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¿La cuarta es la vencida?

Presentaron en Diputados el proyecto para la nueva ley de VIH, Hepatitis, Tuberculosis e ITS

La iniciativa busca actualizar y renovar la norma vigente, sancionada en 1991, ampliando no sólo derechos de la salud, sino también laborales y civiles al reconocer la situación de las personas que viven con VIH


La diputada Carolina Baillard presentó el proyecto para la nueva ley de abordaje  integral al VIH, hepatitis virales, tuberculosis e infecciones de transmisión sexual.  La iniciativa estuvo acompañada por otros legisladores de diferentes bloques y organizaciones sociales, que respaldaron el ingreso del proyecto. El texto ingresado en mesa de entrada de la Cámara Baja es el mismo que el que perdió estado parlamentario el año pasado, tras no tener tratamiento en el Congreso. Es la cuarta vez que se presenta este proyecto.

 El proyecto es el resultado del trabajo de las organizaciones de la sociedad civil, “el cual contempla el abordaje integral, interseccional e intersectorial, que no se limita a la salud sino a que también prevé la protección social a las personas que padecen estas patologías, trabajando para erradicar el estigma y la discriminación, y garantizando derechos para esta población que ha sido vulnerada por años” explicó la entrerriana Carolina Gaillard, legisladora por el Frente de Todos responsable de la presentación del texto. “Es una ley con mirada interdisciplinaria, con enfoque de derechos y perspectiva de género, que tiene la fuerza del amplio consenso de todas las fuerzas políticas de la Cámara de Diputados” explica Gaillard, quien exigió junto a otros 50 colegas legisladores la urgente e inmediata sanción de la ley.

“Este cuarto proyecto lo que hace es responder a la falta de tratamiento que hubo durante el año pasado en el Congreso para la actualización y renovación para la actual ley de SIDA como se llama, aprobada en 1991” dijo a El Ciudadano Jaime Jorquera, representante de la organización Mesa Positiva en Rosario. “Este cuarto proyecto es creado y armado por toda la organización del frente de la salud de las personas viviendo con VIH y Hepatitis”. 

Jorquera explica a este diario que se trata de una ley “que aborda de manera integral con perspectiva de DDHH, de género, con una perspectiva de salud holística estos diagnósticos, tanto el de las hepatitis como el del VIH y las diferentes ITS, y lo que hace, al igual que el proyecto que habíamos presentado en el 2020, es consolidar en un texto de ley los diferentes derechos y garantías que necesitamos en un texto normado pero que también responden a las diferentes situaciones políticas que le implican a la ciudadanía vivir con cualquiera de estos diagnósticos en lo que hace a los ámbitos de trabajo, de salud, de confidencialidad, de tratamiento digno, de acceso al trabajo, de mantenimiento dentro de la educación, e incorpora cuestiones altamente novedosas como las diferentes poblaciones verticales”, en referencia a las personas nacidas con VIH y que viven con el virus por transmisión vertical. A su vez, “pone a las hepatitis, que es un diagnóstico bastante desatendido a nivel salud y a nivel social” dice Jorquera.

El fundamento por el cual nace la necesidad de una nueva ley de VIH “viene del anacronismo que esa ley hoy tiene para garantizar los derechos de la ciudadanía, cualquiera sea, porque nadie está exento de vivir o infectarse VIH o de hepatitis”. Jorquera recuerda que la primera presentación de esta renovación de la norma data del año 2014. “La ley del ’91, que tuvo la gran avanzada de obligar al Estado la provisión del los antirretrovirales, eventualmente dejó de lado un montón de circunstancias que, en realidad, después se fueron viviendo” explica Jorquera, y resalta que “siempre hay que recordar que el VIH no es tan antiguo. La oficialización de la sigla no tiene más de 40 años. Somos una generación que va viviendo, en el transcurso de la situación política y crisis que implica vivir con VIH, en una sociedad que fue desinformada, que fue asustada y que se le fue ordenada a tenerle miedo a este diagnóstico”. “La juventud propia de la misma infección, con el paso de las décadas, fue demostrando que la ley no estaba alcanzando para cubrir y garantizar, principalmente, la dignidad, la educación y por sobre todo el derecho laboral para quienes vivieran con estas infecciones”. El militante de Mesa Positiva es categórico: “la falta del consenso es el desinterés de los políticos”.

