Política

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Precisiones sobre lo que es un narcoestado

Luego de que la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, expresó que Holanda es un narcoestado, la reconocida periodista mexicana Cecilia González brindó precisiones para tener en cuenta


Por Cecilia González

En un narcoestado hay un vínculo directo entre políticos y/o fuerzas de Seguridad con el narcotráfico. En Colombia, por citar sólo un par de casos, la campaña presidencial de Samper fue financiada por el Cártel de Cali y el tema narco se incluyó en los acuerdos de paz con las Farc. En Perú se demostró la relación del gobierno de Fujimori con el narco. En México hay gobernadores, alcaldes, militares y policías procesados por complicidad con el narco. Hay territorios controlados por completo por los cárteles y la guerra narco ha dejado cientos de miles de víctimas. Esos son narcoestados.

Existe el mito de que Holanda es el paraíso para el consumo de marihuana. No lo es. Sí es cierto que fue uno de los primeros países en tener políticas de tolerancia pero son contradictorias: la venta y el consumo en coffe shops está permitido, pero la producción de la planta está prohibida. O sea que la marihuana que entra por la “puerta trasera” de los negocios es ilegal.

Las declaraciones de Bullrich están basadas en un informe de la Policía de Holanda que, efectivamente, advirtió que el país “cumple muchas características de un narcoestado”, lo que el gobierno rechazó. Allá se interpretó como un lobby para obtener más presupuesto.

La permisividad en el consumo de marihuana no es central en el informe de la Policía holandesa, el cual alerta sobre el aumento de la inseguridad, mayor presencia del crimen organizado y el lavado de dinero. Todos esos problemas son, en realidad, provocados por la ilegalidad de determinadas drogas, y no sólo en Holanda sino en el resto del mundo.

Es la cocaína idiota

Bullrich confunde peras con manzanas, ya que dice que el supuesto incremento en problemas “de salud, choques, violencia y muerte” de Holanda se debe a la tolerancia al consumo de marihuana, pero el informe policial de ese país se refiere más bien a la violencia provocada, sobre todo, por el tráfico ilegal de cocaína y drogas de diseño.

La ministra tiene razón cuando advierte que al despenalizar determinadas drogas ilegales se reduce la percepción de riesgo, por eso son muy importantes las campañas de prevención que deben acompañar toda propuesta de regulación, legalización o despenalización.

En esta nota de la BBC, un especialista coincide en que Holanda es un narcoestado porque “es un país donde se produce y/o comercian a gran escala drogas prohibidas”. Con esos parámetros, entonces Estados Unidos, el mayor país consumidor de drogas ilegales, es el narcoestado más grande del mundo. http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-43163661

Contrario a lo que dice el informe policial, el gobierno holandés reportó que en los últimos nueve años la criminalidad se redujo en un 25%, lo que explica que haya cerrado 19 de 60 prisiones. http://www.bbc.com/mundo/noticias-37950889

Lo que sí es cierto es que Holanda encabeza (junto con Bélgica) la producción de drogas sintéticas en Europa. En 2015, por ejemplo, en ese país desmantelaron 59 laboratorios de éxtasis. Los decomisos de drogas ilegales, desmantelamientos de laboratorios y captura de narcos siempre son un indicador del peso del negocio, nunca significan su extinción. Los decomisos récord que hay en Argentina sólo demuestran el auge del narco, pero para combatir de manera efectiva el tráfico hacen falta aplicar políticas diferentes.

Militarización y fracaso

La ministra Bullrich admira la guerra narco impulsada por Estados Unidos desde los años 70 y que se basa en militarización del combate al narco (en países productores), criminalización de los consumidores y prohibición de sustancias, pero desde entonces el narcotráfico, en lugar de desaparecer, se fortaleció. El fracaso de la guerra contra el narcotráfico a nivel mundial es evidente, por eso desde hace años, en los foros internacionales se discuten nuevas políticas de drogas con enfoque en derechos humanos, sin criminalización. Los gobiernos deben entender que para obtener resultados diferentes, hay que diseñar estrategias diferentes, como lo ha demostrado el caso de Portugal (https://www.vice.com/…/portugal-despenalizacion-total-de-la…) y, esperemos, pase en Uruguay.

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