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Pueblos de Latinoamérica contra proyectos mineros

La Justicia costarricense le quitó concesión a yacimiento de oro a cielo abierto.

La explotación minera en América latina se está convirtiendo en un negocio cada vez más complicado para las empresas transnacionales, luego de que protestas de lugareños, iniciativas legales y fallos judiciales restringieran la posibilidad de abrir las entrañas de la tierra para obtener metales. El más reciente golpe fue propinado por un tribunal de Costa Rica a la empresa canadiense Infinito Gold, a la que ordenó quitar la concesión de una mina a cielo abierto que tiene más de un millón de onzas de oro, en un fallo aplaudido por ecologistas, pero que complica al gobierno de Laura Chinchilla.

La compañía, que dijo que apelará la sentencia, tiene la opción de exigir una suculenta indemnización al gobierno costarricense, pero eso tomaría tiempo.

Infinito ha gastado 127 millones de dólares en la mina Las Crucitas, sin haber extraído una pepita de oro ni recuperado un centavo de su inversión, según un cable de la AFP-NA.

“Costa Rica se puso los pantalones largos. Es un ejemplo para otros países de la región que ya están bien afectados en el tema minero y poder ver allí que la última palabra no la tienen las empresas mineras que están continuamente amenazando con demandar internacionalmente”, dijo la directora de la Fundación Panamá Sostenible, Raisa Banfield.

“Este fallo debería ser un ejemplo para los países que estamos siendo víctimas de los caprichos de las empresas mineras”, agregó Banfield.

La actividad minera no sólo ha sido puesta en entredicho en Costa Rica, sino también en otros países latinoamericanos.

En Argentina el Congreso convirtió en ley el 30 de septiembre pasado un proyecto que protege los glaciares y que fija severas restricciones a la minería.

En Perú –con larga tradición minera– los pobladores de la región sureña de Arequipa han protestado en los últimos días contra un proyecto cuprífero de la empresa Southern Perú, de capital mexicano.

Por otro lado, hace pocos días, una indígena guatemalteca presentó una demanda en un tribunal de Canadá alegando que su marido fue asesinado por un guardia de una mina de capital canadiense en Guatemala, según informó la organización maya Waqib Kej.

La demanda por el homicidio de Adolfo Ich, perpetrado en septiembre de 2009, fue presentada por su viuda Angélica Choc contra las mineras HudBay Minerals y HMI Nickel, propietarias del yacimiento de níquel Fénix en El Estor, en el caribe guatemalteco.

Además, los indígenas guatemaltecos exigieron que se paralice la explotación de una mina de oro de una subsidiaria de la canadiense GoldCorp, invocando las medidas cautelares exigidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por presunta contaminación.

En tanto, en Centroamérica, la minería enfrenta el rechazo de organizaciones cívicas y ecológicas en Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Panamá.

Incluso, obispos católicos han pedido prohibir esta actividad por su carácter contaminante.

“Los sectores que adversan a la actividad minera están estructurados y formados con argumentos, mientras que a los sectores que promueven la explotación minera yo no les escucho una explicación lo suficientemente contundente”, dijo el analista Edwin Cabrera a la AFP.

El fallo del Tribunal de Costa Rica cayó como un balde de agua fría sobre Infinito Gold, que confiaba en recuperar con creces su inversión de la mano de los altos precios del oro en el mercado mundial, superiores a 1.300 dólares la onza.

El fallo fue celebrado en las calles de San José como un carnaval, pero preocupa a los empresarios que temen que se frene la inversión extranjera.

“La eliminación de la concesión a una empresa legalmente constituida es una mala señal para los inversionistas, nacionales y extranjeros”, advirtió la Unión de Cámaras del Sector Empresarial Privado de Costa Rica.

En contraste, en Chile la minería del cobre es el eje de una próspera economía, que este año ha generado 4.129 millones de dólares de ganancias a la empresa estatal Codelco.

El rescate de los 33 mineros que estuvieron 69 días atrapados en un socavón del desierto de Atacama cautivó al mundo.

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