Las principales diferencias entre la ley vigente y el nuevo texto es que ya no existe un abordaje biomédico desde la norma, lo cual implica que si hasta hoy el abordaje de la problemática está enfocado en la no transmisión o no propagación, la nueva norma viene a aportar un enfoque integral de derechos humanos, con una respuesta intersectorial a este problematizado diagnóstico. La nueva ley trae consigo un capítulo sobre derechos laborales, que busca garantizar en el texto normativo la prohibición del testeo de VIH en los exámenes pre-ocupacionales. Dicha prohibición existe actualmente, con una diferencia: se trata de la resolución ministerial, del ministerio de Trabajo de la Nación nº 270/15 firmada entre el titular de aquel entonces, Carlos Tomada, y el director ejecutivo de la Fundación Huésped, Kurt Frieder, en el año 2015, la cual si bien tienen un carácter de importancia, en el orden jurídico tiene una jerarquía de cuarta categoría, la cual, según Jorquera, este tipo de actos no siempre llega a ser ponderados en su real importancia, caen en el desconocimiento y hasta incluso en la falta de control en su aplicación por los organismos pertinentes.

Otras dos cuestiones fundamentales que trae consigo la nueva ley es la implementación de pensiones no contributivas para personas que vivan con VIH y jubilaciones que piden 10 años de diagnóstico, 20 años de aporte y 50 años de edad de las personas. “Esto responde al historicismo mismo de quienes hoy se encuentren en capacidad de jubilarse y a su vez misma vez viven con VIH” explica Jorquera, y agrega que esta situación “significa que muy posiblemente han podido infectarse hace muchos años, y estos muchos años es la ingesta y la toma de un montón de cócteles y medicamentos que tienen un costo y un daño muy importante sobre el cuerpo. Por lo cual, si pensamos a la jubilación como el instituto que provee el mantenimiento dinerario en la vida pasiva, es merecedor que esta vida sea digna y cuidada”. El militante es categórico al decir que “una persona que lleva más de 10 años tomando medicación (para su tratamiento para el VIH) tiene, si o si, costos en su organismo”.

Observar para ver mejor

La nueva ley de VIH propone la elaboración de un observatorio sobre VIH compuesto de manera federal por organizaciones de todo el país, y una comisión para poder formar parte de los lineamientos, políticas y campañas que hacen al VIH, las cuales hasta hoy vienen siendo materia de difusión de los médicos o del Estado. Jorquera recuerda que, a finales del año pasado, por el día internacional de la respuesta al VIH y el SIDA, uno de los afiches del ministerio de Salud provincial acompañaba la “lucha contra el SIDA”: “Hace rato que venimos resignificando este día, porque nosotros no estamos luchando contra nada. En realidad lo que nosotros necesitamos es que exista una respuesta integral a un montón de dudas e incertidumbres que han quedado plantadas desde hace muchísimos años, y son esas las que no logran deshabilitar el switch de la discriminación”. 

La Organización Mundial de la Salud realizó estudios que buscaron demostrar la intransmisibilidad del virus de inmunodeficiencia humano en personas de carga viral en el año 2010, publicando los resultados en el año 2014 que demostraron lo expresado por Jorquera y por las organizaciones de la sociedad civil: las personas que cumplen un tratamiento y tienen carga indetectable no trasmiten el VIH.

Según los números que denuncian las organizaciones del Frente de Salud para las personas que viven con VIH y Hepatitis, el los seis años transcurridos entre la primera presentación en 2014, y la tercera en 2020, se registraron 28.800 nuevos diagnósticos de VIH, 12.600 nuevos diagnósticos de hepatitis virales en todo el país y 65.000 nuevos casos detectados de tuberculosis. Así mismo, según los registros de las organizaciones civiles, 15.000 personas perdieron la vida por causas derivadas del VIH y las hepatitis virales.

“La crisis del SIDA estuvo absolutamente tapada, no tuvo visibilidad porque tenía víctimas que al Estado neoliberal no le interesa. No tuvo visibilidad sino hasta la aparición de ciertos personajes como Freddy Mercury, Carlos Jauregui aquí en Argentina, que le dieron mayo”. Las organizaciones sociales que militan por la concientización y la ampliación de derechos en materia de salud y ciudadanía de las personas que viven con VIH insisten en que el horizonte de la ley es la implementación de recursos para investigar y encontrar la cura del VIH: “Nadie quiere seguir medicado de por vida”. 

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