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Dos sueños, el mismo objetivo

El equipo de Sabella llega de punto pero puede consagrarse como en el 68. El de Guardiola busca el único título que le falta a su vitrina y el sexto de la temporada 2008/09.

Las dos figuras argentinas tras el mismo objetivo. La copa del Mundial de Clubes | Fotomontaje: elciudadanoweb.com
Las dos figuras argentinas tras el mismo objetivo. La copa del Mundial de Clubes | Fotomontaje: elciudadanoweb.com

Estudiantes y Barcelona jugarán hoy la final del Mundial de Clubes de Abu Dhabi, en un encuentro que, para quien lo gane, significará sumar toda la gloria y provocar una verdadera hazaña, por diferentes motivos. El encuentro comenzará a las 13 en el estadio Bin Zayed Sports City y el árbitro será el mexicano Benito Archundia.

Ni para Estudiantes ni para Barcelona será una final más, porque los fantasmas de la gloria y el sabor a hazaña para ambos, en caso de ganar, ronda por el aire de Abu Dhabi.

Para los argentinos una victoria tendrá gusto hazaña por la categoría del rival que, este año, levantó todas las copas que jugó.
Y, en caso de vencer, le agregará más tinta a los libros de la mística de Estudiantes que llegó a este Mundial de Clubes, según la visión de todo el mundo, sólo para ser testigo en la final del triunfo del Barcelona.

El planteo que por los nombres propone Sabella no parece muy ambicioso, más allá de que se trabajó mucho en la presión en el campo contrario. Juan Manuel Salgueiro volvió a trabajar en forma diferenciada y su ausencia provocará que Sabella imponga un esquema con una línea de cuatro, cinco volantes y un punta. El entrenador probó con Clemente Rodríguez de volante por derecha y ayer lo bajó a la posición de lateral, mientras que Cristian Cellay ingresará por Maximiliano Núñez.

En las últimas horas se planteó qué debería hacer Estudiantes para ganarle a Barcelona, siendo la primera respuesta y la lógica: jugar mejor. Lo curioso es que ante el planteo de lo que debe hacer el equipo argentino, la respuesta de cómo puede contrarrestarlo el Barcelona es lapidario.

Por ejemplo, si Estudiantes sale a esperar y le regala espacio y pelota a los dirigidos por Pep Guardiola dependerá de la suerte, porque Barcelona tiene paciencia, no cambia su libreto y tarde o temprano marcará un gol.

Si se le sale a jugar de igual a igual, los futbolistas del conjunto catalán también pueden marcar diferencias. Y si lo sale a atacar sin miramientos, el contragolpe, con Lionel Messi y compañía puede ser letal.

Mucha de la suerte de Estudiantes dependerá de su máxima figura, Juan Sebastián Verón, quien deberá ganarle mentalmente la pelea a Xavi, quien maneja los tiempos del partido.

Si la Brujita puede imponerse y marcar los ritmos de su equipo no es imposible soñar con una victoria de Estudiantes. Barcelona tiene todo mucho más claro porque su librito y su filosofía no la cambia ni en finales ni en clásicos: la idea de jugar bien para ganar lo llevó a ser campeón de todo.

La ausencia de Andrés Iniesta, desgarrado en el muslo izquierdo, será complicada de reemplazar para Guardiola, pero un equipo que tiene a Messi, Xavi, Pedro, Henry, Touré, entre otros, tiene la historia más sencilla.

Más allá de la superioridad que tiene el Barcelona sobre el resto, los partidos y las finales hay que jugarlas y después ganarlas para festejar.

En el aire de Abu Dhabi, en las playas de Dubai, el aroma a la gloria, los fantasmas del equipo de Osvaldo Zubeldía están presentes en la gente que hoy buscará darle de la tribuna ese plus extra para que el equipo de Sabella pueda ser campeón del mundo, como pasó en 1968.

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