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De Rosario al mundo

Postiglione: “El asadito ya no me pertenece”

El realizador rosarino recién arribado de Tel Aviv, donde se filmó una remake de su película también protagonizada por el actor Tito Gómez, repasa los días de rodaje. El film original, estrenado en 2000, se convirtió en un emblema del cine local


“Llegar a Israel, de por sí, me causaba por un lado mucha curiosidad por el hecho mismo de estar en la puerta de lo que llamamos Medio Oriente y, por otro lado, la contradicción de ingresar a un país ocupado”, dice Gustavo Postiglione recién arribado a Rosario de su viaje a Tel Aviv, adonde viajó para, de alguna manera, ser parte de la filmación de una remake de El Asadito junto a Tito Gómez, el protagonista de aquella recordada proeza estética local y también de su nueva versión, película con la que el director rosarino se dio a conocer a nivel nacional e internacional en el año 2000.

“Mi viaje a Israel tuvo dos motivos: por un lado el rodaje de la remake pero también la presentación de algunos de mis films, por lo tanto parte de mi tiempo lo dediqué a las proyecciones. La presentación de Brisas heladas se realizó a sala llena en la Cinemateca de Tel Aviv, El Asadito se proyectó en la Embajada argentina con un buen debate posterior y Fontanarrosa, lo que se dice un ídolo (película episódica de la que dirige un capítulo) inauguró las actividades culturales del Instituto Cervantes”, rememoró el reconocido cineasta local.

 

Pensar una remake

“En realidad, siempre me pareció una rareza que se haga una remake de El Asadito, porque de por sí ya es raro que se haga una remake de una película argentina. Incluso hasta podría haber sido más lógico que se filme en España o en Italia, pero no en una ciudad como Tel Aviv. La propuesta llegó de manos de Víctor Braun, el director de la película, un rosarino que vive hace muchos años en Israel; en realidad, quería hacer una coproducción, fue algo que me prepuso en uno de sus tantos viajes a la Argentina, pero eso nunca se concretó. Finalmente, el año pasado, me preguntó si no le daba la autorización para hacer una nueva versión de El Asadito y le dije que sí, y esta es su versión”, rememoró Postiglione.

“De entrada, después de que pasaron 20 años, pensé que sería bueno que la nueva versión no se parezca en nada a la original; además siempre está bueno encontrar otras cosas. Y, por otra parte, Israel es un país que está en guerra casi todo el tiempo y es imposible no tomar una posición política frente a eso. A diferencia del original, esta remake lo encuentra al protagonista en una posición económica muy distinta, en una casa de un barrio residencial que evidentemente marca una diferencia sustancial con mi película, ya que los personajes en la Argentina de fines de los 90 se encontraban en los bordes de una realidad que los estaba expulsando o ya los había expulsado. Otra diferencia es la presencia de personajes femeninos. Por eso creo que esta es más una versión libre de El Asadito que una adaptación. Y me parece bien que sea así”, completó el director.

 

En rodaje

“En relación con la película, había mucha expectativa puesta por parte de los técnicos y los actores y un gran entusiasmo de Víctor Braun, el director. Cifrado mucho de esto en la llegada de Tito (Gómez) como protagonista de esta versión de El Asadito, donde también reclutaron a otro actor rosarino que está instalado allá hace muchos años, me refiero a César Olmer, que es amigo de Tito, e incluso juntos hicieron una versión de Cámara Lenta, la obra teatral de Tato Pavlovsky, a fines de los años 80”, repasó el también director de El Cumple y La Peli, para muchos, junto con El Asadito, una trilogía fílmica.

“En términos del rodaje –continuó el director–, traté de mantenerme al margen de lo que fue la producción de la película por varios motivos, uno de ellos, que yo ya la filmé hace más de veinte años y no creo que tenga sentido volver sobre algo que en mí ya es historia. Por otra parte, la película se desarrolla en una realidad lejana a mí en todo sentido, tanto geográficamente como en términos políticos. Entonces preferí ser un observador o un visitante en los momentos que presencié la filmación. Y puedo decir que verlo a Tito hacer de las suyas en un rodaje tan lejano me dio mucho placer, porque tiene la capacidad de generar una empatía en el resto de sus compañeros que le permite desplegar su talento y su experiencia actoral, algo que a lo largo de los años lo ha transformado en uno de los grandes actores que tenemos en nuestra ciudad y al que respetan en todos lados”.

