Policiales

Violencia institucional

Policía mató por la espalda: 3 años de prisión condicional

Horas antes del asesinato uniformados, en busca de la víctima, se llevaron preso a su amigo, cuyo caso llegó a la Corte Internacional de Derechos Humanos.


Dos amigos llamados Brian fueron víctimas de dos policías retirados, los cuales son tocayos en su primer nombre: Hugo. Los adolescentes fueron baleados por la espalda con un año de diferencia en el barrio San Francisquito. Brian F. recibió cinco tiros en 2015 de parte de Hugo F., pero pudo sobrevivir. El caso del hostigamiento policial sobre este último llegó incluso hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Dos años atrás la vida de ambos adolescentes quedó marcada. El 28 de abril de 2016 los uniformados de la comisaría 18ª metieron en un patrullero a Brian F. y le preguntaron si era Brian Maciel. Dijo que no era él y lo llevaron a la seccional. Lo tuvieron 13 horas antes de dar aviso a la Fiscalía. Ocho horas más tarde, su amigo Brian Maciel fue asesinado de un tiro por la espalda por otro policía retirado, también llamado Hugo, pero de apellido Quinteros. El atacante fue imputado por homicidio simple y quedó en prisión domiciliaria hasta ayer, cuando fue penado en juicio abreviado con 3 años de prisión condicional, no ya por la figura que prevé de 8 a 25 años de cárcel, sino por un tipo penal mucho más benévolo: homicidio culposo, usada habitualmente en siniestros viales.

 

Crimen de Brian

Brian Ezequiel Maciel tenía 18 años. Fue asesinado el viernes 29 de abril de 2016 a las 5.30 cuando iba en bicicleta por Garay al 3400. El policía retirado Hugo Quinteros dijo que caminaba en dirección a la parada de colectivos de Garay y San Nicolás cuando Maciel intentó robarle. Agregó que se identificó, que recibió como contestación un disparo y que tiró al bulto. El plomo ingresó por el omóplato derecho de Maciel, quien murió allí. Los investigadores incautaron sólo el arma del uniformado: una pistola .380. El caso quedó a cargo del fiscal Ademar Bianchini. Un mes más tarde, el policía jubilado fue imputado por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego y el juez Héctor Núñez Cartelle dictaminó 30 días de domiciliaria.
Casi dos años después, Quinteros firmó ayer un acuerdo abreviado a tres años de prisión por homicidio culposo, seis años de inhabilitación para usar armas de fuego y cuatro años en los cuales deberá acatar reglas de conducta. Tampoco se puede acercar a la familia de la víctima. En el acta de la audiencia de ayer, que fue presidida por la jueza María Trinidad Chiabrera, se dejó constancia de que el fiscal Bianchini “mencionó que la parte querellante fue debidamente notificada, sin que transcurrido el plazo de ley haya manifestado oposición al acuerdo” a tres años de prisión condicional por homicidio culposo.

 

La antesala del asesinato

Mabel, mamá de Brian F., reconstruyó en una entrevista con El Ciudadano los hechos producidos un día antes del homicidio del amigo de su hijo. Dijo que ese jueves 28 de abril de 2016 su hijo salió de su casa de Alsina al 3000 a las ocho de la mañana. A la vuelta, se encontró con un vecino. Minutos después, llegó la Policía y se los llevó detenidos, como ya lo había hechos en otras oportunidades. Cuando los subieron al patrullero, uno de los agentes le agarró la mano y, torciéndole los dedos, le dijo: “¿Vos sos Brian Maciel, no?”. Brian sostuvo que no y lo llevaron a la comisaría 18ª. Los vecinos avisaron a su madre, que fue corriendo a la seccional. Mabel llevó los documentos del chico, pero no dejaron que lo viera y le dijeron que quedaría en el calabozo. Recién a las 21, la detención fue informada a la Fiscalía, desde donde ordenaron que pasara la noche en el Instituto para la Recuperación del Adolescente (Irar). En la madrugada del viernes 29, y en jurisdicción de la misma comisaría, Brian Maciel fue asesinado.
Brian F. y su tocayo Brian Maciel eran mejores amigos. Se habían criado en el mismo pasillo de San Francisquito. Según Mabel, la noticia de la muerte de su amigo sumió a Brian F. en una tristeza mayor a la que ya vivía desde meses anteriores. La madre explicó que desde agosto de 2015 la situación que atravesaba con su familia levantó la preocupación no sólo de la defensa pública, sino también de la Secretaría de Niñez, Adolescencia, la Secretaría de Seguridad Comunitaria y la Subsecretaría de Derechos Humanos. De hecho, representantes de estos organismos estatales se juntaron para aunar fuerzas y encontrar una solución a los permanentes hostigamientos de la fuerza policial que sufría el chico, entonces de 15 años, que por su edad no era punible.

 

El balazo al otro Brian

Siete meses antes del crimen de Maciel, en agosto de 2015, Brian F. fue baleado en un episodio sobre el cual hubo versiones antagónicas y que involucraron a Hugo F., también policía retirado. Según el chico, ese día iba en moto con un amigo y el hombre le disparó desde el techo de una casa de pasaje Santa Isabel al 3500. El tirador bajó y abrió fuego varias veces a una distancia más corta. Su amigo logró escapar y fue a buscar a su familia. Mientras, el ex policía lo arrastró hasta la puerta de su casa y, según Brian, no le volvió a disparar porque se metió una vecina. Al lugar llegó personal de la seccional 18ª, casi al mismo tiempo que Mabel y sus hijas. Según el relato de la madre de Brian F., cuando un patrullero se llevó al chico al hospital varias personas armaron la escena: apareció un revólver 32, la moto fue arrastrada desde la esquina hasta vereda de la vivienda del tirador y para terminar dispararon con el arma plantada contra el frente de la casa. La versión del ex policía fue otra: primero fuentes policiales dijeron que le disparó a Brian F. para defender a su yerno de un robo. Después declaró que quisieron robarle a una mujer. Brian recibió cinco disparos, varios por la espalda, y estuvo varios días en coma y pasó dos meses internado. El caso de Brian F. motivó luego un pronunciamiento de la CIDH pidiéndole al Estado garantizar su seguridad.

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