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Procesan a un joven por el homicidio de ex convicto

La hipótesis: un ajuste de cuentas ya que la víctima había estado presa por la muerte del tío del acusado.

Un joven de 21 años apodado Bebo fue procesado por el homicidio de un ex convicto diez años mayor, quien fue asesinado de un escopetazo en la puerta de su vivienda, en barrio Tablada, en enero del año pasado, a tan sólo una semana de recuperar la libertad. Según fuentes policiales, la víctima había estado casi dos años tras las rejas por el crimen del tío del imputado, por lo que los investigadores indicaron que el asesinato fue por un ajuste de cuentas. 

El homicidio de Nicolás Álvarez, más conocido como Nicola, tuvo lugar en la madrugada del 23 de enero de 2010 en la puerta de la casa que compartía junto a su esposa e hijas, en inmediaciones de Ayacucho y Ameghino.

Según dijo en su momento su esposa, esa noche estaba sentada en la puerta junto a Nicola y sus dos hijas, de 7 y 3 años, cuando apareció un muchacho que tenía problemas de vieja data con su marido y apuntó con una escopeta primero a las niñas y luego a su pareja.

“¿Vos sos Nicola?, vos mataste a mi tío”, habrían sido las palabras que pronunció el homicida antes de herir a Álvarez, que falleció horas después en el Hospital de Emergencias.

El Bebo se había criado en el barrio y tenía familiares en distintos puntos de Tablada, por lo que era común verlo por la zona. Días después del hecho, en sede policial, varios vecinos dijeron que habían visto al joven en las inmediaciones de la casa de Nicola, algunos antes y otros después del crimen. Uno de los testigos contó un relato similar al de la esposa del hombre asesinado y agregó que luego de disparar el muchacho salió al trote del lugar gritando: “Lo maté, lo maté”, explicaron fuentes del caso.

“No hice nada”

Bebo estuvo algunos meses prófugo, hasta que se presentó en Tribunales junto a un abogado. En su declaración indagatoria asumió que estuvo en el barrio la noche del homicidio de Álvarez y dedujo que lo acusaron a él porque todos allí lo conocen y saben que es el sobrino de Pablo Daniel González, en cuyo homicidio, ocurrido el 1º de diciembre de 2007, estuvo involucrado Nicola.

“Soy absolutamente inocente y no hice nada. Pienso que me acusan porque nací y me crié en ese barrio y me conocen; este muchacho Álvarez fue quien un par de años antes estuvo acusado de matar a mi tío y dos años detenido, por eso pueden pensar que yo quise vengarme”, dijo Bebo en sede judicial.

El muchacho continuó su relato explicando que nunca mataría a nadie, que tiene dos hijos, y que si lo vieron en el barrio fue porque allí vive toda su familia, tanto la de sangre como la política.

Además, sostuvo que la noche del homicidio de Álvarez estuvo a tres cuadras de la casa de la víctima, más precisamente en el domicilio de su tatarabuela, a quien le fue a buscar ropa, porque estaba internada.

El imputado agregó que esa misma noche la mujer falleció y como dato extra mencionó que estuvo en el velorio, realizado en Tablada. 

Sin embargo, para el juez de Instrucción de la 4ª Nominación, Juan Carlos Vienna, estas declaraciones perdieron credibilidad “al momento que no puede acreditarse ni el deceso de su tatarabuela, ni el velatorio”, según cita en la resolución procesal.

Asimismo, en su evaluación de los hechos, el magistrado resalta que “en el caso de haber estado presente el imputado en el velatorio, éste estaba situado cerca del lugar del hecho por lo que esos dichos no tienen sustento suficiente para sobreponerse a los dichos de dos testigos”.

El juez Vienna hacía referencia a los testimonios de dos personas –cuyos datos se mantienen en reserva– que vieron cómo sucedió el hecho y dieron una versión diferente a la brindada por Bebo.

Con estos datos y ante la aparente falta de credibilidad en los dichos del imputado, el juez de Instrucción de la 4ª Nominación procesó a José Alberto G. por homicidio simple agravado y portación ilegal de arma de guerra y además dispuso embargo por 100.000 pesos.

Además, de acuerdo con los elementos recolectados, el juez aclaró que no le correspondía a él determinar si el hecho investigado respondió a un “ajuste de cuentas”, aunque le resulte “insoslayable no tener en cuenta el grado de sospechas manifiesto que surge de los sucesos, como la conexión temporal entre que Álvarez recupera su libertad y su posterior muerte, una semana después”.

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