El Hincha, Rugby

Historia

Primer rugido, a 55 años del nacimiento de Los Pumas en la histórica gira por Sudáfrica

En 1965 el seleccionado argentino hizo su primer tour que marcó un antes y un después para el rugby argentino. El combinado disputó 16 partidos en 2 meses. Y ese viaje a tierras lejanas, donde eran más las dudas que las certezas, pasó a la inmortalidad como cada uno de los que allí estuvieron


Los primeros Pumas posaron en el mismo lugar cincuenta años más tarde. Crédito: Gentileza Prensa UAR.

Pocos imaginaban hace 55 años que la primera gira internacional del seleccionado mayor iba a ser un hito para marcar el inicio de la historia del rugby argentino. Ninguno de los integrantes de la delegación criolla había soñado que el periplo por Sudáfrica marcaría un antes y un después en el mundo ovalado albiceleste, no sólo por recibir el nombre de Pumas, sino también por la importancia que tuvieron esos dieciséis durísimos partidos en dos meses.

Podría decirse que la gira tuvo un cierre digno de una película hecha en Hollywood. El escenario fue el mítico Ellis Park de Johannesburgo, el actor principal los Junior Springboks y el actor invitado Argentina, que tras la confusión de un periodista sudafricano, quien al mirar el yaguareté de su camiseta se lo confundió con un “puma”, tuvo a partir de ese día un nombre que lo distinguiría por siempre.

La película tenía el guión listo para rodar, pero el actor invitado no pudo con su genio y fiel a ese juramento luego de las dos primeras derrotas, logró en la tercera presentación el primer éxito en tierras sudafricanas y dio inicio a la leyenda Puma.

El 19 de junio pasó a la inmortalidad, ya que ante todos los pronósticos, Los Pumas lograron el triunfo de 11 a 6 sobre los Junior Springboks, con el vuelo de palomita de Marcelo Pascual como imagen y símbolo de lo que tiempo después se constituyó como día del rugbier argentino.

Vuela, vuela. Marcelo Pascual, hace la histórica palomita en el mítico Ellis Park.

“Los Pumas del 65 somos la consecuencia del rugby argentino, desde el primer partido que se jugó acá, entre criollos e ingleses. La historia hay que empezar a contarla desde el principio. Nosotros tuvimos la virtud de estar en el momento justo”, dijo Héctor Pochola Silva, símbolo de ese equipo.

Pero además del bautismo como Pumas, de la palomita en el Ellis Park, de los dieciséis partidos (11 triunfos, 4 derrotas y un empate), hay que pensar lo difícil que era llegar a Sudáfrica. En 1965 no había vuelos directos Buenos Aires – Johannesburgo, los jugadores eran ciento por ciento amateurs, muchos no pudieron viajar porque no lograron el permiso en sus trabajos, otros tenían que rendir exámenes u otros motivos, como haberse ido a estudiar varios meses antes al exterior.

La gira fue todo un periplo, varias escalas para poder cruzar el océano Atlántico, algo poco habitual. Y mucho más llegar a un destino que se consideraba exótico. Encima, el rugby en Sudáfrica es religión y para ganarse el respeto en la tierra de los Springboks no sólo había que jugar bien, también se debía mostrar valentía. Por esos motivos, esos primeros Pumas representan a toda la historia del rugby argentino: eran profesionales de la cabeza con bolsillos de amateurs.

Y ese viaje a tierras lejanas, donde eran más las dudas que las certezas, pasó a la inmortalidad como cada uno de los que allí estuvieron.

El plantel estaba compuesto por: Guillermo Mc Cormick, Agustín Silveyra, Rodolfo Schmidt, Eduardo Scharenberg, Guillermo Illia, Walter Aniz, Luis García Yáñez, Ronaldo Foster y Ricardo Handley, Enrico Neri, Juan Francisco Benzi, Héctor Goti, Arturo Rodríguez Jurado, Manuel María Beccar Varela, Aitor Otaño (capitán), Héctor Silva, José Luis Imhoff, Roberto Cazenave, Raúl Loyola,  Eduardo Poggi, Jorge Dartiguelongue, Luis Gradín, Adolfo Etchegaray, Eduardo España, Marcelo Pascual y Nicanor César González del Solar. Los entrenadores eran Ángel Guastella y Alberto Camardón y Emilio Jutard fue el presidente de la delegación.

 

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