Ciudad

Ahora, vuelta a producir

Premio al esfuerzo: Prunelle es de los trabajadores

Con orgullo y emoción los ex empleados de la firma que conformaron una cooperativa lograron un acuerdo judicial a través del cual compraron con sus créditos laborales las maquinarias y la marca


Después de mucho esfuerzo, dedicación, angustias y sacrificios los socios de la cooperativa que formaron los ex trabajadores de Prunelle lograron un acuerdo judicial dentro de la quiebra de la empresa. Los 20 trabajadores son socios tras la formación de una cooperativa. Con esta decisión judicial, una de las últimas que tomó el juez Eduardo Oroño a un paso de jubilarse, las maquinarias y la marca de la firma pasó a manos de los obreros. Emoción y expectativa fueron las sensaciones que se percibieron en el primer piso de los Tribunales provinciales. Frente al Juzgado Civil y Comercial de la 10ª Nominación esperaron los socios el llamado para firmar la conformidad. Ahora el reto es producir y abrir cada vez más el mercado: saben que la situación general es un punto en contra pero conocen sus fuerzas y el apoyo de todos aquellos que los acompañaron para llegar a este momento.

Una mueca, una sonrisa, una mirada cómplice con los compañeros se reflejó en cada uno de los socios de la Cooperativa de Trabajo Productos de Cosmética Limitada, que a partir de este jueves es dueña de la marca Prunelle. La abogada Marcela Macellari, quien acompañó el proceso de esta cooperativa y la recuperación de los puestos de trabajo a partir del esfuerzo de muchos de sus laburantes, contó que esta decisión es un cierre de la etapa judicial.
Los ex trabajadores compraron con sus créditos laborales las maquinarias y la marca Prunelle, acuerdo que quedó plasmado en una resolución judicial que firmó el juez Oroño. Entre las máquinas había una que la empresa compró en 2013 pero no llegó a entregarse.

En 2014 la firma dejó solo a sus trabajadores que pidieron la quiebra ese mismo año. Pero se había saldado gran parte de esa máquina al fabricante en Buenos Aires y estaba prendada por varios acreedores aunque no se sabía dónde estaba. Finalmente, luego de una investigación para ubicarla lograron su recuperación. Es una noticia muy importante porque permitirá aumentar la producción. En unos 60 días estará en manos de los trabajadores que podrán producir 7 veces más de lo que venían haciendo.

También lograron que el titular del inmueble, que era uno de los dueños de la empresa que quebró, le firmara un contrato de alquiler por tres años a un precio razonable que la cooperativa pueda pagar, contó Sergio, el actual secretario de la cooperativa.

Reactivación

A partir de enero la cooperativa logró todos los permisos para producir. Susana, la directora técnica, contó mientras esperaban el derrotero que implicó la obtención de todas las habilitaciones necesarias para la realización de los productos cosméticos. Si bien la recesión es una situación que preocupa a los socios, Macellari explicó que si bien hay una crisis general esta empresa recuperada siempre tuvo el apoyo de Nación y la Provincia: “Ellos ya tienen una estructura y ahora incorporan todos estos activos a la cooperativa, por lo que pueden ser sujetos de préstamos u otras instancias”, explicó. Al no resolver esta situación la cooperativa no era dueña de nada. Ahora cuentan con la marca y los activos. Ello les permite acceder a líneas de subsidios o prestamos más baratos para cooperativas y esto (por los activos que incorporan a la cooperativa) les da un apoyo, dijo.

Para Macellari, salir en tres años de una quiebra es casi un tiempo récord en relación al tiempo que habitualmente lleva este tipo de trámites.

La espera y los agradecimientos

Mientras esperaban, Ramón, actual síndico, valoró el trabajo de la abogada que los acompañó todo este tiempo y del Juzgado donde se tramitó la quiebra. Macellari explicó que se alinearon varias cosas para lograr este resultado. “No sólo mi trabajo, éste es un grupo muy fuerte, resistieron muchas situaciones difíciles y siempre con las puertas abiertas”. A lo que agregó la actuación del juez Oroño que “interpreta muy bien lo que dice el Código Civil y Comercial de la Nación sobre el rol que tienen de justicia social. Tal es así, que en la sentencia que desencadenó en todo esto aplica el artículo 1710 (del Código Civil y Comercial de la nación) que dice que toda persona tiene el deber de ser justo y aplicar medidas razonables mirando el entorno. En ese artículo basó su fallo y creo que es una mirada muy integral de un juez, lo que no es común”, refirió.

Cuando todos los ex empleados que forman la cooperativa firmaron el documento, esperaron afuera a su abogada y finalmente y a modo de agradecimiento pidieron una foto con el juez y llevaron algunos presentes para los empleados del Juzgado. Cuando el magistrado salió, se ocupó de darles la mano a los trabajadores, y tras la inmortalización del momento cerraron con un aplauso. Este es el fin de la etapa judicial que abre un nuevo universo para estos trabajadores; ellos tienen claro que el camino no es fácil pero están orgullosos de lo que hicieron hasta acá y preparados para activar definitivamente la planta de Soldini y producir.

El saludo del juez Eduardo Oroño con los trabajadores

Si te gustó esta nota, compartila

Comentarios