamos hablando de una investigación. Obviamente, el más vulnerable en este caso, por algunas cuestiones históricas, puedo ser yo”, añadió.

El pasado que vuelve

Cuando se refirió a “cuestiones históricas”, cabe recordar que Rodenas fue separado en 2003 de la jefatura del servicio de Nefrología, Diálisis y Trasplantes del hospital Centenario luego de que se desatara un brote de hepatitis B, por el cual murieron nueve pacientes y otros siete se infectaron. A esa investigación judicial se sumó una administrativa por supuesto fraude en la compra de insumos. En julio de 2012 –nueve años después– volvió a su cargo cuando se cerraron las investigaciones judiciales y administrativas tras un lento y largo período de instrucción y demoras para definir qué juez de los Tribunales de Rosario se haría cargo de la investigación.

“Se está hablando de cuestiones pasadas cuando yo me sometí a la Justicia durante 9 años y fui declarado absolutamente inocente de todo lo que ocurrió, por lo cual me parece que volver hacia atrás a juzgar algo que fue juzgado no me parece correcto”, insistió.

“Lo que los pacientes han tenido es contaminación con virus C y eso fue evaluado en forma sistemática por Infectología. Son cuestiones que pueden ocurrir en una sala de diálisis. En la sala estaban todos los elementos adecuados para el trabajo. Puede ser que haya habido negligencia por parte del personal pero no puedo asegurarlo, esto lo tiene que determinar la investigación. Estamos ante una situación compleja, manejable, no es grave, porque no estamos hablando de pacientes fallecidos. Estoy absolutamente tranquilo”, destacó.

La investigación

El ministro de Salud, Miguel González, recordó que hace aproximadamente un mes fueron notificados por parte de la propia dirección del hospital que había un brote de hepatitis C en la sala de diálisis. “Lo que se hizo ahí fue formar un grupo de trabajo y ahí comenzó un análisis detallado de la situación de los pacientes. Se hizo todo un relevamiento, se trabajó en primer lugar para ver las fichas de estos pacientes y si previamente a la diálisis tenían algún antecedente de la enfermedad. También se hizo la carga viral de todos los pacientes en el servicio para clarificar lo que estaba pasando”, explicó.

“Cuando se corrobora que había pacientes confirmados con hepatitis decidimos profundizar en el análisis y se inicia un procedimiento para juntar la información disponible y ver si podíamos dilucidar responsabilidades”, añadió.

Ahí fue donde, según informó el ministro, se decidió una separación preventiva del jefe del servicio porque se necesitaba que terceros evaluaran la situación. “Hay que tomar una posición lo más objetiva posible y no tenemos que ser ni los del Ministerio de Salud ni los del servicio los que determinen que pasó. Es por eso que estamos en contactarnos con instituciones serias que puedan hacer esta evaluación objetiva y que nos permita dilucidar las responsabilidades profesionales”, afirmó González.

“Estamos muy preocupados por el tema y ocupados. Esto que ha ocurrido no es una situación habitual y tomarlo a la ligera sería una enorme irresponsabilidad. Nosotros vamos a estar a cargo de estos pacientes y vamos a dilucidar la responsabilidad de que deben extremarse las condiciones de responsabilidad. Lo que aparece en primera instancia es que hay una responsabilidad de manipulación por parte del personal que trabaja allí”, finalizó.

La variedad más benigna de la enfermedad

El reconocido gastroenterólgo y hepatólogo Hugo Tanno explicó ayer que hay que recordar que el virus de la hepatitis C “no tiene ninguna intención de destruir al organismo que invade”. “Acá ha habido una contaminación, el virus ha entrado en el organismo del paciente dializado pero no causa un daño como el de la hepatitis A o la B. No produce un daño directo en las células, simplemente lo que quiere es quedarse a vivir en el individuo que infecta. El sistema inmunológico de ese paciente es el que, al reconocer al intruso, destruye la casa en la cual se alberga el virus, en este caso la célula hepática. Los pacientes que son dializados son inmunodeprimidos, quiere decir que ese sistema inmunológico es todavía más débil, por lo cual la destrucción de la célula es inclusive más baja que la de un individuo común”, destacó.

“La contrapartida es que ese paciente queda crónico de la enfermedad, pero no agrava a la enfermedad preexistente que el enfermo tiene en forma inmediata. Ahora, si pasan los años, ese enfermo producto de esa infección crónica puede hacer una hepatitis crónica y una cirrosis. No es el caso actual. Acá han hecho una hepatitis aguda que, en general, pasa inadvertida y la prueba está en que la mayor parte de los enfermos contagiados no presentaron síntomas”, añadió.

“Lo que hay que dejar en claro es que cuando hay muertes no es por la presencia del virus C sino por otras patologías preexistentes. Esto es importante aclararlo por el terror que puede tener tanto la gente que está infectada en este momento como los familiares. Que se queden tranquilos que además hay medicación que elimina al virus en no muchas semanas”, indicó Tanno.

“Hoy (por ayer) estuve en contacto con la gente del Ministerio de Salud y me dijeron que ya están en gestiones para la compra de esta medicación. De los pacientes infectados se ha detectado un genotipo denominado 1b, ojalá todos tengan esa misma variedad porque es el mejor tolerado por el insuficiente renal y con una medicación que se les da por vía oral cura en 12 semanas. Estos pacientes hoy infectados pueden estar en la primavera curados”, concluyó el médico.

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