Ciudad, Política

Del Museo al territorio

Presentaron el renovado proyecto de mapeo de la violencia institucional en barrios populares

Las y los jóvenes Constructores Territoriales en Derechos Humanos relanzaron la iniciativa, con el Museo de la Memoria como epicentro de la movida. A la postre, reclaman poder ser reconocidos por su trabajo territorial por el Estado


La organización Constructores Territoriales de Derechos Humanos de Rosario presentó el renovado proyecto de mapeo de la violencia institucional en la ciudad, con el foco puesto en los abusos sobre los jóvenes de barrios populares. El mapeo propone un relevamiento de los casos de abusos y vejaciones policiales ocurridos en los barrios populares a través de una encuesta que se llevará a cabo a partir del mes de junio, y que espera tener sus primeros resultados antes de fin de año.

Se trata de un proyecto ideado, diseñado y llevado adelante por los jóvenes integrantes del programa de Constructores Territoriales de Derechos Humanos, en donde es transversal a ese proyecto muchas pertenencias” dice Alejandra Cavacini, representante del departamento de Articulación Territorial del Museo de la Memoria. Además de la actividad en dicha área, los jóvenes también se desarrollan bajo la órbita del programa Santa Fe Más, integrando una unidad política donde los mismos reciben una beca de capacitación en oficios de derechos humanos por parte del Gobierno de Santa Fe, siendo amadrinados por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Según la organización, se espera que el mapeo presente sus primeros resultados hacia finales de año, con la perspectiva de primero censar a los jóvenes integrantes del programa Santa Fe Más, para después ampliar el relevamiento al resto de los barrios de Rosario.

La presentación se llevó adelante en el Museo de la Memoria, encabezada por los propios integrantes de la organización de derechos humanos, cuyos miembros dieron cuenta de que la versión presentada desde el gobierno de la provincia de Santa Fe en agosto del año pasado había presentado problemas sobre las encuestas del programa de mapeo, herramienta fundamental para el programa: los cuestionarios eran muy alejados de los encuestados. Entre preguntas que no se entendían y consignas que no permitían una profundización del estudio sobre la realidad que viven las y los encuestados, las encuestas previstas por el gobierno no permitían reflejar lo que se vivía en los barrios al punto de ser difíciles de contestar.

La solución encontrada fue por doble partida y desde abajo: los jóvenes Constructores reescribieron las preguntas, redactadas en lenguaje coloquial, y le sumaron al cuestionario una invitación al Museo de la Memoria, donde los censados podrán visitar el espacio con un recorrido especializado y pensado específicamente para ese grupo censado, guiado por los Constructores. Pares capacitando a pares. Así lo definen desde la organización.

Militantes de la APDH Regional Rosario posan junto a los Constructores Territoriales de Derechos Humanos y los presidentes nacionales de la Asamblea
Nuevas generaciones con memoria

“A la hora de construir programas, proyectos, donde los jóvenes sean protagonistas, no tenemos ningún inconveniente de confluir diferentes identidades políticas partidarias en pos de un determinado objetivo” dice Cavacini, explicando la conformación de Constructores Territoriales.

Constructores Territoriales en Derechos Humanos es una iniciativa que inició a principios del 2015, integrada por jóvenes mayores de 18 años que hayan pasado por el programa Jóvenes y Memoria, que a su vez está dirigido a personas de entre 13 y 18 años, cuyo objetivo es promover en los jóvenes el sentido y la valoración crítica del pasado y del presente como parte de la construcción de su identidad y de la profundización de la democracia. Constructores se lleva adelante de forma colaborativa con el programa Santa Fe Más, el cual habilita y capacita a sus participantes para poder desarrollarse social y laboralmente, y tiene un esquema de formación bianual para sus participantes.

