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Policías presos piden seguridad

Están alojados en un pabellón lindante con detenidos por delitos comunes y son blanco de amenazas. Reclaman limpieza, camas, frazadas y comida. La jueza hizo lugar al reclamo y pidió un cuarto intermedio hasta el 23 de junio.


Los internos del pabellón policial de la cárcel de Piñero presentaron un habeas corpus ante la Justicia provincial. En el documento denuncian las condiciones de detención en la que se encuentran: falta de higiene, mala alimentación, deficiente atención en salud, pero sobre todo la debilidad en la seguridad y las amenazas que reciben de los presos “comunes”, ante la cercanía de los pabellones. La jueza Patricia Bilotta dispuso un cuarto intermedio hasta el 23 de junio y resolvió, con carácter de urgente, que se arbitren los medios necesarios para brindar asistencia médica, alimentación, provisión de camas y frazadas. A su vez dispuso que se refuercen las condiciones de seguridad y se priorice la integridad física de internos y familiares. Finalmente ordenó que se dé intervención a la Unidad de Violencia Institucional para que tome una denuncia que radicó uno de los internos por presuntas amenazas que recibió de un celador a raíz de la presentación.

Durante la mañana de este lunes, los internos del pabellón 12° de la Unidad Penitenciaria N° 11 de Piñero presentaron, a través de sus abogados, un habeas corpus por las condiciones de detención. Entre los internos se encuentran ex funcionarios policiales que fueron penados y otros que están sometidos a proceso. Entre ellos, Maximiliano Irusta, condenado a 15 años de prisión por el crimen de su ex cuñado Sebastián Tedesco, en junio de 2011. También Maximiliano Maldonado y Carlos Morgan, que prestaban servicios en la subcomisaría 26º de Villa Gobernador Gálvez y se encuentran acusados de participar en una asociación ilícita dedicada a cometer atracos. También los ex uniformados Daniel Farini y Víctor D’Angelo, condenados a 16 y 12 años de prisión respectivamente por delitos cometidos en el ejercicio de su función, o Darío Vallejos, un ex policía condenado a 5 años de prisión por el ataque a balazos en un McDonald’s de Pellegrini y Corrientes en abril de 2015.  De todos modos, el problema afecta una treitena de internos que se encuentran en el pabellón.

Irusta fue el delegado del sector y explicó, durante la audiencia, muchas de las falencias que enfrentan a diario. Problemas en las raciones alimenticias, falta de camas y frazadas, especialmente en esta época del año, falta de asistencia médica, dificultades en la higiene del lugar, falta de desinfección –por lo que conviven con roedores– y ausencia de mantenimiento edilicio, lo que se traduce en falta de vidrios, de conexiones eléctricas, entre otras cuestiones.

Aunque el acento fue puesto en la cuestión de seguridad, se explicó durante la audiencia que previamente el pabellón policial se encontraba pegado al sector donde estaban alojadas personas que cometieron delitos contra la integridad sexual. En ese caso la convivencia era buena, pero el pabellón fue traslado a otro sector lindante con otro donde se encuentran los llamados “presos comunes” donde las amenazas son una constante y existe un solo celador. Los internos del pabellón policial temen que en algún momento la falta de seguridad derive en un ataque hacia ellos. Finalmente el delegado explicó que sufrió la amenaza de un celador que le sugirió que se dejara de “joder” con el habeas corpus, le recordó sobre un interno que se ahorcó recientemente y le aseguro que no le recibirían más quejas.

Ante ello la jueza Bilotta dispuso un cuarto intermedio hasta el 23 de junio y resolvió algunas medidas en forma urgente, entre ellas la provisión de camas y frazadas, garantizar la asistencia médica y la medicación que requieran según sus dolencias. Dispuso además se provea una alimentación acorde, higiene y desinfección y, se refuercen al máximo las medidas de seguridad entre ambos pabellones aumentando el número de celadores. E hizo extensivas las medidas de seguridad para los familiares de los internos los días de visita.

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