Espectáculos

Sorpresivo

Por el alquiler, cerró instituto musical

Lo encargados no soportaron el aumento de un 160 por ciento en la renta


Hace ocho años Brenda Mispiasegui y Marcelo Vizzarri abrieron el Instituto de Música Pichincha. El espacio al que asistían más de 70 alumnos cerró sus puertas esta semana después de que el precio del alquiler trepara un 160 por ciento.

Vizzarri es profesor de piano y tecladista de Cielo Razzo. Vivía en el barrio y quería dar clases a los jóvenes de la zona. Con su pareja alquilaron una casa en Salta al 3200 y la acondicionaron como una escuela en la que 10 docentes enseñaban canto, bajo, batería, violín, teclado y percusión. Al tiempo, la dueña les ofreció alquilar un galpón en Vera Mujica al 200 donde montaron el Teatro Pichincha. Por ese escenario pasaron reconocidos artistas locales y nacionales, como por ejemplo, Pipi Piazzolla, que presentó su disco el año pasado.

En abril, diez días antes de que venciera el contrato de alquiler, la inmobiliaria les avisó que la dueña no quería renovar el contrato del teatro. También les dijo que para seguir alquilando el local donde funcionaba el instituto debían pagar un 160 por ciento más. El aumento los tomó por sorpresa y la pareja decidió vender los instrumentos y los muebles, y cerrar el local.

“No podíamos trasladar el aumento del precio del alquiler a las cuotas de los alumnos. El 2017 fue un año duro y no podemos costear el lugar. Fuimos a Defensoría del Pueblo y nos dijeron que los contratos son independientes. Nos sentimos desamparados y tristes porque perdimos los sueños y los esfuerzos que hicimos”, explicó Mispiasegui a El Ciudadano.

Según contó, el alquiler del espacio pasó de 11 mil pesos mensuales a 28 mil. El incremento se suma al aumento de los servicios y el pago del impuesto municipal de Derecho de Registro e Inspección (Drei), además de los derechos publicitarios, desinfección, seguros, y emergencia médicas.

“Además el año lectivo ya había empezado y habíamos repartido 40 mil volantes para difundir las clases. Salimos a buscar otro lugar donde continuar y no encontramos nada por la zona. Estamos viendo cómo reorganizarnos”, señaló. Mispiasegui administraba el lugar junto con Vizzarri que además daba clases de piano. El cierre del instituto representa la pérdida de una fuente de trabajo para ellos y para los 10 docentes. También la falta de oportunidad para los casi 100 alumnos de Pichincha que iban a formarse y vincularse a la cultura.

Desamparados

La pareja denunció que la dueña de los locales les reclamó el monto de alquileres atrasados que ellos habían acordado no pagar hasta que no solucionaran los problemas de humedad que tenían los inmuebles. “El teatro tenía una gran gotera que la dueña se negó a reparar. Tuvimos que dar funciones con un balde para contener la pérdida. También cerramos aulas porque la humedad arruinaba los instrumentos”, contó Mispiasegui.

“En noviembre del año pasado, acordamos dejar de pagar el alquiler hasta que no solucionaran los problemas. Ahora, la dueña y la inmobiliaria nos lo reclaman. No cumplieron el compromiso que habíamos tomado y nos resulta injusto”, agregó.

Mispiasegui dijo que ya vendieron casi todos los instrumentos y elementos que había en el instituto y que por el momento no piensan reabrirlo.

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