Edición Impresa, Sociedad

Por una Navidad equitativa

Una iniciativa de Cáritas permitió recibir donaciones a la salida de los supermercados de la ciudad. En apenas ocho horas reunió diez toneladas de alimentos, que serán distribuidos a familias carenciadas.

En la sede central de Cáritas se realizó la clasificación de los alimentos.
En la sede central de Cáritas se realizó la clasificación de los alimentos.

Por sexto año consecutivo el domingo 20 se realizó en la ciudad la Campaña Solidaria de Alimentos, que tradicionalmente organizan Cáritas Rosario y el Movimiento Evangelio de Caná (MEC). Con un alto grado de convocatoria, se reunieron en ocho horas diez toneladas de alimentos no perecederos que serán distribuidos a diversas familias carenciadas de Rosario.

Bajo el lema “Por una Navidad llena de Amor y Esperanza”, los organizadores contaron con el apoyo de 20 supermercados en los que se llevó a cabo la campaña, diez de ellos sucursales de la cadena local La Gallega. Prestaron también su colaboración la cadena Dar, Jumbo, Coto y Carrefour.

La metodología de recolección es singular. A diferencia de  otras campañas organizadas por Cáritas, en esta oportunidad no hay que acercarse a alguna de sus sedes sino que Cáritas se acerca al donante. Durante el horario de la campaña dos voluntarios permanecían en la puerta de cada sucursal repartiendo panfletos que invitaban a la gente a comprar un alimento no perecedero. 

 Ciento cincuenta voluntarios

 Lorena Paleari, una de las coordinadoras de la campaña, detalló al respecto: “Cerca de 150 voluntarios participaron, yendo a la puerta de los supermercados que nos habían dado el permiso. Mucha gente participa porque implica simplemente comprar un producto más, y lo cierto es que el rosarino es solidario por naturaleza. Son muy pocos los que dicen que no a esta campaña”.

Los turnos de los voluntarios tuvieron una duración promedio de dos horas cada uno, lo que se traduciría en que con 120 minutos de un día cada uno de los participantes, en su mayoría del MEC, reunió un carrito lleno de comida que ayudará a que cientos de familias rosarinas tengan una cena navideña y de año nuevo dignas.

Los alimentos fueron recogidos por los mismos voluntarios que recorrieron los supermercados varias veces al día. Los autos llegaban llenos a la sede de Cáritas, y quienes los recibían trabajaban sin descanso para clasificar los distintos productos. Los más populares fueron la leche, los fideos, la polenta y el arroz, pero no faltaron aquellos ingredientes que distinguen la cena de Nochebuena de las del resto del año: los panes dulces, budines, turrones y garrapiñadas.

Boys scouts, presentes

 Pero en la sede central de Cáritas los voluntarios no eran únicamente del MEC, sino que los boys scouts también se hicieron presentes. Aunque no quisieron participar de esa nota para no “opacar” el protagonismo de los organizadores, lo cierto es que su aporte fue un grano de arena sin el cual los chicos del MEC hubiesen tenido que pasar la noche en el centro ubicado en Balcarce y San Luis. 

Consultados sobre el motivo de su participación, uno de los chicos presentes, de 18 años, que pidió permanecer en el anonimato, compartió una razón muy personal: “Yo lo que busco al estar acá es prepararme mejor para recibir a Jesús, que va a nacer este viernes 25”.

Los alimentos fueron distribuidos a través de las Cáritas parroquiales, que son las “sucursales” de esta institución de la Iglesia Católica dedicada exclusivamente a realizar obras con fines solidarios. Cada una de las parroquias, conociendo la situación de las familias de su barrio, puede determinar la cantidad de alimentos necesitados por las mismas.

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