Así mismo, los referentes territoriales de los grupos de pertenencia de los jóvenes conformaron un grupo de estudios con el objetivo de profundizar lecturas, intercambios y debates en torno a la temática “Juventudes y derechos humanos”. Desde esta instancia, se acompaña el trayecto de capacitación de los jóvenes participantes y se articula con diferentes equipos de investigación de las universidades nacionales y con otros colectivos que trabajen temáticas afines para brindar de herramientas teóricas a los jóvenes que después recorrerán el territorio para así estudiar, relevar y accionar sobre sus lugares de acción.

Los Constructores Territoriales son amadrinados, como ellos dicen, por la APDH de Rosario, la cual participa de las actividades de capacitación y formación de los facilitadores. La histórica organización de defensa de los derechos humanos respalda territorial e institucionalmente a los jóvenes integrantes de Constructores. Los mismos militantes del programa juvenil dan cuenta de que la identificación con la organización les ha dado más confianza. “Nos ven con el barbijo de APDH y nos atienden hasta con respeto, cuando, si llegamos a entrar sin el logo a un dispensario o a una comisaría, capaz que no nos dan bola” confiaron los jóvenes.

Conocimiento de Causa

“La vivencia de cada uno de los pibes en el barrio es muy similar y a la vez distinta. Comenzó mucho con nuestra participación en el museo” dice Ezequiel en el programa Vox Populi, al aire por Radio Rebelde 99.3 FM. Ezequiel es integrante de la organización desde el 2016, comenzando su participación desde el marco del programa Nueva Oportunidad “que nos ayuda con una beca con la que, aunque sea, nos servía con el transporte, para la ida y vuelta” desde el barrio Las Flores, donde vive con su familia, hasta el Museo de la Memoria.

El joven cuenta que su labor comenzó en el desarrollo de diferentes módulos sobre derechos humanos, género, diversidad, violencias y que desde el 2017 habían iniciado con capacitaciones las cuales les dieron las herramientas con las cuales abrieron debates y discusiones que más tarde derivarían en una pregunta: “nos preguntamos qué podíamos hacer. Yo voy a mi casa, voy  al parada para ir al Museo y me pasa que la policía me para simplemente por estar esperando el colectivo y no te trata bien”.

En el Museo de la Memoria, durante las recorridas especiales que eran conformadas para los grupos de jóvenes que dieron los primeros pasos de Constructores Territoriales, se dio lugar a intercambios de problemáticas interpersonales que hacían tanto a las relaciones entre sus mismos pares como con las fuerzas del orden. “Eran muchas las problemáticas que surgieron, y nos quedamos con esta porque fue la que más aparecía”. 

“No teníamos un registro de estos casos, porque esto en el barrio está muy naturalizado, anestesiado” dice Milagros, joven militante del barrio Las Flores. “Nacimos y nos criamos en un barrio marginado y hecho a un lado por la misma sociedad que nos divide. Y al no tener conocimiento de nuestros derechos, que muchas veces digo que los que reconocen sus derechos son privilegiados” reflexiona la Constructora. “Yo soy una privilegiada por conocer mis derechos por asistir al Museo”.

Milagros dice que los jóvenes en los barrios populares “Sufrimos todo tipo de violencias institucionales porque estamos anestesiados y no saben cómo actuar frente a esas situaciones si no tenemos conocimiento” de sus derechos ciudadanos. “Los pibes nos preguntamos siempre el por qué” de que se den estas instancias de abuso de los actores estatales: la violencia no se limita a los oficiales de policía, sino también a efectores públicos.

“Quizá antes, la reacción que teníamos naturalizada era la de dejarla pasar” cuenta Ezequiel, quien fue víctima de hostigamiento policial cuando era estudiante secundario. “Hoy en día sabemos que eso no es normal, que no tiene que pasar y reconocemos otros tipos de violencias por parte del Estado, entonces tratamos de hacer o siempre tratamos de hablar y llevar el problema a una solución desde las palabras. Antes no podíamos, nos quedábamos callados”.

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