 

Lejos en el tiempo

“Creo que El Asadito es de esas películas que te abandonan y toman vida propia sin que puedas hacer nada para que eso suceda o deje de suceder. Alguien una vez me dijo que se podía hacer una versión en Helsinki con personajes en medio de una tremenda helada invernal o también en un país caribeño metidos en la trama de un culebrón. No sé si será para tanto, pero fui testigo en Tel Aviv de que algo de esto puede ser cierto, más allá de las fronteras o pese a la fronteras”, analizó el director.

Respecto de algunos temas siempre polémicos por los que transita el film original, el director, frente a una remota posibilidad de volver a rodar la película, se replanteó: “Quizás hay temas que deberían tratarse de otro modo; la filmamos en el 97, la estrenamos en el 2000 y casi que se vuelve un presagio de lo que pasó en el país en 2001. Quizás si la filmara yo, ahora, también podría estar preanunciando cosas que pueden pasar tal como vamos con este gobierno. Y viéndola a la distancia, porque en su momento la tuve un año guardada y no me animaba a mostrarla, pienso que conectó el momento histórico con algo de lo formal del llamado Nuevo Cine Argentino. La película la estudian en las universidades como una referencia de esa época, como un cine que tomaba una impronta política como había pasado, de otro modo, en los 60. Y por ejemplo: según la planilla de Argentores, en 2017, El Asadito se pasó unas cien veces por televisión, y se sigue pasando, por eso digo que ya no me pertenece, que es de la gente”.

En relación con los nuevos paradigmas de lucha de los colectivos femeninos, Postiglione completó: “Aquello era una ficción pero con un modo narrativo muy realista; en la película se habla de las mujeres y de la mujer de Tito que nunca aparece. Pero no hay mujeres, es un momento de hombres; y si en aquel momento me trataron de misógino por la película, hoy me quemarían en una plaza pública (risas). Siempre pensé que El Asadito es una película sobre ese mundo masculino, pero está lejos de ser una película machista. Es más: siempre dije que yo no quiero ser como esos tipos, pero esos tipos existen. Además, es una película, y que un director muestre una realidad no quiere decir que esté de acuerdo con ella; que haga una película sobre un asesino serial no implica que yo salga a matar gente. Sí tiene un hiperrealismo, algo casi documental, y esas charlas, más allá de lo positivo de la visibilización de los derechos de las mujeres, muchos hombres las siguen teniendo igual, aunque seguramente de manera más soterrada, pero si negáramos eso seríamos hipócritas. Creo que sí hay cierta corrección política sobre algunos temas y es muy bueno que se diga todo y que todo se pueda hablar y discutir, pero lamentablemente la sociedad en la que vivimos sigue siendo muy machista. Creo que si hiciera El Asadito nuevamente, incorporaría todos estos temas para ver cómo pensarían estos hombres en esa terraza de lo que pasa hoy con las mujeres y sus derechos”.

 

La original

Con el paso del tiempo, El Asadito, que se filmó en blanco y negro en una terraza de Rosario en 1997 y se estrenó en 2000, se convirtió en un emblema del cine rosarino, al punto que unos años después también tuvo su versión teatral dirigida por el mismo Postiglione. Rodada en 24 horas, la película registra un asado entre amigos que acontece el 30 de diciembre de 1999 en la terraza de la casa de Tito (Tito Gómez). El encuentro se extiende hasta las primeras horas del último día del año y en la charla, en apariencia amable y relajada, aparecen los temas complejos: fútbol, política y mujeres, además de algunas historias poco conocidas de los personajes. La versión original, aplaudida por la crítica al momento de su estreno en los albores del nuevo siglo, estuvo protagonizada por Tito Gómez, el entrerriano Gerardo Dayub, Héctor “Nene” Molina, Raúl Calandra, Carlos Resta, David Edery, Daniel Briguet y Pablo Fossa.

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